Si yo fuera VdB

van-der-bellenSi yo fuera VdB, estaría molesto, francamente. Va, gana, salva al mundo de las garras de los malos y el mundo ¿Qué hace? Pasar de él. Superinjusto.

5 de Diciembre.- Un motivo más para alegrarse de que VdB sea el nuevo bundespresi (un motivo egoísta, pero yo sé que mis lectores me lo perdonarán) es la cantidad de trabajo que me he ahorrado debido a mi cuota parte del 25% de la administración del grupo de Facebook “Españoles en Viena”.

La última vez que el tercer presidente del parlamento austriaco obtuvo un resultado que nos permitió fantasear con nuestros terrores favoritos, el muro del grupo se llenó, por un lado, de fotos de Hitler y de esvásticas (qué feo estuvo aquello) y, por otro, de algunos (dolidos) comentarios de santos y santas españoles/as cuyos cónyuges/as habían votado por el candidato ultraderechista y a los que les dolía que se asociase a dichos santitos/as, padres/madres de sus hijos/as con ideologías totalitarias.

Para que no llegase la hemoglobina a la corriente fluvial, y reinase la paz en la tierra y Dios en casa de todos, se borraron estos comentarios (y fue un trabajo ímprobo, porque salían como setas). Se borraron igualmente los de aquellos/as (que también los hubo) que sacaron al “cerdoperro interior” que llevan dentro y se alegraron de la cuasi victoria de LSdR y pusieron a la parte contraria a caer de un semoviente. Y es que trabajar con el público, señora, es muy esclavo (ya lo decía mi abuela, que tuvo durante muchos años un despacho de quinielas).

Con la victoria número 2 de VdB, ya digo, nos hemos ahorrado todo esto y, con el alivio, se ha extendido también una sana falta de interés sobre lo que pudo haber sido y ya, afortunadamente parece, no será. Los medios, al ver que no había tomate, ya ha recogido esta mañana sus bártulos y se han marchado al palacio del Quirinal, en Roma, en donde sí que parece que puede correr la sangre.

Ayer por la nuit lo decía una tertuliante en la ORF, cadena pública austriaca, que gran parte del interés de los medios extranjeros por los comicios presidenciales austriacos se debía a que tenían el morbo del “no hay dos sin tres” (y no me refiero al número de coitos que pueden echar un par de adolescentes apasionados antes de darse cuenta de que el condón tiene un agujerito por donde los espermatozoides pueden marcharse a vivir peligrosas aventuras).

O sea: que todos pensaban (todos pensábamos) que después del Brexit (il n´y a pas des erreurs, il n´y a que des actes bizarres, como decía Marguerite Duras), y después de la victoria de Ronald McDonald Trump, lo que nos faltaba a todos (y al mundo) era que un racista homófobo nacionalista antieuropeista y, no contento con esto, proputín de Putin se nos mudara al Hofburg, estando ese Hofburg (oh, colmo de los morbos) en la mismísima patria del majara que fue canciller de los alemanes desde 1933 a 1945 (y no me gusta señalar).

Sin embargo, para tranquilidad de mis lectores ávidos de emociones fuertes, ahí tenemos a Marine, esa mujer, la cual promete darnos a todos nuestra ración de cosquilleantes sustos en la temporada 2016/2017 (y quizá más allá, glups). Salut Marine, comment ça va?

Quisiera terminar este artículo, ya más en serio, con una loa a los expertos que llevan la comunicación del FPÖ. Aunque uno no esté de acuerdo con lo que el FPÖ sostiene y representa, ayer fue un auténtico placer (en serio) observar las evoluciones de los políticos ultraderechistas en la tele austriaca, encabezados por el inefable Johann Gudenus. Todos, como un solo hombre, prietas las filas, dieron exactamente, casi palabra por palabra, la misma consigna para explicar la derrota de su candidato. Mirarles, comprobar como presentaban una versión de la realidad sin costuras ni tonos disonantes, producía el placer que siempre se deriva de ver efectuar el trabajo bien hecho. Igual que ver hacer filigranas en las piscinas a las muchachas de la natación sincronizada, ver cocinar a Arguiñano o contemplar a esas personas que venden chismes perfectamente inútiles (pero bonitos) en las teletiendas de las cuatro de la madrugada.

Bien oirán mis lectores lo que los jabatos decían: nuestro candidato no ha sido el más votado debido a una campaña orquestada por el stablishment (¿El stablishment? Who the f*ck is the stablishment?) que ha fomentado el miedo a un político de reputación intachable, que hasta ha tenido que soportar chistes sobre su minusvalía y blablablá. De verdad que a uno casi le daba pena del perdedor. Pero bueno: duraba poquito. Afortunadamente.

St Ursula & Sacre Coeur-5

5/24 La quinta foto de nuestro calendario de adviento es, sin duda, una de mis preferidas de todas las que he hecho este año !Es tan vienesa…! Está hecha en un baile y creo que, si hubiera que resumir alguna vez mi trabajo como fotógrafo, esta foto tendría todo lo que a mí me gusta. El momento, la espontaneidad, el ambiente. Es una foto que en cuarenta años, si es que alguien la ve, seguirá diciendo algo, me parece. Y me alegra.

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