El Gobierno austriaco se viene arriba

El Gobierno anuncia medidas de apertura para mediados de mayo – justificantes falsos antimascarillas a 20 euros la pieza

16 de Abril.- Como decíamos ayer, las cifras de la pandemia empiezan a parecerse, aunque sea lejanamente, a las que quisiéramos. A pesar de todo, la situación en los hospitales austriacos, especialmente en la zona este, está muy lejos de normalizarse. Las unidades de críticos están sobrecargadas y no se espera que las médicas y las enfermeras que allí trabajan puedan sentarse un rato a descansar hasta por lo menos dentro de quince días.

Los políticos sienten también el desgaste de casi quince meses de tomar decisiones altamente impopulares (o que fueron populares al principio, pero que han dejado de serlo) y han emprendido un cambio de rumbo que, con un poco de mala suerte (tampoco hace falta MUCHA mala suerte) puede ser peligroso. Este cambio de rumbo consiste en presionar para ir desmantelando poco a poco las medidas en contra del coronavirus. El Gobierno de Esta Pequeña República no es ajeno ni a estas presiones ni a estos desgastes y hoy, tras conferenciar con la oposición, con las autoridades regionales y con los expertos, ha experimentado un subidón de optimismo y se nos ha venido arriba.

Veamos.

En la rueda de prensa posterior a estas reuniones, Sebastian Kurz ha resaltado el ambiente armónico en el que se han desarrollado las deliberaciones (quizá para intentar quitarse un poco de encima la sospecha, que mucha gente tiene, de que por culpa suya el pobre Rudolf Anschober ha tenido que elegir entre su trabajo y su salud), tras esto, ha vuelto a ponderar el „turbo“ que las dosis suplementarias de Pfizer supondrán para la vacunación en Esta Pequeña República.

Lo cierto es que las dosis suplementarias no van a suponer ningún turbo (como, sguramente, sabe el propio canciller) porque vendrán a compensar las dosis que no van a entregar los otros proveedores (como Johnson o AstraZeneca) de manera que, como dicen los tontos que quieren pasar por cultos, „al final del día“ estaremos más o menos igual que hubiéramos estado.

Pero en fin, algún éxito tiene que vender el pobrecito en este momento tan árido.

El Bundescanciller ha anunciado que para finales de abril, tanto los efectivos de la policía como los de la enseñanza, iban a estar vacunados en su totalidad.

(Por cierto, es una cosa que venían reclamando los policías, particularmente los pobres que tienen que lidiar con los animales de los sábados).

Después ha dicho que el objetivo de que en verano todo vuelva a la normalidad no es un sueño imposible, sino que se va a volver pronto realidad.

Tras esto y puesto ya en la vía del optimismo, ha venido a reprochar a aquellos que habían pedido un cierre total para Austria, llamándoles poco menos que pájaros de mal agüero (se refería a Pamela Rendi-Wagner). En cambio, ha defendido la necesidad de cerrar la zona este de austria.

Después de esto ha dicho que, con los progresos que estamos haciendo, a partir de mediados de mayo, la desescalada será posible „en todas las ramas de actividad“ (incluida la cultura, por cierto).

No ha dado una fecha. Ni él, ni Werner Kogler, el Ministro de Sanidad en funciones, pero sí han hecho un anuncio de cuándo se dará esta fecha: será en algún momento de la semana que viene, cuando la comisión de desescalada, de acuerdo con los expertos, diga cuándo cuándo cuándo.

El Dr. Wagner, médico, representante de la ciencia, ha resaltado la necesidad de que también los que están vacunados se hagan tests (por lo que decimos siempre, porque ellos pueden infectarse sin darse cuenta de que lo están y contagiar a gente que no está vacunada, de manera que haríamos un pan como unas hostias).

De las palabras del Dr. Wagner también parece deducirse otra cosa: en el futuro vamos a tener „libertad“ para tomarnos una copa en una terraza, pero la vamos a pagar a base de tests. Tests que también se realizarán en el marco laboral (esta medida de los tests en las empresas está todavía por concretar).

Los länder confederados también han escrito su carta a los Reyes.

