El papa Benedicto XVI
Grüß Gott

28 de Diciembre.- Día de los Inocentes. Mientras escribo estas líneas, se celebra en la madrileña Plaza de Colón una cosa que se ha dado en llamar la Eucaristía de las Familias. Los organizadores esperan que, en Madrid, se congregen más de un millón de personas y se ufanan en proclamar que han llegado a la capital de España más de mil autobuses reventones de fieles.
Mientras veía las fotos me he acordado de un comentario, inocente por lo demás, que hace dos semanas hizo uno de mis visitantes españoles.
En Austria hay dos maneras de saludar: se dice “Grüß Gott” (algo como “Con Dios”, sería literalmente) y se dice “Grüß dich” (¿”Te saludo”?) también. La primera opción es apropiada para contextos formales y, la segunda, para saludos entre amigos o familia.
Al notar la diferencia (aunque no la causa) uno de mis visitantes preguntó si la primera opción es la católica (por aquello de meter a Dios en el ajo) y la segunda la opción laica. Y yo, que afortunadamente, vivo lejos del sorprendente modo de ver las cosas que ha empapado todas las capas de la sociedad española, sufrí un cortocircuito mental.
Comentando el hecho con otro español residente en Viena, cuyo nombre mantendremos en el economato, coincidimos en la sorpresa de constatar que, a pesar de que el hecho religioso (católico, particularmente) está muchísimo más presente en Austria que en España, aquí la iglesia no se siente en la necesidad de organizar actos como el de la Plaza de Colón.
Viena está llena de iconos religiosos (no hablemos del campo) la misma columna de la peste en el Graben, las hornacinas con vírgenes que hay en cada cruce de calles, o las innúmeras imágenes de San Juan Nepomuceno que hay en cada puente (una de ellas en el Museums Quartier) y a nadie se le ocurriría pedir la desaparición de estos símbolos porque ofenden a los no creyentes.
¿Qué está pasando? Lanzo la siguiente reflexión: en primer lugar, yo creo que la Iglesia está siendo víctima de una serie de fuerzas que nada tienen que ver con el hecho religioso. No hablo ya de las luchas (en último término comerciales) de la emisora de radio que poseen los obispos. El hecho es que el deterioro que padecen las instituciones tradicionales ha salpicado de lleno a la iglesia católica española que ve como sus áreas de influencia se van reduciendo peligrosamente (influencia significa también financiación).
Por otro lado, las opiniones que el papa actual sostiene (y que, por tanto, sus representantes en España se ven obligados a sostener) están a años luz de lo que la gente de la calle piensa y de lo que los mismos católicos, salvo los de alas más conservadoras, observamos en nuestras vidas. Hoy por hoy, por ejemplo, dudo muchísimo que los católicos controlen el número de niños que traen al mundo por un método tan engorroso como los que nos enseñaban a nosotros (ya sin fe) en las clases de religión del insituto.
Esto, además, está haciendo que los cuadros de la iglesia católica (de la cúspide para abajo) estén envejeciendo hasta un punto que está haciendo difícil encontrar reemplazos para los sacerdotes que, por ley natural, se van muriendo empapados de nostalgia de tiempos pasados (no necesariamente mejores).
Por último, aunque no menos importante, la lucha entre los dos partidos políticos principales en España, empeñados de convencer a todo el mundo de que son diferentes cuando, en realidad son lo mismo, ha pillado en medio a la iglesia católica que, incapaz de reaccionar, ve resignada cómo se airean sus trapos sucios de aquellos tiempos en los que, olvidando la muy evangélica máxima de la otra mejilla, apoyaba a gobiernos peligrosamente totalitarios que no dudaban en cepillarse al prójimo de la manera menos caritativa.
Un colectivo acorralado, sea el que sea, y hoy la iglesia católica española lo es, se ve en la necesidad de organizar manifestaciones en las que sus componentes descubran que no están aislados. Nada enardece más. Sin embargo, si la iglesia no rectifica en algunas de sus posiciones y se acerca más a la sociedad (aunque es incuestionable lo que la iglesia hace en términos de atención a pobres y a enfermos) está condenada a desaparecer.
Benedicto XVI no se da cuenta de que la religión de los faraones era mucho más antigua que la nuestra cuando cerraron los templos. Hoy sus imágenes son piezas de museo.
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7 Responses to

  1. amelche dice:

