Maibaum 2010


2 de Mayo.- Y mis lectores se habrán preguntado dónde estaba yo ayer. Pues estas fotos son la respuesta: en Salzburg, asistiendo a la erección del Maibaum o árbol de mayo en una localidad cercana a la ciudad natal de Wolfgang Amadeus.

Para aquellos que no estén familiarizados con esta tradición austriaca, diré que consiste en el levantamiento y fijación de un tronco de árbol cepillado y muy liso. Se hace en diferentes etapas (véanse las fotos). Los levantadores de árbol de mayo forman una cuadrilla que es dirigida por un coordinador que les va indicando lo que tienen que hacer. El tronco, se asienta en unas borriquetas que se van corriendo poco a poco (más que nada para que el árbol no se rompa) hasta que el árbol difunto alcanza la vertical.

!Ah! Se me olvidaba: los aros que cuelgan tienen también una función que verán mis lectores en las próximas fotos.
Por supuesto, mientras la cuadrilla trabaja, el ufano público asistente se deleita con las variedades culinarias austriacas que hacen que los triglicéridos te bailen la macarena.

Asimismo, hay unas mocicas en traje típico (en la imagen) que se encargan de alegrar el ambiente a base de servir chupitos de licores espirituosos.
Una vez hincado el tronco en el suelo y fijado con una serie de tacos de madera, empieza lo que podriamos llamar el ritual de iniciación. A cierta altura del tronco, como ya queda dicho, cuelgan unos aros con cintas atadas. De las cintas cuelgan bretzeln o roscas de pan salado y diversos vales para premios. Empiezan la labor trepadora los chiquillos.
El caballero del cronómetro vigila que cada aspirante tenga un tiempo limitado para tratar de trepar por el tronco liso. Un tiempo, durante el cual, por supuesto, está permitido que el aspirante pida consejo a sus mayores.
E incluso, si el consejo mero no vale, una primera propulsión.
Durante todo este rato, una orquestina atenúa el amargo sabor del fracaso tocando aires de la tierra.
Pero que no se crean mis lectores que esto de trepar es tarea imposible. Hay candidatos la mar de duchos en esto de alcanzar la rosca de pan salado o el vale por una flamante sierra eléctrica (verídico: tengo testigos de que se ofrecía este premio).
La técnica para salir victorioso del intento consiste en sujetarse fuertemente con las manos haciendo un anillo alrededor del árbol para luego, impulsar el peso del cuerpo con los pies. Como este aguerrido muchachote de la foto sobre estas líneas.
Sólo así se consigue llegar arriba y alcanzar el premio deseado
Por supuesto, los vencedores cuentan con el aplauso de las mocicas que, ansiosas, esperan al pie del tronco para entonar el ritorna vincitor.

(Esto, como dice mi amigo T. no deja de ser una demostración de la calidad de los genes con vistas a garantizarse un éxito reproductor; la versión humana de la cola del pavo real o de los cuernos de los alces).
Pero quien crea que sólo los jóvenes en edad de conquistar mocicas pueden acometer la difícil labor trepadora, está equivocado.

Sobre estas líneas, un maduro caballero que ha alcanzado ya su premio tras escalar hábilmente por el liso tronco.
Y una delicada muchachita que espera desmentir que las chiquitillas sólo juegan con las barbies.

Pero, si para los zagales resulta duro subir…
No debe caber duda de que bajar tampoco es fácil. Los bretzel están a quince metros del suelo y hay que bajar controlando, sujetándose con los muslos y frenando con la planta de los pies, a riesgo de darse un buen morrón.

Esta foto de abajo va dedicada especialmente a la amiga M. que sufria la pobre con el niiiiiiiiiik que hacían los muslos de los aspirantes al deslizarse por el tronco. Uno podía imaginarse cómo quemaba la lisa superficie al rozar con la sensible piel de la cara interna del muslamen.
Sin embargo, no todos los mozos presentes estaban interesados en mostrar su masculinidad ante el abundante público.

Algunos había que decidieron hacer su propia versión del árbol, y pasaban totalmente de trepar. La masculinidad no se muestra: se lleva dentro.
Más alucinantes documentos gráficos en flickr, como siempre.
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5 Responses to Maibaum 2010

  1. SOL dice:

    Paco que simpático lo que cuentas de las costumbres austriacas,ha sido un reportaje gráfico del evento en toda regla, además de raro eres buen fotógrafo :-)Ummmnnnn Salzburgo! que belleza y que buenos recuerdos.
    Un abrazo
    SOL

  2. Álvaro dice:

    Hombre, la verdad es que las mocicas esas bien valen una quemadura en los muslos 😉

    Bonitas fotos.

  3. Anonymous dice:

    Muy bueno, y añado:

    Puedo atestiguar, tras años de estancia estudiantil en Múnich, que también en Baviera se plantan los Maibäume… y una de las diversiones de los mozos de los pueblos consiste en robar el Maibaum del pueblo vecino y, a la sazón, rival.

  4. María dice:

    Nada, para que veamos que costumbres «bárbaras» existen en todos los lados…. Aquí se lleva más lo de la cucaña sobre el mar. Se pone en los muelles de Getaria, o Donosti y no veas las tortas en el agua….

  5. Paco Bernal dice:

    Hola a todos y gracias por vuestros comentarios.

    A Sol: jajajaja muchas gracias. La verdad es que me encanta hacer fotos de gente y alguna que otra no sale del todo mal jajaja. Salzburgo es una preciosidad. Ya pondré más fotos, porque hice muchas. A mí siempre lo que me sorprende es el verdor. La naturaleza, sobre todo en esta época, es lujuriante.

    Un abrazo fuerte

    A Alvaro: (con voz de Félix Rodríguez de la Fuente) es lo que vienen siendo los rituales de cortejo y apareamiento del macho de la especie humana 😉 aunque en vivo y en directo, las quemaduras, aunque fuera con el objetivo de perpetuar tus genes, daban un poco de perezón 🙂 Saludos

    A Anónimo: efectivamente, y hay todo un ritua sobre los pagos de los Maibäume robados y, como en el caso de esa tradición tan vernácula de tirar al forastero al pilón, a veces se hacen algunas barbaridades. Yendo para Salzburg, por ejemplo, oí por la radio que unos graciosos habían serrado un tronco, que el tronco había caido sobre una casa y que la reparación iba a costar 30.000 jEur.
    Saludetes

    A Maria: curiosamente, a raiz del post, me han empezado a llegar noticias de costumbres análogas celtíberas: en Cuenca, en Euskadi…Lo debemos llevar en los genes.

    Abrazos

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