Susto o PHP

Imagen falsa creada con IA

¿Cómo se salvó Viena Directo de un hackeo masivo? Una simple casualidad y vencer la procrastinación a tiempo han evitado que Viena Directo se quedara a oscuras.

22 de Octubre.- Muy pocas veces, muy pocas, he escrito en esta página sobre algún tema sobre el que no tenía ni la más remota idea antes de empezar. Pero el asunto que hoy nos ocupa es, de alguna manera, tan abracadabrante, que no puedo por menos que contarlo.

Veamos: hasta hace algún tiempo, Viena Directo estaba alojado en un trocito de servidor que tenía alquilado mi amigo Fernando (quédese el lector con este nombre, porque es el del héroe de esta historia). Por circunstancias de la vida, un día Fernando me dijo que sería conveniente para Viena Directo mudarse a un lugar mejor. O sea, a un servidor más rápido y con mejores prestaciones que el primero. Como yo me fío muchísimo de Fernando, pues acepté inmediatamente la idea.

Ese servidor, servicio de hosting, se llama técnicamente, es el que te permite, querido lector, que estés leyendo esto. Fernando lo programó y, desde entonces, el asunto funciona prácticamente solo.

Como sucede con la mayoría de las páginas web, esta que te lleva las noticias de Viena y de Austria todos los días, funciona con WordPress, el standard de la industria. Todos los días, abro mi página especial de administrador, introduzco mi nombre de usuario y mi clave y publico mi texto, que adorno con una foto. Lo he hecho muchos miles de veces a lo largo de estas últimas dos décadas.

Hace ya muchas semanas, WordPress, que es más listo que Lepe, Lepijo y su hijo, me avisó de que estaba utilizando “una versión obsoleta de PHP” y que tenía que arreglarlo. La verdad es que, como yo seguía pudiendo publicar y me daba fatiga molestar a nadie, pensé que, si la página funcionaba, no debía de ser la cosa para tanto. El caso es que hace unos días reparé en que el mensaje había cambiado. Ya no era una advertencia, sino una llamada urgente a la acción. Aún así, no me decidía a molestar a Fernando por esto. Procrastiné. Dejé pasar un día y luego dos, y ayer (¡Precisamente ayer!) le mandé un whatsapp a Fernandito. Diciéndole poco menos que, cuando tuviera tiempo, que no corría prisa, que si por favor, que si tal. Vamos, que actualizara la versión del PHP él, porque yo había visto varios tutoriales y me daba muchísimo miedo de romper algo.

Fernando, que es un pedazo de pan, me dijo que no sabía si iba a tener tiempo ayer, pero que lo haría en cuanto pudiera. Yo me puse a sus pies, y le pedí a Dios que se lo pagara.

Me quedé un poco descolocado cuando, cosa de dos horas más tarde, recibí un mensaje de Fernando diciendo que, a pesar de la situación, había decidido tirar para adelante con la actualización, porque había muchas páginas web que se habían caído (el horror para cualquier webmaster) y que muchas habían decidido ponerse en modo offline hasta que pasara la tormenta.

Imagine el lector mi desconcierto. No sabía yo que pudiera Viena Directo, por misteriosos caminos, tener influencia en las webs de Caritas Austria o de Cineplexx. En cualquier caso, después de comprobar que el enojoso mensaje de la actualización había desaparecido, volví a agradecerle a Fernando su trabajo.”Bien está lo que bien acaba”, pensé, y me fui a dormir.

Lo bueno de esto viene ahora. Resulta que, buscando un tema para el artículo de hoy, me he encontrado con la explicación del whatsapp de mi amigo Fernando (sea por siempre bendito y alabado como se merece).

Parece ser que, por medio de una inteligencia artificial, se había descubierto un agujero de seguridad en WordPress. Precisamente utilizando dos fallos en la versión de PHP. Por lo visto (y aquí viene la parte en la que mis lectores tendrán que creerme como yo he creído a quien me lo ha contado) estos dos agujeros de seguridad permitían hackear las webs que funcionan con este PHP en menos que se come uno una gominola. Incluso los malos habían puesto tutoriales para ayudar a otros malos, de manera que muchas webs, ante el peligro de ser hackeadas, han decidido apagarse voluntariamente hasta que pase el temporal.

Juro por mis muertos más frescos que, cuando ayer vencí mi tendencia a la procrastinación y le escribí a Fernando, no tenía ni la más remota idea de que Viena Directo estuviera en peligro de desaparecer, y que fue una feliz casualidad. Tan feliz que tú puedes estar leyendo esto gracias a ella.


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