    Yo creo que la Iglesia católica española se lo ha buscado ella solita echando leña al fuego en un enfrentamiento contra el gobierno socialista por cosas tan tontas como, por ejemplo, la asignatura de educación para la ciudadanía, que no es una alternativa a la asignatura de religión como han querido hacer creer a la gente, sino otra asignatura, como si de repente se estudiara obligatoriamente astronomía. Que no han dicho tampoco que se estudia esa asignatura porque viene directamente la orden de la Unión Europea y con cualquier gobierno de cualquier partido político habría que estudiarla. Que es una asignatura que no va para nada en contra de la religión porque habla de cosas como la Constitución, con lo cual, si objetas o te niegas a darla, estás declarando formalmente que eres partidario de una dictadura. Y, claro, como va perdiendo fuelle, tienen que recurrir a los más radicales para montarse numeritos como los de hoy, para dar apariencia de fuerza y firmeza, cuando son los mismos de siempre que van a todas las manifestaciones porque los autobuses son gratis y los bocatas de chorizo o de tortilla que les dan, también y no tienen otra cosa mejor que hacer.

  2. En este tema yo soy tajante: la Iglesia no tendría que meterse en asuntos de Estado. Lo que pasa es que este país, como desde siempre han tenido una influencia brutal en lo que se cocía en palacio y así nos ha ido, es muy difícil conseguir que se dediquen a sus cositas y no molesten (y la misma Constitución lo ampara con el rollo del estado aconfesional). Pero podría ser peor, en septiembre estuve en Guatemala y es increíble el daño que puede hacer la Iglesia a los pobres (sí, pongo en duda lo que has dicho, Paco), prohibiendo el uso del preservativo sin ir más lejos y fomentando que no se pueda ni hablar del aborto y así les va: niñas que tienen hijos que están condenados desde que nace al ostracismo y la más misérrima pobreza (e incluso a cosas peores), etc. etc. Reitero que quien quiera pues es libre de profesar una fe o una religión, pero que tengan que intervenir en asuntos que nos incumben a todos (incluso a los que no somos creyentes), pues no, no me mola nada. Un abrazo, Paco.

  3. Y otra cosa: ¿qué pasa que es la semana de las fotos que dan susto? jajajaja

  4. JOAKO dice:

    Intentaré enfocar el tema con socarronería, no quiero caer en esas dos españas cacareadas por muchos, ayer asistí a una comida familiar en el barrio de Argüelles, por lo cual pase por el centro poco antes o después (no estoy seguro) de la concentración, y pase por la calle Hortaleza, y me sorprendió la cantidad de «familias» que polulaban por el «barrio pecador», Chueca es el barrio GAY de Madrid, para el que no lo sepa, no pude más que sonreirme, puesto que la ciudad estaba tomada por «las familias» y pateaban el barrio de las «otras familias», esas que no lo son por no tener el germen en «el matrimonio» que según los primeros solo es posible entre dos personas (que no animales, Pilar Urbano dixit) de distinto sexo.Personalmente poco me impresionan las concentraciones humanas, ya casi cualquier tendencia seria es capaz de concentrar a cientos de miles, y curiosamente los motivos de estas concentraciones son cada vez más «peregrinas» ¿realmente alguien en su sano juicio cree que la familia catolica está amenazada en este pais’.Firmemente creo que aún estamos aprendiendo cosas sobre la democracia y lo que esto significa, y la iglesia (entendida como Gerarquía y como rebaño) es muuuy lenta a la hora de comprender, son los últimos en implemetar ideas nuevas, como la de la separación de religión y estado, separación que en este pais y su normativa (leyes) aún no es definitiva, los pactos del estado y el Vaticano, son los más ventajosos para una religión concreta, que suscribe cualquier pais de nuestro entorno europeo, pues esto es sistematicamente olvidado por los dirigentes de la iglesia catolica apostolica y romana de España.Estos pactos hacen de facto que la religuón catolica tenga un estatus especial en España, y sus dirigentes se aferran a estos y a la tradición con uñas y dientes, y confunden la «natural» perdida de influencia con la persecución.Por último, por alto que sea el número de los que se concentran para lo que sea, más alto es el número de los que se quedan en casa. Al final la mayoría es silenciosa en muchos casos, solo me creo los resultados de Hacienda ¿cuántos españoles siguen escogiendo donar su dinero a la iglesia en el IRPF? ¿cuál es la tendencia de este indicador? tal vez haya sorpresas aquí, y tal vez eso y no otra cosa es la que aterra a la Iglesía Catolica.Un abrazo

