Poniéndonos en lo peor

el-gritoEl culebrón continúa: todo el mundo da por seguro que las elecciones se pospondrán. Cada uno ha reaccionado como Dios le ha dado a entender.

10 de Septiembre.- En Austria, todo el mundo se hace a la idea de que el lunes a las once de la mañana el ministro del interior austriaco y, en último término, el responsable de todo este asunto, anunciará que las elecciones presidenciales austriacas se posponen ¿Sine die? El Partido Popular austriaco pedía que se retrasasen dos semanas pero, entre estate quieta y ponte bien, podríamos ponernos en el año que viene.

En estos casos, lo mejor o sea, lo más prudente, es ponerse en lo peor. Mal comparado, cuando hay una desgracia gorda (y mañana se cumple el decimoquinto aniversario de una de las más gordas) los primeros informes hablan de un par de víctimas, luego, subimos a las decenas y la agonía, el goteo, termina en los cientos o, incluso, en los miles. Aunque no hay que irse tan lejos. Cuando el actual presidente del Gobierno Español en funciones, Sr. D. Mariano Rajoy Brey, era ministro del Gobierno de Aznar y se le partió delante de la costa un petrolero que era poco más que chatarra, MRB compareció ante los medios y dijo que del pecio no salía petróleo, sino unos hilillos de material „como de plastilina“. Y no hacía falta ser muy listo para saber que aquel señor, para que no nos preocupásemos, nos estaba diciendo una trola (las buenas personas piensan que nos estaba mintiendo porque estaba mal informado, sin embargo, como todo el mundo sabe, la Humanidad está compuesta, principalmente, por personas más malas que la quina).

Con esto de las papeletas, pasó igual que con el Prestige. La cosa empezó con que había unas cuantas papeletas defectuosas y terminará, y si no al tiempo, con que los austriacos podrán votar cuando las papeletas estén verificadas una a una.

El punto de vista del Ministerio del Interior austriaco está claro: mejor parar la cosa cuando aún estamos a tiempo que encontrarse al día siguiente de las elecciones con el chorreo de noticias en las que los perdedores amenacen con impugnar las elecciones (porque recordemos que, si lo hicieron los de la ultraderecha, los verdes podrían dejar a un lado la mansedumbre que han demostrado hasta ahora e impugnar el resultado basándose en las papeletas defectuosas).

Sicher ist sicher, vaya.

Los dos candidatos se están tomando la cosa como es esperable. VdB, ha suspendido todos los actos de su campaña electoral hasta que se sepa la fecha exacta de las elecciones y ha hecho una declaración a la prensa en la que se ha mostrado contrariado pero paciente (de momento). También ha declarado que el voto por correo es tremendamente importante, porque hay muchos austriacos en el extranjero que no pueden votar de otra manera y eliminar el voto por correo, como ha defendido el FPÖ, podría dejar a todos estos austriacos sin posibilidad de votar.

Cuando un español escucha o lee esto, con la mierda de sistema que tenemos nosotros para votar (yo, por ejemplo, que no vivo en Sierra Leona, como todos mis lectores saben, no pude votar la última vez porque los papeles me llegaron tarde) no tiene más remedio que reir por no llorar. Aunque claro, obviamente, VdB no dice esto porque sea un hombre majísimo (solamente), sino porque sabe que una de sus bazas para ganar (si gana) es el voto de los austriacos en el exterior a quienes, en su mayoría, se les caería la cara de vergüenza si Norbert Hofer fuera elegido presidente (cosa que cabe muy dentro de lo posible).

Con toda probabilidad, en el lado tróspido ha habido una reunión para decidir la estrategia y, naturalmente, han elegido la táctica más artera pero, por otra parte, la más eficaz y más rentable de cara al votante del FPÖ y es la de sostener, contra toda evidencia (no dejes que la verdad te estropee un buen titular) que detrás de este asunto hay una conspiración en la sombra para dañar al FPÖ y evitar que Hofer sea elegido presidente.

En mi opinión, sin embargo, el retraso de las elecciones beneficia indudablemente a Hofer. Los últimos comicios fueron ganados por VdB precisamente porque la urgencia de evitar que Hofer llegara al Hofburg movilizó al electorado de izquierdas el cual, como todos sabemos, es más reacio a mover el porompompero hacia la urna (la abstención es mayoritariamente progresista, desgraciadamente). Cuanto más tiempo pase y Hofer tenga más y más tiempo de hacer ver que él es un corderito (algo xenófobo, eso sí) se le percibirá menos como una amenaza y menos votantes potenciales de VdB acudirán el domingo (un domingo de estos) a las urnas.


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Comentarios

Una respuesta a «Poniéndonos en lo peor»

  1. Avatar de Pilar Nicolas
    Pilar Nicolas

    Qué razón tienes, Paco! Es como cuando uno ve muchas películas violentas. Al final acaba uno inmune. Hofer tiene ahora el tiempo que necesita para corregir errores electorales y mejorar su imágen frente a los demócratas. Pido a Dios que los austríacos no se dejen engatusar -bauchpinseln- y tengan la capacidad de reflexionar a conciencia su voto.

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