Lo bueno, y lo malo, que tiene tener una segunda oportunidad es que la experiencia es la madre del conocimiento.
8 de Septiembre.- Yo tengo un amigo, una persona inteligentísima y que, además, es un estupendo contador de historias, que dijo delante de mí una frase que se me quedó grabada, porque creo que es una gran verdad.
Delante de unos piscos, bajo la estrellada noche limeña, afirmó que “al mal no lo vence el bien, lo vence la inteligencia”. Sentencia de la cual se deduce también que, desgraciadamente, los malos suelen ser más listos que los buenos (aunque “listeza” e inteligencia no siempre vayan juntas, también es verdad) y que una de las formas que los buenos tienen de mostrar la negligencia que acompaña a la falta de seso es pensar que el bien, como dijo el filósofo, es “diffusivum sui” o sea, que se propaga por sí mismo y que, si uno tiene la razón, si uno es bueno y decente, no tiene nada más que hacer, porque la verdad y la bondad, resplandecen de manera evidente.
Desgraciadamente, no es así, como sabemos todos los que hemos superado la fase de creernos los dibujos animados de los osos amorosos o, más modernamente, esas horribles simulaciones computerizadas que tienen a Barbie como protagonista y con las que las fuerzas del mal pretenden fabricar un ejército de niñas imbéciles borrachas de zumo de unicornio.
Ayer, Candidato 2, el que tiene nombre de supermercado, estuvo en el mentidero oficioso de EPR, o sea, en el plató del Zeit Im Bild, para someterse a las inquisitivas preguntas de Armin Wolf.
El presentador ha escrito en su Facebook un texto que se titula igual que el conocido eslogan español, aquello de “¿Nuevo? No, lavado con Perlán” (aquí, con Fewa) en el que da cuenta de las muchas cosas que Candidato 2 y sus asesores (todos, profesionales como la copa de un pino, que hubiera dicho Jose Luis Moreno) han tuneado en su discurso a fin de que los electores que votaron a VdB para evitar que les comiera el lobo feroz, piensen ahora que el lobo feroz es en realidad la inocente abuelita que les está esperando tapadito con una colcha a cuadros.
Armin Wolf, siguiendo la táctica de Caperucita, le preguntó a Candidato 2 punto por punto por qué tenía la boca tan grande, las orejas tan grandes, la xenofobia tan grande, etc y las respuestas de Candidato 2 bajaron tres tonos con respecto al (tono) Rottweiler al que su jefe, Strache, nos tiene acostumbrados.
Así, con respecto a la afirmación de Candidato 2 en Campaña 1 de que, cuando él fuera Bundespresi, a Austria no la iba a reconocer “ni la madre que la parió” (por utilizar el castizo giro de un político español), Candidato 2 dijo que había sido “uno de sus errores capitales en Campaña 1”. Dijo también haber recapacitado, mostró sentidas señales de arrepentimiento, y se mostró dispuesto a “tender puentes” (sobre el rio Kwai).
Asimismo, con respecto al tema Brexit y a un eventual referéndum para un Öxit (que sería un Auxit ¿No?) Candidato 2, en contra de lo que sostiene lo más tróspido de su partido (lo que podríamos llamar el ala Lepenista) que él no lo veía necesario, y que solo sería partidario de convocar un referéndum si la Unión Europea cambiase las condiciones para aceptar la entrada de Turquía (esta, por cierto, es la línea oficial de siempre del Gobierno austriaco).
Tampoco dijo “esta boca es mía” con relación a la posibilidad que, si él es Bundespresi (que lo será, si la parte más sensata del electorado austriaco no lo remedia) obligaría al Gobierno a adoptar según qué medidas y que si no, utilizando las atribuciones que le concede la Constitución austriaca, le licenciaría (al Gobierno) y convocaría nuevas elecciones. Esto también debe de entrar en el tema de tender puentes.
La jugada está clara. Según cita Armin Wolf en su post de la red social más utilizada, el 48 por ciento de los votantes de VdB en Elecciones 1 lo hicieron porque el sesgo radical y ultra de Candidato 2 y de su partido les asustó. La consigna, desde el FPÖ es atraer a esa parte del electorado ¿Lo conseguirá Candidato 2? Lo veremos en octubre.
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