No seas Slowbro, que Yolo:guía para entender a los jóvenes austriacos

chicos jovenes austriacos¿Tiene usted hijos austriacos en edad adolescente? ¿No se aclara con los palabros que le dicen? ¿Quiere usted, simplemente, estar a la última? Este es su post.

27 de Noviembre.- El método del  Carbono 14 para las personas es el vocabulario y no hay cosa que envejezca más y más deprisa que el lenguaje de los jóvenes (no digamos el de los críos). No tendremos que ver a una persona que califique algo de Chiripitifláutico para saber que nos lleva un par de décadas de ventaja en el asunto de correr por el mundo.

Alguien que utilice constantemente el adjetivo chachi para calificar algo de extremadamente satisfactorio (mejor aún “chachi piruli juan pelotilla”) quedará emparentado generacionalmente con esa catequista jovencita que se hacía un taco con lo del método Ogino, o con aquella profesora que nos enseñó las primeras letras. Y así, “sucesivamenete” que dijo aquel (esa e “istempentiva” me acaba de facturar a mí al cementerio de elefantes que constituyen los seguidores de Martes y Trece, actuales para mí, desaparecidos sin huella en el vocabulario de las personas más jóvenes).

Acné, Prozac, curiosidad y dudas

En alemán, “por of course”, pasa lo mismo y, con cada generación de cuerpos flexibles, mentes hormonadas hasta el exceso, acné, Prozac, curiosidad y dudas, aparecen también palabras nuevas que sirven para levantar una empalizada entre los viejos (usted, yo) y esa gente que se lava poco y piensa que heredará la tierra.

Es ley de vida que, a los neoviejos, el vocabulario juvenil nos parezca bastante choni ¿Lo es? Lo es (pronto, el mismo adjetivo choni quedará como marcador de aquellos que conocimos un mundo sin hombres, mujeres, porteros de discoteca, potenciales meretrices y viceversa). En alemán, estas nuevas palabras vienen del inglés (pronunciadas con ese acento que solo se aprende en los malos colegios caros y que es muy típico, no sé por qué, de ciertas clases altas de Sudamérica) y de los “riálitis” de la RTL.

Como la función de este blog es poner al cabo de la calle a sus lectores para que luego no pasen por carrozas (punto negativo para mí: “carroza” ya es una palabra carrocérrima, era moderna cuando mi padre salía de marcha el hombre) vamos a hacer un repaso para que puedan “sacar el güiski cheli” y que “puedan molar en una discoteque”.

Al lío pues

Una joven alemanoparlante que quiera ponerse en riesgo de tener que utilizar la píldora del día siguiente dirá, antes del polvo del camino que “!Yolo!” y su romeo, asimismo con los pantalones por los tobillos, traducirá mentalmente por “you only live once”. Si ella opone castas reticencias a echar el coito, él le dirá que no se ande con remilgos y que “Hakuna Matata” o sea, que se pasee por la acera más soleada de la vida y se deje de “tontás”.

Si, tras la coyunda, descubren (¡Oh, Pech!) que el condón tiene un boquete por el que podría pasar un Airbús, él le dirá con la cara colorada (por el esfuerzo amoroso y por el oprobio) que el farmacéutico era colega y que le hizo precio y que el perro se le comió los deberes y…Y ella le dirá “Write a book!” (escribe un libro).

Al día siguiente, si el Predictor no se tiñe de rosa en el cuarto de baño (¡Qué gilipollez de canción, aquella “Ave lucía” de Sergio Dalma!) si nuestra muchacha no es candidata a participar en el prestigioso “pograma” Teenies werden mutter sobre adolescentes en estado de buena esperanza, llamará a su amiga y le dirá al rapero modo que el amante de Teruel (bueno, de Treiskirchen) es un Slowbro (de slow y brother) o sea, que le falta un verano.

La política tampoco está ausente del vocabulario juvenil.

Veamos: a alguien que no se lava y, por lo tanto, le canta el alerón, se le dirá que hace un “Achselterror” (o sea, que es un terrorista de sobaco); al que sea mandón e intransigente, se le dirá que está “haciendo el Adolf” (den Adolf machen).

Algunas tienen ingenio. Un Kinderknast (prisión para niños) será, obviamente, la escuela y un Pisaopfer (víctima de Pisa) una persona humana con instrucción precaria.

Por último, seleccionamos el encantador neologismo “Movinger” (de to move, y a su vez moving, supongo) para referirse a dar un paseo.

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