5 ideas sobre el referendum sobre el ejército austriaco

De buen humor
Soldados del Ejército austriaco (A.V.D.)

 

“Dicen los viejos que este país necesita…”. Este era el principio de una de las estrofas de Libertad Sin Ira, jitazo de los Jarcha en donde, al inmovilismo de la carcundia, se contraponía un paraiso jipi en donde todos tendríamos “nuestro pan, nuestra hembra (sic) y la fiesta en paz”.


Algo de eso hubo en el referendum de ayer.

21 de Enero.- Ayer, como mis lectores saben, hubo referendum en Austria, en el cual el pueblo soberano tuvo la oportunidad de expresar su opinión sobre si quería que las cosas permanecieran como están (servicio militar obligatorio) o se fuera hacia el modelo vigente actualmente en la mayoría de los países europeos (ejército profesional).

Ganó que las cosas sigan como están ahora. O sea, seis meses de servicio militar obligatorio intercambiables por nueve meses de servicio social sustitutorio. Por una amplia mayoría a favor de la opción ganadora (sesenta a cuarenta, veinte puntos porcentuales: un flipe).

Algunas ideas del porqué de este resultado:

a)En este referendum se ha demostrado, una vez más, que Austria, que parece un solo país, es en realidad una nación doble compuesta por Viena y El Resto. En Viena ganó la opción Ejército Profesional por goleada (sólo hubo dos de los veintitrés distritos que votaron a favor de la mili de reemplazo por mayoría) mientras que en el resto ganó que los mozos sigan haciendo la mili como ha sido desde que el mundo es mundo (por cierto, al líder de la facción conservadora, Sr. Spindelegger, ayer, en el telediario, no se le ocurrió otro argumento mejor que este para defender el sistema de reemplazos “porque esto ha sido así siempre”).

b) Este resultado es es el resultado de los viejos: las encuestas dicen que los mayores de cincuenta años han votado mayoritariamente y lo han hecho guiados por sus recuerdos de la mili, mientras que los menores de cuarenta años lo han hecho masivamente por la abolición del servicio militar obligatorio. Por ley natural (el famoso “hecho biológico”) cuando estos viejos desaparezcan como votantes es probable que el resultado de una consulta semejante sea muy otro.

c) El resultado no es tanto el éxito del servicio militar obligatorio, sino una demostración de lo que los austriacos aprecian el Servicio Social que realizan los que no quieren empuñar las armas. De hecho, los llamados Zivis se han convertido en un pilar social del bienestar social del país. La Cruz Roja, por ejemplo, se colapsaría si tuviera que contratar personal para hacer lo que ahora hacen los jóvenes que hacen el servicio social. Segunda derivada de esta idea: a mi juicio, uno de los crasos errores de los defensores del ejército profesional fue que dejaron la alternativa a los Zivis en un limbo que, en estos casos, y a efectos de comunicación, es muy peligroso. Se hablaba de “un año social voluntario” sin concretar más. Todo casi tan jipi y tan nebuloso como la letra de Libertad Sin Ira.

d) A pesar de lo que el ÖVP, por la cuenta que le tiene, insiste en afirmar, es muy dudoso que los resultados del referendum de ayer puedan ser interpretados como un cambio de viento en sus velas. Ayer los votantes no eligieron ni partidos ni líderes, sino que se inclinaron a favor de una alternativa concreta. Ahora bien: sí que es cierto que el ÖVP demostró su capacidad de movilización. Esto es: que cuando alguien del ÖVP dice “hale, venga: después de misa, bien confesadicos, bien comulgadicos, todos a votar” el gentío le obedece. En tanto que cuando el SPÖ y los verdes dicen “venga, mañana, después del after hours, todos al colegio a llenar las urnas”, sus votantes se quedan en casa a dormirla.  El votante de izquierdas, aunque parezca tópico decirlo, va a su cartón y tiene poco sprit de corps.

e) Cuando ayer, el Ministro de Defensa austriaco, Sr. Norbert Darabos, salió en el telediario para dar la cara después del referendum era un hombre deshecho. Hubo algunos tramos de la entrevista con Armin Wolf en los que el hombre parecía ir a echarse a llorar de un momento a otro. A uno le da la sensación de que alguien ha puesto al Sr. Darabos donde está para hacer de pararrayos. El hecho es que, desde que está en el cargo, Darabos ha tenido que tragarse varios sapos y, con su insistencia en la necesidad (evidentísima, en mi opinión) de modernizar y reformar el ejército austriaco, el ministro se ha creado una pequeña gran muchedumbre de enemigos en los pasillos del poder.

Ayer, cuando Darabos supo el resultado del referendum, interpretó seguramente que lo siguiente sería este mensaje de la oposición: “Ya lo sabes, vamos a por ti” (políticamente, se entiende).

A mí, de todas maneras, no me gustaría estar en su pellejo.

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