Marisa Mell, la bella admiradora de la arquitectura de la dictadura

VAlle de los caidosHoy nos ocupamos de la vida de Marisa Mell, una superestrella de Graz con unos gustos un poquito peculiares.

5 de Agosto.- A mí me gusta –y supongo que a mis lectores también- saber cosas que nadie más sabe. Y luego, cuando me entero, me gusta contarlas porque si no ¿Qué sentido tiene saberlas? Hoy me he enterado, por ejemplo, de que en un archivo de Madrid se guardan todas las cartas que diferentes personas le escribieron al dictador Franco. No se sabe si eran cartas de amor (alguna habría, claro) como las que recibía su equivalente alemán, el tito Adolfo, pero el caso es que, de entre esa masa de correspondencia, hay una misiva que nos interesa hoy especialmente y que, es más que probable, su destinatario no leyó nunca. Particularmente porque estaba escrita en inglés y Franco, como todos los gobernantes españoles (como muchísimos españoles) pensaba que, con lo fácil que es hablar el idioma de uno, qué ganas de meterse en berenjenales aprendiendo el idioma de otros. Esta carta la escribió una austriaca, Marlies Theres Moitzi, la cual estaba viviendo en aquel tiempo con Espartaco Santoni en un chalé de El Escorial.

Marlies, que era de Graz, le cuenta en esta carta a Franco que ha visitado la basílica del Valle de los Caídos –probablemente uno de los monumentos más feos y lúgubres del mundo- y que dicha basílica le ha parecido una maravilla y le dice a Franco que qué buena idea tuvo al erigirla y que ojalá hubiera más mandatarios que mandatasen como él.

O sea, que Marlies, la pobre, no se enteró de ná.

¿Por qué nos interesa? Pues nos interesa porque cuando escribió la carta Marlies era famosa en el mundo entero. Y no por ser uno de los muchos rollos de Espartaco Santoni el cual, es bien sabido, donde ponía el ojo ponía la bala, sino porque era, como hubiera dicho Jose Luis Moreno, una actriz y estrella mundial como la copa de un pino. En el olimpo de los dioses, Marlies, la admiradora del Valle de los Caídos, se llamaba Marisa Mell.

Había nacido en Graz en 1939 y desde muy pronto se aficionó al arte de Talía. Fue alumna de la escuela de Graz de teatro primero y, después, del famoso seminario de Max Reinhardt, máquina de producir estrellas de este país. Del mismo curso que la bellísima Marisa Mell fueron también la no menos bellísima Senta Berger y la multitalentosa Erika Pluhar.

Marisa Mell destacó pronto por su enorme belleza (labios sensuales, gigantescos ojos verdes, sedosa cabellera, interminables piernas) y por saber idiomas, lo cual le permitió trabajar fuera de Austria desde bien pronto. Nada más empezar a ser conocida fuera de EPR se casó con un suizo (se divorció pronto de él) y poco después de casarse tuvo un accidente de coche que le causó unas severas heridas en la cara.

Durante la década de los sesenta y primera mitad de los setenta, Marisa Mell fue conocidísima en el mundo entero e hizo películas a este y al otro lado del charco, en las que, justo es reconocerlo, los directores valoraban más su físico que su talento interpretativo (que no le dejaban ejercer mucho).

Por esto, y como decía mi abuela tan sabiamente (“a las mujeres de vida alegre y a los toreros, a la vejez los espero”) cuando la fuerza de la gravedad empezó a hacer estragos en las turgentes curvas de Marisa Mell los papeles empezaron a escasear y tuvo que hacer un poco de todo, un poco también como su paisana Maria Perschy. Por fin, en los ochenta del siglo pasado, se retiró a Viena e hizo teatro esporádicamente y dedicándose a escribir su autobiografía Coverlove.

En 1992 Marisa Mell, la bella, murió a los cincuenta y tres años de cáncer de esófago. Está enterrada en el cementerio de Kahlenbergerdorf de esta capital y desde el año 2000 hay una calle en el distrito 23 de Viena que lleva su nombre.

 

 

 

 

 


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Comentarios

2 respuestas a «Marisa Mell, la bella admiradora de la arquitectura de la dictadura»

  1. Avatar de Richard
    Richard

    Creo, que si hay un placer en saber lo que mas no saben , y por eso nos estás ocultando el enlace a la carta esa que escribío Marisa a Francisco….
    Igual que nos cuenta algro sobre el asunto Erika Pluhar en su libro:
    http://www.amazon.de/Marisa-R%C3%BCckblenden-auf-eine-Freundschaft/dp/3423200618

    1. Avatar de Paco Bernal
      Paco Bernal

      Hola! Desgraciadamente la carta no es pública. Se guarda en un archivo de la administración que no está digitalizado. Contactos, que tiene uno…jajaja 🙂

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