La final de Eurovisión 2015 en vivo (pero no en directo)

Paco Bernal Eurovisión¿Te apetece saber cómo será la final del Festival de Eurovisión que empieza en unos minutos? Viena Directo ha estado en el ensayo general !No te lo pierdas!

23 de Mayo.- Cuando empiezo a escribir estas líneas, faltan dos horas y un pelín para que, puntualmente, empiece la final del Festival de Eurovisión en Viena. Yo ya sé cómo será, porque esta mañana, lo mismo que el ganador del Conchiconcurso de Viena Directo, he estado en el ensayo general con todo del festival. Una final como la de esta noche, solo que sin votos

Tranquilos, que no voy a destripar las sorpresas que habrá esta noche, pero sí que me gustaría contar un poquito el ambiente que se respiraba.

Eurofanes británicos

El ensayo general, que se llama Family Show –por aquello de que es a una hora a la que pueden ir los tiernos infantes y no tener que acostarse tarde- ha empezado a la una. En las instrucciones que la organización había dejado en internet, se recomendaba estar dos horas antes, así que yo, que soy muy obediente, me he personado en la Stadthalle a eso de las once de la mañana. Y gracias a Dios que lo he hecho porque, si no hubiera sido por mi previsión, hubiera tenido que pasar el control de seguridad (como el de un aeropuerto) bajo un churrasco tormentoso que ha caido sobre Viena y que ha dejado a la concurrencia empapada.

En fin: en el recinto del auditorio municipal de Viena, que se llama Stadthalle, reinaba, por supuesto, una gran animación de eurofanes y de eurofanas. Lamentablemente, las fotos disponibles no están a la altura de lo que suelen ser las fotos de Viena Directo porque la organización del festival no permite entrar al registro con cámaras réflex.

Por contingente, se llevaban la palma los británicos, vestidos con la Union Jack (obviamente, dado que el festival es una de las sucursales del Orgullo Gay, había eurofanes británicos que llevaban la Union Jack tuneada sustituyendo el azul por el rosa). Eurofanes británicosTambién había puestos de merchandising, en donde podían comprarse todo tipo de cosas los eurofanes y las eurofanas, compraban camisetas (entre 20 y 26 euros), pines, mochilas y todo lo posible. También se podían hacer sellos de correos oficiales. Una gentil señorita le fotografiaba a uno con su atuendo eurovisivo (moñas) favorito y luego, le ponía un fondo y nada: salían veinte sellos de ochenta céntimos de euro.

También estaba, en una urna de cristal, el vestido con el que Conchita ganó el ESC 2014, una maravilla de brocado que aprovecha las dos cosas que tiene Conchita como icono de estilo: la estatura de un hombre y las proporciones de una mujer –un poco palo de escoba, eso sí-. Aquello era un photocall de eurofanes y eurofanas que querían hacerse fotos con el vestido ¿Nos la hemos hecho? Nos la hemos hecho. No podíamos ser menos.

IMG_20150523_114930

Había muchísimos niños (ninguna niña, a pesar de los temores de algún que otro modorro, se ha pintado barba) y, por cierto, a ninguno de los niños presentes parecía importarle lo más mínimo que hubiera parejas de chicos que, de vez en cuando, se besaban en la boca. No había carreras de madres escandalizadas a taparle los ojos a sus hijos ni nada de nada aunque también, claro, si eres eurofan o eurofana y tienes hijos (o hijas) pues el hecho gay te tiene que dar bastante igual y es que Eurovisión, señora, no es apto para opusinos.

Los guiños al público gay, por cierto, han sido cons-tan-tes a lo largo de todo el show (mis lectores podrán comprobarlo en breve) y no solo por Conchita, sino en los vídeos en que se promocionaba Viena, en los que salían todo tipo de familias y parejas. Incluso las presentadoras han gastado la broma de que llevaban toda la mañana rodeada de hombres gupísimos y ninguno les había pedido el teléfono.

Y el show…Técnicamente, perfecto. Musicalmente, irregular, la verdad. También porque, por muy ágilmente que se lleve un espectáculo de estas características, el oido humano no está acostumbrado ya a escuchar veinte canciones seguidas –a un volúmen, por cierto, bastante salvaje en algunos momentos-.

Eurovisión: lo que el ojo no ve

¿Qué es lo que no van a ver mis lectores por la tele? Pues una porción de cosas curiosas. Por ejemplo que, entre canción y canción, y al contrario de lo que sucede en los platós de televisión normales, que son sitios con más m*erda que el palo de un gallinero, había unos tipos que se encargaban de pasarle la mopa al escenario para que brillase. Tampoco verán el trajín de los atrezistas, los cuales aprovechan esas peliculitas que hay entre las canciones para cambiar el escenario (poner y quitar instrumentos musicales o preparar los efectos que llevan las estrellas). Ni verán al regidor, ni las señales, en pantallas gigantes de “Aplausos”, “Encender las linternas de los móviles”, etc. En fin, la rutina de un programa de televisión en directo de estas características.

¿Quién ganará? Yo apuesto por Italia, por Serbia –la gorda, en el escenario es una bomba- o por Suecia, aunque mi candidata secreta, es esta.

(Pido perdón porque, a pesar de que creo que he hecho una versión bastante digna, la verdad es que está hecha prácticamente sin ensayar y grabada con unos medios muy rudimentarios; pero como cosa testimonial vale).

Articulo publicado en Cultura. Guarda el enlace permanente.

Un comentario a La final de Eurovisión 2015 en vivo (pero no en directo)

  1. Pingback: Tentaciones de la edad o elogio de la intolerancia | Viena Directo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.