  5. Paco Bernal dice:

    Hola:Muchas gracias por vuestros comentarios. Voy a intentar contestarlos brevemente, a ver si no me sale otro post.A Amelche: totalmente de acuerdo en lo de la educación para la ciudadanía. Una asignatura que, si no existiera, habría que inventar. Es necesario que los chavales salgan del sistema educativo con un fondo ético que, por lo visto, no reciben por otros medios. A Te de Llimona: en mi opinión, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice en relación a este tema, porque es muy fácil caer en groseros errores de bulto. En primer lugar, creo que es bastante evidente que la iglesia católica de ahora no es la del franquismo (entre otras cosas porque quienes la dirigieron han muerto todos)y tampoco la sociedad española es la de entonces. Por otra parte, yo creo que lo que está sucediendo es que, salvo los más radicales de los que hablaba Amelche, hay un absoluto divorcio entre lo que piensan los católicos de a pie y lo que la jerarquía (o algunos miembros de ella) persiguen. En cuanto a lo de conseguir «que se dediquen a sus cositas y no molesten», habría que concretar que son «sus cositas». Me parece que tan peligroso es ser uno de los que ayer se tragaban lo que decía Rouco sin poner un pero como caer en el desprecio absoluto por lo que dice la iglesia que, en muchos casos, es muy razonable.En cuanto a lo que la iglesia hace por los enfermos y los pobres, quizá es que no me expliqué bien pero ciertamente, si la iglesia «cerrase» hoy toda su red asistencial (de la cual Cáritas diocesana, por ejemplo, es sólo una parte) el Estado se vería en unas dificultades muy serias. Hay miles de hombres y mujeres (yo lo he hecho) que voluntariamente y gratis dan su tiempo y su esfuerzo para cuidar a personas que, de otro modo, no tendrían a nadie que las cuidase. Por eso digo que la labor asistencial que desarrolla la iglesia es innegable. Que puedes estar de acuerdo o no con Rouco o con Benedicto, pero es una realidad que está ahí. Por otra parte, estoy de acuerdo absolutamente en que la iglesia debería mantenerse ajena a todo posicionamiento político pero me parece bien que la iglesia haga saber su posición sobre los temas en los que pueda aportar una luz ética -la de su ética, con la que evidentemente se puede estar de acuerdo o no-.Por otra parte la iglesia no interviene (ya quisieran muchos) en ningún asunto. Hasta donde yo sé se manifiesta y saca a sus tropas a la calle. Yo voy todos los años al desfile del orgullo gay, cuyas reivindicaciones apoyo, y no por eso me molesta nada que la iglesia organice manifestaciones en sentido contrario (que está en su derecho totalmente). Es más, cuando en el desfile del orgullo se hacen parodias irrespetuosas a mí, personalmente, no me parece bien porque, aparte de ser una ordinariez, en mi opinión se desvirtúa el mensaje de tolerancia que el día del orgullo gay significa para mí.En cuanto a la foto, una señora austriaca a la que quiero mucho, dice de vez en cuando «El fin del mundo está cerca !Dónde se ha visto! Un alemán papa, lo que me faltaba por ver» jajaja. A mí tampoco me cae bien Benedicto XVI.A Joako: estoy de acuerdo con casi todo lo que dices. Por supuesto, tiene que haber gente para todo, pero esas personas que ayer estaban en lo de Rouco, por mucho que quieran, no van a poder hacer retroceder los indudables avances que ha experimentado la sociedad española en los últimos años y que nos han puesto a la vanguardia de Europa. Muchos de ellos tendrán amigos, hermanos, hijos, primos gays y lesbianas, e incluso es muy probable que se desperdigaran por Chueca con curiosidad y salieran con la decepción de que, en contra de sus expectativas, las bodegas Martínez Sierra no son las antesalas de las pailas de Satán. En España la familia no está en peligro. De hecho, la sociedad española, en mi opinión, sigue funcionando porque funciona la institución familiar !Quién si no le daría de comer «a los niños de treinta años» de Miliki! Anda que no hay parejas que viven de los padres de ella y de él mientras pagan la hipoteca. En cuanto al IRPF, me parece que es un fallo de marketing de la iglesia que aún no se ha dado cuenta (tienes razón en eso de que llegan tarde a todo) de que lo que no se sabe, no existe. En Austria,la iglesia hace cada cierto tiempo campañas informativas para dar a conocer el destino del dinero que le damos los que contribuimos a sus gastos. Los curas sólo llevan vidas de lujo en las pelis sobre los Borgia. Quizá lo que habría que implantar es un sistema como el austriaco en el que cada uno, a la hora de empadronarse y si le apetece, contribuye a sostener la religión que profesa. Quien no tiene ninguna,no da euretes y en paz.En fin, que no me quiero extender más. Es un tema complejo en el que no es oro todo lo que reluce ni fanático todo el que grita y quizá habría que ver las cosas con un poco de distancia y darse cuenta desde las dos partes (si es que las hay) que otros modelos son posibles.Saludos a todos,Paco

