Se le marchitó el clavel

Hoy, la carrera política de un personaje vienés importantísimo ha hecho chimpún. Se abren muchas incógnitas.

2 de Septiembre.- A primera vista, podría pensarse que ejercer en Viena en la oposición debería ser una tarea árdua. Día sí y día también aparecen, no solo en los medios austriacos, sino en los de todo el mundo, noticias positivas a propósito de lo bien que funciona la ciudad. Que si los transportes públicos, que si la calidad de vida, que si esto, que si lo otro. Y sin embargo, yo creo que en ningún sitio como en la capital de Esta Pequeña (pero salada) república la oposición lucha contra el poder establecido tan a brazo partido.

Viena ha sido tradicionalmente un feudo de la izquierda y lo bien que funciona todo aquí, ha sido tradicionalmente también un escaparate de lo bien (por lo menos en teoría) que podría funcionar todo a nivel país si la izquierda gobernara. Michael Häupl, el anterior alcalde, era una especie de vaca sagrada dentro del partido socialista y también en la propia Viena. Conforme la ultraderecha crecía y trataba de conquistar el Gobierno de la nación (cosa que consiguió, como todos sabemos) se utilizó para intentar desalojarle del Gobierno de la ciudad la artillería más pesada. Incluso Strache probó a intentar ser alcalde de Viena.

Quedó segundo en la carrera y delegó en Johan Gudenus, el hijo amado (políticamente hablando) en el que deposita todas sus complacencias. Gudenus, que parece imaginado por un guionista de Marvel especializado en villanos, viene haciendo una labor tirando a discreta, pero los buenos resultados de la ultraderecha dejaron claro, antes de que a nivel nacional se produjera la debacle definitiva, que a los socialistas se les había marchitado el clavel.

Para intentar compensar el desgaste, Michael Häupl trajo al Gobierno de Viena a los verdes, die Grünen y al punto sucedió una cosa que a Häupl empezó a traerle por la calle de la amargura: los éxitos (por ejemplo, la peatonalización de Mariahilferstrasse) inmediatamente se apuntaban a la lista de éxitos de los verdes, en tanto que los fracasos siempre terminaban, aunque fueran culpa de los verdes, en la lista de problemas por resolver de los socialistas.

Como este país es bastante machista (la política, ya de por sí, y en la mayoría de lugares del planeta es una actividad en la que reina una misoginia cavernaria e inconfesable) la relación Häupl- Maria Vassiliakou (la jefa de los verdes en Viena) no tardó en tomar tintes de lucha de sexos.

La oposición conservadora (tratándose de Gudenus, con mucha justicia se podrían utilizar adjetivos más broncos) pintaba al equipo de Gobierno de Viena como un matrimonio en el que la parte verde fuera una bruja marimandona con una peligrosa cercanía a los jemeres rojos y a Häupl como al típico marido calzonazos de quien los amigos dicen por detrás que su mujer le tiene comida la moral porque no es capaz de poner los cojones encima de la mesa.

Hoy, algunos meses después de que Häupl emprendiera el camino de la jubilación, las fundaciones privadas y las generosas dosis de vino blanco con sifón, Maria Vassiliakou ha anunciado que, en Noviembre, los verdes le elegirán sucesor/a. Que se va, no por agotamiento de la fórmula sino porque en unos meses cumplirá cincuenta años y quiere darle un nuevo sentido a su vida, porque cumplir medio siglo es una cosa que pone a pensar a cualquiera.

Vassiliakou, griega de origen, se va con la frente alta. O, por lo menos, poniéndole a su crepúsculo político la mejor cara posible.

En su haber, el haber conseguido que los vieneses podamos disfrutar del transporte público por un euro al día (aquellos que se hagan la tarjeta anual) y también la peatonalización de Mariahlferstrasse, que a buen seguro le costó un par de visitas a la peluquería para hacer uso de los productos de la marca Schwarzkopf.

En el debe, una desastrosa operación urbanística en pleno centro de Viena que está por ver si no le costará a la ciudad el título de patrimonio de la Humanidad.

Los compañeros de Gobierno dicen que quieren seguir colaborando con los verdes (con el verde que sustituya a Vassiliakou) la oposición pide elecciones, para ver si esta vez suena la flauta y darnos así a los ciudadanos ocasión de poder comprobar lo bien que suena la música asnal.

¿Qué sucederá? Seguiremos informando.

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