Ulrike Lunacek, candidata de los Verdes austriacos

Al contrario de lo que hubiera cabido esperar, el corte ha sido limpio. En cuatro horas, la sustituta de Eva Glawischnig estaba designada.

19 de Mayo.- A veces, la mejor manera de saber cómo es de verdad una persona es pasarse por la acera de enfrente y ver qué dicen de ella las personas que no están de acuerdo con sus ideas. Por este motivo, al saber que Ulrike Lunacek será la candidata de Los Verdes para las próximas elecciones, en sustitución de la saliente Eva Glawischnig, me he dado una vuelta por Die Presse, que pasa por ser el órgano de expresión oficioso del conservadurismo austriaco y, por lo tanto, los antípodas políticas de la señora Lunacek, y me he leido el artículo en el que daban cuenta de la sorprendentemente rápida decisión del partido de Lunacek de hacerla su cara más visible.

Sorprendentemente, Die Presse se deshace en elogios hacia Lunacek y no ahorra ningún calificativo. Y aunque decía Quevedo que se pueden dar puñaladas sin lisonja pero no lisonjas sin puñalada (Quevedo, ese Pérez Reverte del siglo XVII, es que era más bien malafollá, las cosas como son) lo cierto es que se buscan casi en vano los filos y las pullas hacia la nueva candidata, una vieja conocida del público austriaco.

Se hace un resumen de su trayectoria en la que se resalta su rectitud, su coraje y, lo más importante, en un mundo, como es el de la política, ala izquierda, en el que muchas veces la crítica (legítima) se disfraza de rencillas, Die Presse resalta sobre todo que en la larga trayectoria de Lunacek, la tirolesa se las ha arreglado para mantenerse por encima de banderías y de intrigas y siempre ha sido leal a Eva Glawischnig.

Se resalta también que, si bien es una mujer que no brilla exactamente por sus fuegos de artificio retóricos, también es persona que gusta de la exactitud y de un conocimiento casi profesional (Sachlich) de los asuntos de los que trata en sus apariciones públicas.

Se resalta también la excelente opinión que sus compañeros de la fracción „verde“ del Parlamento Europeo tienen de ella (ya decía yo ayer que es la bestia negra de la parte más mastuerza de dicho parlamento, debido al Informe que lleva su nombre, o sea, Informe Lunacek, en el que daba a sus señorías eurodiputados unas cuantas ideas para la consecución de la igualdad de gays y lesbianas); se resalta también su lucha en este campo y que la pareja de Lunacek es una peruana (¿Hablará Lunacek español? Todos los años suele ir al desfile del Orgullo Gay y yo también, así que igual este año, me arranco y le pregunto, lo mismo me da unas declaraciones para Viena Directo).

Fuera de esa ocasión, yo solo he visto a Ulrike Lunacek una vez en persona, durante un acto que Los Verdes organizaron en el Stadtkino de esta capital. El tal acto fue la proyección de una peli y como era gratis, pues yo apuntéme (que tampoco está la cosa para andar tirando el dinero). El precio, claro, era que Lunacek y otro señor nos echaron un mítin cortito. El otro señor de cuya identidad no consigo acordarme, resultó un orador más bien plomizo. Lunacek en cambio me dio la impresión de ser una señora muy cálida, un poco como una profesora de Instituto de esas a las que, cuando se acaba el curso, uno les termina cogiendo cariño.

Lo llamativo de la decisión de la dirección de Los Verdes no ha sido, por cierto, la elección de Ulrike Lunacek como candidata -al fin y al cabo, una político muy sólida y una de las caras más conocidas y más indiscutibles del partido- sino el haber decidido dividir las funciones de Eva Glawischig en dos.

Porque si bien, Lunacek será la que, como Francisco Alegre, salga en los carteles, Ingrid Felipe, como ya estaba casi previsto, será la jefa del partido. La cosa estaba bastante cantada, porque Felipe es una de las caras más conocidas del partido verde a nivel regional. La cosa se ha notado también en que, para el posado para la prensa, las dos mujeres habían elegido (Qué casualidad) trajes a juego con los colores del logo del partido. Lunacek iba de color magenta y Felipe, de verde lima.

Entrando a la sustancia, Lunacek no ha perdido el tiempo y ha dicho que, según ella lo entiende, Los Verdes son el único partido de izquierdas en Austria. Según Lunacek esto se nota principalmente en que si los Verdes tienen oportunidad evitarán a toda costa que la ultraderecha del FPÖ llegue al poder y no se coaligarán jamás con ellos, cosa que, según Lunacek no pueden decir ni Socialistas ni Populares con tanta seguridad (ambos partidos no solo han caido en ese pecado original, sino que han perpetrado a veces varias „fotocopias“ del mismo).

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