
Con Andreas Babler cuestionado y la irrupción del empresario Gerhard Zeiler junto a otros posibles candidatos, el futuro de la izquierda en Austria cuelga de un hilo.
1 de octubre.- Una de las cosas más difíciles de administrar es la escasez. Cuando una organización cualquiera (una empresa, un partido político) va bien, todo el mundo quiere apuntarse al carro del éxito. Pasó por ejemplo con el ÖVP en la época de Sebastian Kurz. Hasta que Kurz (ayudado, eso sí, por algunas encuestas) se encaramó a la cumbre del Partido Popular austriaco, en casa de los democristianos todo eran llantos y crujir de dientes. Sin embargo, fue llegar Kurz y, con él, la alegría en las encuestas y, de pronto, ser conservador se puso de moda y todo el mundo quería hacerse fotos con el chico de oro, hoy devenido “emprendedor”.
Fue desinflarse el fenómeno Kurz (era previsible que se desinflara) y volvió el Partido Popular a pasearse por el valle de las sombras de la muerte. Un poco igual (o peor) están en el partido socialdemócrata austriaco (SPÖ). Tienen en estos momentos un líder, el pobre de Andreas Babler, al que nadie se cree mucho. El liderazgo de Babler ya era una cosa que estaba gafada desde el principio. Le eligieron en 2023 y su elección fue siempre, por no elegir a Hans Peter Doskozil, esa persona que no le cae simpática a nadie (y que, de manera un poco cruel, quedaba invalidado para el cargo por padecer una enfermedad que le impide hablar normalmente). Babler es una persona, en cualquier caso, que no parece contar con la capacidad de ilusionar (vital en un líder, y más vital aún, si cabe, en un político de izquierdas), de forma y manera que el tiempo ha sido más cruel con el liderazgo de Babler de lo que hubiera sido con otro cualquiera -por ejemplo, con Pamela Rendi-Wagner, su antecesora-.
Resultado: en estos momentos está el partido socialdemócrata con unas cifras de intención de voto que rayan la agonía.
Uno de los efectos característicos de la escasez es que siempre aparecen candidatos a administrar lo poco que va quedando. Es un poco una mezcla de desesperación y de “sujétame el cubata”.
Así pues, al pobre Babler, que es un perro al que todo se le vuelven pulgas, le ha salido un contrincante que quiere desalojarle del puesto. Se trata del empresario Gerhard Zeiler. Herr Zeiler sostiene que él, si le dejan, podría hacerlo mucho mejor que Babler -vaya, tampoco es complicado- y ha empezado a intentar moverle la silla al líder en ejercicio.
Según dicen los observadores, sin embargo, Zeiler no tiene demasiados apoyos dentro del partido socialdemócrata. Pongamos que si las ilusiones que suscita Babler, de uno a diez, andarían por menos dos, las que suscita Zeiler andan por uno coma cinco. De manera que se hacen cábalas sobre si a la candidatura de Zeiler podría unirse dentro de poco una tercera. O sea, la de un Rómulo Augústulo -el último emperador romano de occidente- que fuera el último que apagase la luz de una socialdemocracia que tantos buenos momentos ha dado a Austria -empezando por el “reinado” republicano de Bruno Kreisky.
Suenan otros nombres que podrían disputarle el trono, hipotéticamente a Babler, y arrastrar más apoyos que Zeiler (un empresario procedente del mundo de la comunicación que es un caballero algo mayor para político). Se habla del Ministro de Economía, Markus Marterbauer (enfermo de cáncer en estos momentos, pobretico) o de Eva Maria Holzleitner, que es más joven, pero que tiene la dificultad de ser mujer en un mundo tan machista como es la política austriaca.
En fin, el tiempo dirá qué sucede.
Por si no te ha dado tiempo a leerlo todo (*)
La política austriaca atraviesa una crisis de liderazgo provocada por la escasez de apoyos. Tras el declive del ÖVP tras la era Sebastian Kurz, el partido socialdemócrata austriaco (SPÖ) enfrenta una agonía en las encuestas bajo la débil dirección de Andreas Babler. Ante el descontento interno, emergen figuras como Gerhard Zeiler y suenan nombres de posibles sucesores (Markus Marterbauer o Eva Maria Holzleitner), marcando un escenario de incertidumbre y disputas por el control de una socialdemocracia en horas bajas.
Tres ideas principales:
Crisis de liderazgo en la socialdemocracia austriaca: Andreas Babler afronta una fuerte pérdida de credibilidad y un mínimo histórico en la intención de voto tras un proceso de elección convulso y falto de entusiasmo.
Surgimiento de rivales e inestabilidad interna: El empresario Gerhard Zeiler intenta disputar la dirección del partido, sumándose a las quinielas otros perfiles como Markus Marterbauer o Eva Maria Holzleitner.
El ciclo político de la escasez: Al igual que le ocurrió al ÖVP tras el desinflado del «fenómeno Kurz», la falta de éxito electoral en el SPÖ genera desesperación y luchas internas por administrar los últimos remanentes de poder.
(*)Resumen obtenido con IA

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