  6. Hola, Paco, Yo puedo cometer errores garrafales en este y en muchos temas. Es más, los cometo. Lo que no entiendo es por qué en este tema hay que ir con más cuidado que con otros. Si vivimos en un país en el que se supone que hay libertad de expresión, no me entra en la cabeza por qué siempre y en todos los foros o discusiones en que he intervenido sobre esto, me han tenido que picar la cresta porque haya criticado lo que hace la Iglesia, porque hiero susceptibilidades. De momento, creo que no he faltado el respeto a nadie. Y, en primer lugar, yo no hablo de la Iglesia de antes, Dios nos libre (jaja, y lo dice una atea), hablo del hecho que el Estado siga pagándoles un tanto por ciento de lo que recauda de todos (pongo mi crucecita para que no se les dé mi dinero, pero igualmente una parte de mis impuestos va a parar a ellos) y creo que esto es claramente una vinculación Estado-Iglesia Católica que a mí pues, qué quieres que te diga, me toca bastante las narices. Cuando me refería a que se dedicaran a sus cosas, quería decir, precisamente eso, que profesen su fe como ellos lo crean conveniente, pero que no pretendan influir en las decisiones del Estado. Hablo, por ejemplo, de sus declaraciones por la nueva ley del divorcio, o por la ley de matrimonio entre homosexuales, o por el uso del preservativo… Claro que pueden opinar de lo que quieran, pero ¿por qué se les presta más atención que a otros colectivos? a lo mejor es que yo lo leo con mis ojos despreciativos o a lo mejor esto también es un error garrafal. En todo caso, es mi opinión. Permíteme que ponga en duda lo de la luz ética que pueda aportar la Iglesia, puesto que para mí no son ninguna guía ética en una sociedad laica. Los que sean creyentes me parece de coña, tú, que se sientan iluminados, pero a la sociedad en conjunto, pues como que no. También te ponía el ejemplo de otras sociedades en las que el papel de la Iglesia está mucho más presente y así les va… En cuanto a su papel respecto a los pobres, por ejemplo a través de Cáritas, ahí te doy la razón, aunque me parece muy triste que esto lo tenga que llevar a cabo una organización no gubernamental. Pero, bueno, esto se desvía del tema. Saludos.

  7. Paco Bernal dice:

    Hola otra vez:Empiezo por el final. Efectivamente esta discusión se desvía del tema de este blog. Peeero:a) El dinero de nuestros impuestos tiene, en mi opinión, algunos destinos muchísimo peores que el de sostener organizaciones como Cáritas o colaborar en la conservación del patrimonio histórico que, nos pese o no, tiene la iglesia. Por mi gusto, JAMÁS de los JAMASES se hubiera financiado con dinero público el último bodrio de Nacho Cano o se cerrarían las teles autonómicas (que son una castaña todas). B) Para mí la visión ética de la iglesia hace falta en nuestra sociedad, como hace falta la visión ética de los musulmanes o de los budistas; es más: en temas como el aborto (y eso es salirse de los temas de este blog y pasarse tres pueblos) creo que, sencillamente, hemos fracasado totalmente en darles a los jóvenes una educación sexual de una calidad mínima. El aborto no es la respuesta, sino la planificación y la responsabilidad. Y el aborto debería ser una opción minoritaria si las cosas funcionaran bien. Y eso es algo que la iglesia, con todo lo discutible que te pueda parecer (y que me parece a mí) su doctrina al respecto de la sexualidad, dice por activa y por pasiva y me parece muy coherente. Y es sólo un ejemplo de la multitud de cosas en que la iglesia y las otras confesiones que piensan igual que ella pueden «iluminar» (yo prefiero pensar que «aportar» es una palabra mejor) a la mejor marcha de la sociedad.C) Creo también que el hecho de que haya una concentración como la del sábado y el hecho mismo de que estemos teniendo este debate, habla muy poco en favor de la salud democrática española y de la salud de la política española en general. En España existe un «comecurismo» latente (o patente) que en Europa hace décadas que se superó y que, en mi opinión, es uno de los rasgos más paletos de la vida pública española. Por otra parte, atacar a la iglesia es a)fácil (entra a todos los trapos) y b) sale gratis. Si la jerarquía eclesiástica quiere darle la razón a los que piensan que es carca y atrasada, la verdad es que, como decía Amelche, se están ganando a pulso que todos pensemos así. Por otra parte, me parece que hay muchos políticos que, si quisieran como dicen que la iglesia estuviera efectivamente separada del estado deberían empezar por separarse ellos de la iglesia y no aprovechar que esos señores tan carcas protestan tanto para darse un barniz de progresismo que sería más profundo, por ejemplo, si no se subiera el sueldo a los banqueros por vía de bajarles los impuestos.En fin, tengo que irme (que ya llego tardísimo a donde me esperan) pero no quiero irme sin dejar el mensaje de que NADA y menos en estas cuestiones es blanco ni negro y que el respeto admite multitud de matices.Saludetes 🙂P.

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