Junio, ese mes de locura

Y yo que pensaba que, después de lo de Ibiza, los posts me iban a quedar más sosos ! Junio dio para mucho mucho y muy interesante interesante.

23 de Diciembre.- Sin duda uno de los leit motivs de este 2019 ha sido el feminismo. Si los finales del siglo pasado fueron la época dorada de las reivindicaciones del movimiento LGTB, el movimiento me too dio el proverbial pistoletazo de salida a un cambio de paradigma en las relaciones entre los sexos. Austria no fue ajena a este cambio de paradigma, si bien, como sucede en muchos aspectos, las reivindicaciones feministas han llegado a Austria con un matiz (cómo lo diríamos) tranquilo que presagia una evolución lenta.

Por lo pronto, el presidente, Sr. VdB, decidió poner al frente del Gobierno técnico que rige los destinos de Austria a una mujer. La Sra. Bierlein (llamada, cariñosamente, en este blog «Cervecilla») es una figura indiscutible, ex magistrada del tribunal constitucional, y está haciendo un trabajo impecable. Sin embargo, la aparición en escena de la Sra. Bierlein no tardó en provocar una serie de reacciones en la prensa de tufo bastante machista. Los medios más casposos no tardaron en fijarse en los trajes que llevaba la nueva canciller o en si estaba más o menos operada (estaba más, las cosas como son) en vez de fijarse, como hubieran hecho con un hombre, en sus cualificaciones o en las decisiones que tomaba al frente del ejecutivo. Por suerte, estas tonterías cesaron pronto (también porque, por lo que parece, la vida social de la canciller Bierlein es mínima y no da ocasión a ningún comentario a propósito de sus modelitos).

Dita von TeeseEl verano es una época propicia para los eventos. Se supo en junio que el de 2019 sería el último Lifeball (o Baile por/de la vida) que se celebraría en la forma que hasta ahora habíamos conocido. Una reivindicación aparece por el orto, otra va hacia el ocaso. El ayuntamiento de Viena, de mayoría progresista, parece inclinado a que el Lifeball sea sustituido por un evento social parecido (los veranos son largos en esta capital y hay que rellenarlos). Además, el Lifeball es un negociete que da mucha alegría a la hostelería y proporciona a Vien auna publicidad gratuita impagable. Veremos qué pasa.

Regenbogenparade Wien 2019-43

Como saben los lectores de VD, en Viena hay tres sábados que relucen más que el sol : uno es el Lifeball, del que hablábamos más arriba ; otro es el orgullo, del que hablaremos ahora y el tercero es el de Eurovisión (del que no hablaremos esta vez porque la participación austriaca se quedó en un « cantus interruptus »).

Pues bien, este 2019 Viena fue la anfitriona el Europride, manifestación conocida, debido a una traducción defectuosa, por « Orgullo gay » que en realidad debería traducirse por « Desfile por la dignidad gay ». Como sucedió en Celtiberia, también aquí hubo cierta polémica. Ya saben los lectores de VD que los políticos tratan de acercarse lo más posible al pueblo elegido para blanquear sus homofobias. En esta ocasión fue el ÖVP el que intentó arrimarse al orgullo y desfilar. Los organizadores le dijeron al partido de Sebastian Kurz que nanai del peluquín, que no se podía estar negándole a la gente derechos en el Parlamento (el famoso debate del matrimonio igualitario que dejó bien a las claras de qué lado estaba cada fuerza política austriaca) y luego ir a hacerse la foto a las manifestaciones. Quizá muchos miembros del ÖVP desfilaron a título privado (por lo menos hay un diez por ciento de ellos que son gays, lesbianas, etc) pero pancarta no hubo.

En Junio, tras larga deliberación consigo mismo y quizá con la esperanza de que sus antiguos amigos le volvieran a querer, Strache renunció al asiento en el Parlamento europeo que le habían otorgado las urnas. Sus amigos NO le volvieron a querer.

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