Ayer fueron Ceuta y Leipzig, mañana quizá Viena

Imagen falsa creada con IA

¿Está Rusia elevando su guerra híbrida en suelo europeo? Desde sabotajes con drones en Leipzig hasta tácticas de desinformación en las fronteras de la UE, la desesperación del Kremlin amenaza la estabilidad del continente.

3 de Septiembre.- Qué hace una persona que empieza a desesperarse cuando se da cuenta de que sus circunstancias solo pueden ir a peor? La respuesta es evidente: morir matando.

La guerra con Ucrania le va muy mal a Rusia. Todas las salidas que se le ofrecen son peores que el estado inicial. La economía de la Federación Rusa está mucho más aislada hoy de lo que nunca estuvo la de la Unión Soviética. La inflación dentro del país es galopante. Las reservas se agotan.

Antes de ayer se produjo un punto de inflexión que nos afecta a todos los europeos.

Por primera vez, desde que empezó la invasión a gran escala de Ucrania por parte de la Federación Rusa, el Gobierno alemán, con luz y taquígrafos, acusó al Gobierno de Moscú -con pruebas- de estar detrás de un acto de sabotaje gravísimo que pudo acabar con pérdida de vidas humanas: el bombardeo con drones de unos aviones comerciales ucranios que estaban refugiados en el aeropuerto de Leipzig.

Hay que aclarar que la flota comercial ucrania está refugiada en aeropuertos europeos, debido al cierre del espacio aéreo por culpa de la guerra. Estos aviones también se usan para transportar armas y municiones proporcionadas por la OTAN.

Hoy, la ministra de exteriores austriaca, Beate Meinl-Reisinger, ha acusado a Moscú de “terrorismo patrocinado por el Estado” y también de utilizar tácticas de desinformación contra todos los países de la Unión Europea.

Poco después, se ha sabido de otros actos de sabotaje en diversos puntos de Alemania. El gobierno ruso, por boca de su mamporrero mayor,

Sergey Lawrov, ha reaccionado con una indignación demasiado impostada como para no ser falsa.

Ninguna de estas cosas es nueva.

Desde por lo menos 2005, el espionaje ruso y sus redes de desinformación han ido extendiendo sus tentáculos por el continente europeo. Una estrategia han sido los acuerdos de colaboración con todos, repito, con todos, los partidos de la extrema derecha europea. Singularmente con AfD y con el FPÖ.

No es casualidad, ni mucho menos, que poco antes del principio de la guerra de Ucrania se rescindiese el “contrato de colaboración” entre el FPÖ y el partido de Putin. La relación había sido estrechísima, y tuvo episodios tan pintorescos como el de mandar a Johan Gudenus, en la época el segundo de HC Strache, como “observador internacional” a los referéndums pantomima que culminaron con la anexión de la península de Crimea.

A mí me caben muy pocas dudas de que una gran parte de la crisis de Ceuta, sobre todo el ruido mediático, es achacable a los servicios secretos rusos.

Es muy probable que los servicios secretos estadounidenses y los marroquíes utilizaran, cada uno por sus razones, a ochenta mil personas como carne de cañón para vengarse del Gobierno de Madrid. Los Estados Unidos, por la negativa española de que los americanos utilizaran sus bases para la guerra de Irán. Los otros, como escarmiento por el acercamiento del Gobierno de Madrid al Gobierno argelino, para asegurarse un gas que nos va a ser muy útil este invierno.

Los rusos han visto, seguramente, una oportunidad no ya de oro, sino de platino, para desestabilizar la Unión Europea, utilizando un tema que es muy sensible en el continente: la inmigración.

Cualquiera que se haya molestado en aprender sobre tácticas de desinformación, sabe que las operaciones no se construyen desde cero, sino que las operaciones negras aprovechan un punto de fricción, una grieta, una debilidad en el sistema, para amplificarla. Internet permite ataques rapidísimos, concentrados y dirigidos, que se pueden planificar en cuestión de horas (sobre todo si, como pasa con los servicios secretos rusos, se tiene muchísima experiencia).

En el periodo soviético, por ejemplo, se utilizaban asociaciones por la paz y contra la guerra nuclear las cuales, más o menos de buena fe, convocaban manifestaciones y hacían proselitismo para empujar a favor de Moscú.

Hoy por hoy, ni siquiera hace falta eso. Que la polémica ha sido azuzada desde fuera, como sucedió con el referéndum ilegal por la independencia de Cataluña, se nota en que, pasados los primeros dos días, las llamadas a la solidaridad empezaron a ser sustituidas por mensajes mucho más agresivos, que repetían consignas que seguían un patrón común.

Esta vez han sido Ceuta y Leipzig, mañana puede ser Sankt Pölten.

Por si no has tenido tiempo de leerlo todo (*)

Ante el deterioro económico y militar provocado por la guerra contra Ucrania, Rusia recurre a actos desesperados de sabotaje e hibridación geopolítica en territorio europeo para desestabilizar la Unión Europea aprovechando vulnerabilidades locales y utilizando la desinformación masiva.

  • Aumento de la agresividad rusa mediante actos directos de sabotaje: Acusaciones formales en Alemania (ataque a aviación comercial en Leipzig) y en Austria señalan una escalada ruda de la inteligencia rusa que cruza nuevas líneas rojas dentro de la Unión Europea.

  • Redes de injerencia geopolítica y extrema derecha: La estrategia rusa a largo plazo se sostiene en vínculos históricos con partidos ultras europeos (AfD, FPÖ) e intervenciones de ciberespionaje para influir en la política continental.

  • Amplificación de grietas e inestabilidad interna: Las operaciones de desinformación de Moscú no crean los problemas de la nada, sino que instrumentalizan tensiones existentes (como la inmigración en Ceuta o la independencia en Cataluña) para avivar la división interna de los países europeos.

(*) Resumen obtenido por IA


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.