Equilibrio entre integración y el mantenimiento de nuestra propia cultura

Psicóloga en LinzPara la mayoría de las personas, la experiencia de la emigración supone un reto, tanto físico como psicológico. Por eso, a partir de esta semana, Bárbara Belenky, una psicóloga que vive en Linz, nos va a dar unas pautas utilísimas para que emigrar no sea más duro de lo que ya es de por sí. Podréis encontrar más artículos de Bárbara en su blog “Psicóloga en Linz”, que es chulísimo.

Equilibrio entre integración y el mantenimiento de nuestra propia cultura

Callejeros Viajeros: el DanubioEl equilibrio en la vida siempre es difícil de conseguir, y al inmigrante le pasa lo mismo. Parece complicado encontrar el término medio entre estar integrado y feliz en la nueva cultura, y ser leal manteniendo las propias costumbres. Hace unos años leí, en la Universidad de Lovaina, un artículo sobre los tipos de inmigrantes según su grado de integración, y eran los siguientes:

a) aquellos que se integraban completamente, rechazando su propia cultura,

b) aquellos que no se integraban para nada, y sólo mantenían su cultura, y

c) aquellos que se integraban pero mantenían su cultura.

d) aquellos que ni se integraban ni mantenían su cultura.

Me llamó la atención cuando lo leí, el hecho de que los nativos el tipo de inmigrante que mejor aceptaban era el tipo c), y que de hecho, los más felices eran los del tipo c), porque conseguían estar bien en el país de destino sin traicionar a su patria. Está claro que los del tipo a) les cuesta estar a gusto consigo mismos porque están tan ocupados en disimular sus orígenes y parecer nativos que se olvidan que su personalidad reside en esas raíces que intentan ocultar. Los del tipo b) se entiende que tampoco pueden sentirse bien por completo, porque al rechazar la cultura nueva, están a la defensiva con los nativos, lo cual hace que a su vez sean más fácilmente rechazados por éstos. Pues bien, este artículo busca que los inmigrantes puedan estar bien consigo mismos y con el entorno en el que decidieron vivir. Allá vamos.

El jardinero felizEmpecemos por el principio: integrarse no significa decir todo que si, ni mantener la propia cultura significa decir a todo lo nuevo que no. La integración no consiste en que te guste todo sobre la nueva cultura, ni que se deban celebrar todas aquellas fiestas de la ciudad en la que estás, ni que debas comer toda la gastronomía local. En realidad, la definición de integrar es hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo, es decir, hacer que el inmigrante pase a formar parte de la sociedad y cultura nueva. ¿Y cómo se hace eso? La verdad que no hay una receta mágica ni un capítulo en un libro que nos guíe sobre cómo se debe integrar el inmigrante al país de destino. Pero todos tenemos una idea de cómo se hace eso. Para los que aún están pensativos, a continuación algunos de los puntos que ayudarán al inmigrante a integrarse son (por orden de importancia):

  1. Conocer el idioma y poder comunicarse con los demás. Esto lo ayudará en muchos aspectos ya que le abrirá puertas a nuevas amistades y por supuesto facilitará mucho la tarea a la hora de conseguir un buen trabajo.
  2. Conocer gente con la cual compartir experiencias: amigos, compañeros de trabajo, amigo de un amigo, colegas de deportes, compañeros de clase de alemán, etc. Tener apoyos, ya sea de compatriotas como de ciudadanos autóctonos, conseguirá reforzar su autoestima y le hará sentirse parte de la sociedad nueva.
  3. Conocer la ciudad: las calles, los diferentes medios de transporte, los mejores lugares para hacer la compra, los cafés donde comer una rica tarta, los diferentes barrios, las zonas menos turísticas, etc. Ya que esto dará al inmigrante la confianza en sí mismo y permitirá que disfrute más de su estancia allí.
  4. Buscar trabajo y conocer los diferentes sitios donde se ofertan plazas de trabajo. Trabajar es importante para la integración, pero no lo es todo. De hecho por eso lo puse en 4to lugar. Conocer las webs propias del país de destino donde buscar trabajo, conocer los periódicos que ofertan plazas de empleo, todo ello ayudará a una fácil integración. Conseguir trabajo, intensificará los puntos anteriores y además le hará tener una rutina que ayudará también a que se establezca completamente en el país de destino.
  5. Buscar coincidencias entre las cosas que le gustan a uno hacer y la oferta que hay en la ciudad. Por ejemplo, a mi me gusta mucho patinar sobre hielo, y aquí es una actividad bastante común para hacer. Lo mismo para aquellos que les guste esquiar.

Creo que esos puntos son los básicos para una buena integración. Pero ¿qué hay con el mantenimiento de la propia cultura? ¿Cómo se hace eso? Te lo cuento en el próximo post!

Hasta el próximo día!

Auf wiedersehen!

Bárbara Belenky, nació y vivió en Buenos Aires hasta los 14 años, cuando emigró a Madrid. Allí se licenció en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y realizó su especialización con el Máster de Terapia familiar y de pareja, también por la Universidad Complutense. Con residencia fija en Linz, Austria, desde el 29 de Noviembre.

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