Jaque a la turca

el-chico-de-la-perlaLas relaciones entre Austria y Turquía van de aquella manera y, para terminar de liarla, se han metido unos “soldados” a hackearlas (o jaquearlas).

7 de Septiembre.- En 2014 se conmemoraron los cien años del inicio de la primera guerra mundial. Cuando uno se interesa un poco por estas cosas, se da cuenta de que, como sucede con frecuencia, la fecha de inicio tiene algo de simbólico. Como cuando se dice “la Edad Moderna comienza con el descubrimiento de América” y uno se imagina a Colón la noche del 11 de Octubre de 1492 poniéndose el gorro de dormir medieval y despertándose la mañana del 12 con la gorra de la edad moderna. Así, se suele decir que la WWI empezó cuando Gavrilo Princip mató al archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo. Sin embargo, dos o tres años antes ya se mascaba en el aire la electricidad propia de los grandes acontecimientos y, probablemente, gente con un poco de olfato ya hubiera podido olerse la tostada (quizá una tostada no tan negra como la que vino, pero una tostada gorda, al fin y al cabo).

Una de las áreas en donde pudo verse que las potencias se preparaban para partirse los morros unas a otras fue en el espionaje y así, poco antes de que estallara la guerra también estalló el escándalo Redl, mediante el cual, utilizando la terminología moderna, el servicio secreto ruso “hackeó” el servicio de inteligencia del imperio austro-húngaro.

Y de hackers va la cosa.

Como todos mis lectores sabrán, las relaciones entre Turquía y Austria llevan tensas varios meses. Hay muchos frentes abiertos. De un lado, la deriva autoritaria y ultranacionalista del Gobierno de Erdogan (por lo que parece, autogolpe incluido). Por otro lado, el desagradable descubrimiento de que el Gobierno turco tiene en la mano el mango de una sartén con la que puede hacer mucho daño al Gobierno austriaco, o sea: los refugiados que se van acumulando en su territorio y que el Gobierno turco amenaza con “dejar fluir” libremente hacia Europa en el caso de que la Unión Europea no atienda a sus demandas que son principalmente dos: por un lado, que se aceleren las negociaciones para la incorporación de Turquía a la Unión Europea (cosa a la que Austria se niega, oficialmente debido a los deficientes estándares democráticos del Gobierno de Ankara, pero sobre todo porque eso significaría en estos momentos un empujón para la ultraderecha que prácticamente barrería a todas las demás fuerzas políticas del espectro austriaco) y, por otro (y más realizable) que los turcos no necesiten un visado para entrar en la Unión Europea, cosa a la que el Gobierno austriaco también se niega porque tienen miedo de una invasión de turcos que también significarían un buen número de portadas escandalosas del Kronen Zeitung.

Al Kronen Zeitung se debe también el último roce que se ha producido entre Turquía y Austria (naturalmente, como representantes de la Austria tróspida, están deseandico de echarle leña al fuego). Con ocasión de un cambio en la ley turca a propósito de la edad en el que las relaciones sexuales consentidas no se consideran pedofilia (una ley que, por cierto, es equiparable con las de algunos países de la Europa occidental) el Kronen Zeitung publicó un titular del estilo “A partir de hoy, las relaciones sexuales con nños son legales en Turquía” (haciendo amigos, vaya). El Gobierno de Ankara llamó a consultas a su embajador y se exigió al Gobierno austriaco una rectificación (lo cual, también demuestra cómo se las gasta Erdogan, un poco también al putinesco modo, o sea: pensando que el Gobierno puede controlar lo que dice la prensa, aunque dicha prensa sea, como el Kronen Zeitung, un zurullo pinchado en un palo, con perdón).

Pues bien: hace dos días la web del aeropuerto de Schwechat sufrió un ciberataque que consistió, como suelen, en que un montón de servidores de todo el mundo se coordinaron para mandar un número de peticiones brutal al servidor del aeropuerto, con el objetivo de hacer saltar por los aires su capacidad y “tumbarlo”. Hoy, el ataque ha sido reivindicado por un grupo de “hackers” turcos que se definen a sí mismos como “soldados” (qué castigo, gensanta) y que, tumbando la página del aeropuerto, querían protestar por el trato injusto que, en su opinión, Austria da a Turquía. En concreto por un asunto relacionado con el problema de los visados. Hace unos días, un vuelo de la British Airways, de camino a Estambul, tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Schwechat y, debido a la necesidad de los ciudadanos turcos de tener visado para entrar en Austria, 49 súbditos turcos tuvieron que pasar la noche en la terminal del aeropuerto de Schwechat.

Desde el aeropuerto desmienten a) que el ciberataque tumbara su página la cual, según ellos, no estuvo en ningún momento fuera de servicio y b) que fuera culpa suya del asunto de los 49 turcos durmiendo en la terminal. Según ellos fue British Airways quien se negó a solicitar un visado de emergencia para los viajeros (muy probablemente, porque no querían tener que pagar la indemnización que el retraso conllevaría).

Sea como fuere, el Estado austriaco da crédito a la reivindicación y ha anunciado (at good hours, green sleaves) la creación de una unidad policial para luchar contra el cibercrímen (una palabra, que suena muy a cómic del Juez Dredd o a peli de Schwarzenegger de los noventa) pero que, me temo, será el pan nuestro de cada día a partir de ahora. El futuro, señora, ya está aquí.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.