El alcalde de Viena, Sr. Ludwig, se ha pedido una estrategia coordinada a nivel nacional para luchar contra la pandemia.

Thomas Stelzer, presidente de Alta Austria, ha sido de la misma opinión. Günther Platter, el presidente de Tirol, ha pedido también apertura y ha invocado el sagrado nombre de la economía.

Baja Austria ha pedido que se termine lo antes que se pueda con la obligación de hacerse test antes de poder salir de este land.

Peter Kaufmann, presidente de Carintia, ha pedido que se le dé a la población de Esta Pequeña (pero salada) República una perspectiva clara de lo que va a pasar los próximos meses (eso quisiéramos todos, saber qué va a pasar los próximos meses ¿No te fastidia?)

El único presidente que ha mencionado en este sarao a la ciencia ha sido el de Salzburgo (Sr. Wilfried Haslauer) el cual ha apostado también por las desescaladas y las aperturas, solo „si son defendibles desde el punto de vista de la virología y la ciencia“ (ingénuo, uno cree que no se ha dado cuenta todavía de que la ciencia, a partir de ahora, va a empezar a desempeñar un papel secundario).

JUSTIFICANTES FALSOS A VEINTE EUROS LA PIEZA

El mismo papel secundario que ha desempeñado para una ciudadana vienesa, terapeuta (eso de terapeuta y lo de „coach“ son ahora las profesiones de moda).

La señora firmó 700 justificantes (a veinte laureles la pieza) a personas a las que no les apetecía llevar mascarilla. Lo hizo sin tener derecho a ello, porque no era médico y por lo tanto los papeles que firmaba tenían la misma validez que si los firmara servidor, que tampoco lo es.

14.000 machacantes, se llevó la señora.

Al juicio, aparte de ella misma, han asistido más de doscientas personas que querían servirle de apoyo moral. La terapeuta se sentaba en el baquillo por fraude y curanderismo (Kurpfuscherei).

Los periódicos de esta capital describen el ambiente del juicio y, de lo que describen (y aunque no lo describieran) se puede deducir fácilmente que tanto a la terapeuta como a sus adeptos les faltaba un tornillo.

El juez, por lo visto, ha tenido que recordar varias veces al público asistente que existe la obligación de ponerse mascarilla y que, si la gente no se la ponía, tendría que llamar a la policía (he aquí una razón por la que es urgente que esos pobres profesionales sean vacunados). Por toda respuesta, algunos asistentes han dicho:

-Tengo un justificante -refiriéndose al papel que les había firmado la terapeuta. El juez les ha tenido que recordar (finamente) que podían limpiarse el trastévere con el justificante.

Las declaraciones de la mujer no dejan de ser curiosas.

Cuando el juez le ha dicho:

-Por firmar los justificantes usted ha ganado 14.000 euros ¿Verdad?

La señora ha dicho no entender la pregunta.

También, muy digna, le ha pedido al juez que no hablase „despectivamente“ de los justificantes que firmaba, porque eran fruto „de su experiencia“ (tratando a la gente, se entiende) y de su decisión de ver a la gente „como un todo“ (lo que quiera que eso tenga que ver en este caso).

El modus operandi de la timador…Bueno, de la terapeuta era siempre el mismo. La gente le escribía un mail o la llamaba por teléfono, ella recibía los 20 laureles y despues les enviaba el papel.

„Les daba, según ella, un ticket de entrada a su propia vida“ (!!!).

Según los medios austriacos, en un momento dado el juez ha tenido que recordarle a la concurrencia que „el coronavirus es muy contagioso y que hay tres millones de muertos, está fuera de discusion aquí“.

Una loca en la sala, se ha reido a carcajadas.

La terapeuta ha sido condenada a seis meses de prisión condicional (cabe recurso).

No hay mejor cóctel entre noticias y entretenimiento a este lado del Danubio. Hoy, en LTeD, hemos contado un montón de curiosidades históricas a propósito del lado más germánico de la familia Windsor. Por supuesto, hemos hablado de vacunas e incluso nos hemos atrevido a hacer algunas predicciones sobre el fin de la pandemia.


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