El hospital general de Viena, George Michael y los pobres ciudadanos de color (negro)

St. Lazare
Hay una ex-diputada austriaca (pobre de ella) que piensa que este pobre caballero y otros como él son peligrosísimos (Archivo VD)

 

2 de Diciembre.- Durante estas últimas semanas un conjunto de edificios vieneses han estado en boca de todo el mundo ¿Se trata del Hofburg? ¿Se trata de Schönbrunn? ¿Se trata de la Escuela de Doma española? Pues no, señores. Se trata del Hospital General de Viena, al que todos los que vivimos aquí conocemos por sus siglas AKH, del alemán Algemeines Krankenhaus (pronúncese, a la vallecana, akajá).

En una de sus habitaciones, tumbado en una cama de última tecnología, se encuentra el cantante Georgios Kyriakos Panagioutou, conocido en el siglo como George Michael.

El insigne intérprete de Last Christmas sufre una enfermedad pulmonar que ha tenido pegado a su lecho a su novio actual, al que, por cierto, los medios locales se refieren insistentemente calificándolo de “Lover”, un término, aceptémoslo, algo arrevistado. Los mismos medios indican después que el desvelado caballero es un barbero especializado en tonadilleras angloparlantes de alto standing.

Al pobre George le pilló el jamacuco dos horas antes de un concierto en Viena y, según parece, se ha salvado de espicharla gracias a la rápida intervención de los médicos.

El AKH, con la imponente silueta de sus dos torres es uno de los edificios modernos más reconocibles del skyline vienés.

A pesar de sus dudosas cualidades estéticas, el hospital más grande de Viena estaba destinado a ser famoso (y no precisamente por la curación de Jorge Miguel) desde antes de que fuese terminado. Verán mis lectores por qué:

La decisión de levantar un complejo hospitalario que sustituyese al conjunto de clínicas que habían hecho las veces de hospital general de Viena desde el siglo XIX –las cuales, a su vez, habían sido producto de la modernización del antiguo hospital general que databa del siglo XVIII- se tomó en 1957.

Dada la magnitud de la obra, sin embargo, la construcción del edificio no empezó hasta siete años más tarde, en el verano de 1964, en la parcela que ocupa el número catorce de la Lazarettgasse en el distrito noveno de la ciudad (Alsergrund).

Los primeros edificios en levantarse fueron la escuela de enfermeras, con la correspondiente residencia de estudiantes y las habitaciones del personal. A partir de 1968 se empezó con la construcción de las clínicas universitarias de Pediatría, Neuropsiquiatría infantil y juvenil, Psicología y Psicoterapia y la residencia de día para niños. Todos estos departamentos fueron abiertos entre 1974 y 1975. (Y yo aprovecho esta pausa, además, para indicar que estos datos no son fruto de mi eurdición sin igual, sino de la sabiduría wikipédica).

En 1974 se inició la última fase de la construcción, sin duda la más polémica, durante la cual se levantaron las famosas dos torres del AKH que, con su aspecto militar, albergan 51 quirófanos y 2199 camas. El complejo tardó veinte años en ser inaugurado (1994) aunque, es cierto, se venía utilizando parcialmente desde 1991.

Durante esas dos décadas, las obras del hospital general sufrieron diversos parones, que se debieron no solo a crasos errores de planificación, sino a un espectacular affaire de corrupción –el más grande de la historia de esta república- que obligó al ministro de economía Hannes Androsch a dimitir y que salpicó incluso al mismísimo Bruno Kreisky.

El principal acusado de haber metido la mano en el presupuesto de las obras del AKH –para sacarla cargadita de billetes que se metía en la saca- fue el entonces director técnico de la residencia sanitaria, un cierto Adolf Winter. A él, se le responsabilizó de la subida desproporcionada del coste de levantar el complejo (Del plan original de un billón de Schillings, se pasó a 45 billones de Schillings de 1994 (3.3 billones de Euros de hoy). De esta forma el AKH se convirtió en el complejo hospitalario más caro de Europa.

El escándalo AKH se convirtió en fuente inagotable de noticias y en estopa para el fuego graneado de la política de este país. En buena parte, la responsabilidad de ello la afrontó la jueza instructora del caso, Sra. Helene Partik-Pablé. Frau Partik-Pablé cobró enorme popularidad durante su tiempo de relación con el caso, e incluso fue nombrada mujer del año en 1981 por el prestigioso semanario capitalino Trend.

Esta popularidad hizo que Jörg Haider se fijase en la jueza estrella la cual fue, hasta la muerte del político, una de sus personas de confianza. Durante su etapa como diputada, la señora Partik-Pablé se vio envuelta también en una polémica por decirle esto en el parlamento austriaco, a su colega de los verdes, Sra. Stoisits:

 „Erkundigen Sie sich doch einmal bei den Beamten über die Art der Schwarzafrikaner! Sie schauen nicht nur anders aus, wie Sie heute gesagt haben, sondern sie sind auch anders, und zwar sind sie ganz besonders aggressiv. Das liegt offensichtlich in der Natur dieser Menschen. Sie sind meistens illegal da, sie sind meistens Drogendealer, und sie sind ungeheuer aggressiv, wenn sie von Exekutivbeamten beanstandet werden.“

Que, en cristiano, quiere decir más o menos:

-¡Vaya usted alguna vez a los policías y pregúnteles sobre los negros! No solamente tienen un aspecto diferente, como usted ha dicho hoy; sino que también son de otra manera, y esa otra manera es especialmente agresivos. Esto está, evidentemente, en la naturaleza de estas personas. En su mayoría, están aquí –en Austria- de manera ilegal, son mayoritariamente traficantes de drogas y son agresivos fuera de toda medida, cuando son detenidos por los funcionarios policiales.

Una joyita visigoda ¿Verdad?

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2 Responses to El hospital general de Viena, George Michael y los pobres ciudadanos de color (negro)

  1. Priscila dice:

    Yo me pasé ayer por el AKH a ver si veía fans, pistas, policía, chafardeo, hasta fui a la planta de pulmonía y cardiología, jejeje pero nada de nada. Como me pilla a dos paradas de casa pues mira, saqué el ojo para cotillear, je,je. Al menos lo intenté 😉

  2. Pingback: El camino que lleva a Belén | Viena Directo

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