El padre terrible (3)

estrellaEn el siguiente capítulo de esta serie veremos cómo, de ser un grupo marginal, la comuna de Otto Mühl se convirtió en la más grande fuera de la Unión Soviética.

Para leer el primer capítulo de esta serie, no tienes más que pinchar aquí.

Y aquí para leer el segundo.

27 de Julio.- Siguiendo un espíritu muy propio de la época y quizá también de acuerdo con las obsesiones del propio Mühl, la “comuna” de la Praterstrasse adquirió pronto un matiz “terapéutico” que quizá fuera la respuesta a la incomodidad de sus miembros, en general personas que tenían la sensación de que no habían encontrado su sitio.

Al principio,las terapias eran dirigidas por Josef Dvorak, amigo de Otto Mühl, pero después, cuando Dvorak fracasó o abandonó, fue el propio fundador el que empezó a aplicar sus métodos sobre el grupo, ejerciendo una versión modificada del psicoanálisis y con unas directrices que se podían resumir en la sexualidad libre, la propiedad común y la cría comunal de los niños (no había muchos en aquella época, pero llegaron después), además de la incentivación constante de la creatividad. El eslogan del grupo era “el desblindaje del yo” y, al objeto de lograr este desblindaje, a veces incluso se ejercía violencia física sobre los miembros del grupo, en algunos casos a guantazo límpio, para que los “comunistas” o “comuneros” reviviesen las experiencias castradoras de la infancia y no les dieran ganas de reincidir en las apestosas trabas de la familia burguesa.

Las jerarquías dentro del grupo no se eliminaron sino que las jefaturas se fueron atribuyendo por turnos (aunque por lo que parece Mühl, en tanto que miembro fundador, tenía un especial ascendente sobre el grupo, sobre todo, como se verá, para fijar las reglas del juego). También los criterios de autoridad eran diferentes a los que imperan en lo que podríamos llamar la “sociedad abierta” y el atractivo sexual, por ejemplo, era un factor clave para fijar la importancia de alguien dentro del grupo. Todo el mundo se acostaba con todo el mundo, y naturalmente se establecía una valoración, una especie de crítica pública de quién era mejor o peor en la cama en cada momento. Los críticos dicen que Mühl utilizaba esto para imponer la disciplina entre los miembros del grupo, minando su autoestima.

Al principio, la sexualidad libre no significaba un rechazo de la vida en pareja. Pero era cuestión de tiempo que llegase: fue en 1973, cuando Mühl, a la vuelta de un viaje a los Estados Unidos, se enteró de que su novia, Elke, le había dejado y había abandonado “la casa” (como en Gran Hermano: igual). Así que, Mühl instauró una nueva regla: las parejas eran una institución burguesa que iba en contra de la libre sexualidad. Así pues, para evitar este defecto pernicioso: todas las parejas del grupo debían ser disueltas. Las que no quisieron disolverse, se vieron obligadas a reintegrarse a la apestosa sociedad burguesa y abandonaron “la casa”.

Entretanto, el grupo creció y se hizo conocido en la escena anarquista de la extrema izquierda. Sus miembros adoptaron un uniforme para identificarse: todos, hombres y mujeres, se cortaron el pelo igual y llevaban todos pantalones de peto.

En 1972, El Grupo, con Mühl a la cabeza, puso los ojos en Friedrichshof, una ruina aislada, a unos cuantos kilómetros de Parndorf, en Burgenland, que había sido una vez una enorme explotación agraria y que, como tal ruina, no tenía agua corriente ni electricidad. El Grupo la compró y la acondicionó para que pudiera alojar al grupo creciente. Las obras se terminaron en 1974 y cuando se acabaron, podían vivir en la granja unas 240 personas.

La comuna de Friedrichshof, la más grande de Europa fuera de la entonces aún existente Unión Soviética, vivía muy alejada de la utopía revolucionaria (por lo menos, en sus aspectos más prácticos). En Friedrichshof había escuela, diversos talleres que producían diversos bienes que se vendían en el exterior, una empresa de transportes (mudanzas, etc) e incluso un grupo de apoyo para personas discapacitadas, que se creó alrededor de la hija de Mühl que era espástica.

 

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