Viena Top Secret

top-secret¿Dónde se guardan las informaciones más secretas del Gobierno austriaco? Curiosamente, en sitios bien frecuentados por el público en general.

11 de Septiembre.- Durante muchísimo tiempo, tanto como el que duró la guerra fría, Viena fue LA ciudad de los espías. Lo propiciaba, por supuesto, la tecnología de la época. Ninguna otra capital que contara con las infraestructuras necesarias estaba tan cerca del telón de acero (elemento muy importante dado el limitado alcance de las „orejas electrónicas“ de entonces) así que, por ejemplo, los servicios secretos americanos tenían en Viena su centro de recogida (y procesamiento) de información para toda Europa occidental.

También se decía que muchos espías elegían la antigua capital del imperio para pasar sus últimos días de jubilación, como una especie de recompensa a los servicios prestados. Un lugar algo aburrido, pero sin duda discreto y seguro.

Desde que, a finales de los noventa del siglo pasado, el comunismo (europeo) hizo chimpún, Viena y su industria „espionajística“ tuvieron que reciclarse y hoy, la verdad, en Viena no se espía mucho (también porque el Gobierno de EPR tiene una importancia en la dinámica geopolítica que tira, afortunadamente, a simbólica). Viena es más teatro de encuentros que desean pasar desapercibidos y poco más.

¿Hay secretos en Viena? A pesar de que el Estado austriaco es razonablemente transparente, los hay, porque naturalmente, el Estado austriaco tiene secretos que guardar (y ninguno de ellos es, desafortunadamente, la receta de un pegamento infalible para los sobres de las papeletas electorales). La revelación de estos secretos, como sucede en todos los países, es delito y aquel que cantara o cantase la traviata y contara lo que no debe contar puede esperar que le caigan hasta diez años de reclusión en la trena.

Curiosamente, el lugar en donde se guardan los secretos del Estado austriaco está en un lugar por el que tanto usted como yo hemos pasado muchas veces ¿Sabe usted en dónde está el Peek & Klopenburg de Mariahilferstrasse? Pues al lado, junto a la Stiftkirche hay un cuartel pintado de amarillo y en el centro de ese cuartel hay un antiguo búnker (formaba par con el del Esterhazy park) y en ese búnker, que está comunicado con el Hofburg y que, en caso de fuerza mayor puede ser autónomo y estar aislado del exterior durante varias semanas, se encuentran almacenados los secretos del Estado austriaco. No muy lejos, por cierto, se encuentra este sí, en lugar secreto, el búnker del Gobierno austriaco, en Spittelberg. Sí: cuando usted visita uno de los mercadillos de navidad más famosos de Viena y uno de los que tienen mayor encanto, proablemente esté andando usted por encima de unas instalaciones cuya construcción y situación exacta no conoce casi nadie.

En cuanto al otro búnker, el de detrás de la Stiftkirche, pues su construcción…Sí, ya la conoce más gente (para disgusto del Gobierno austriaco y del Servicio de Inteligencia Militar de EPR). El búnker data, como todo el mundo puede suponerse, de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Pues bien: cuando el Ejército Rojo entró en Viena, una gran parte de los documentos fueron llevados a Moscú y, naturalmente, clasificados de alto secreto. Por muchos motivos, por ejemplo, para poder buscar a antiguos nazis o para encontrar talentos aprovechables para la economía soviética de posguerra (así sucedió, por ejemplo, con parte del equipo de Werner von Braun, que fue deportado a la URSS para que sus conocimientos fueran la cimentación del programa espacial soviético). Estos documentos, procedentes del botín de guerra, han sido desclasificados recientemente por los rusos, digitalizados y colgados en la red; de esta manera, cualquiera que esté interesado puede conocer la distribución interior de la torre en donde se guardan los secretos de EPR. O, por lo menos, cómo era en 1945.

Pero quizá lo más inusitado relacionado con el tema sea la historia protagonizada por el anterior ministro de defensa, el socialista Norbert Darabos, el cual dejó al suplemento ilustrado del Kronen Zeitung fotografiar (y publicar las fotos) del interior del búnker supuestamente secreto que el Gobierno austriaco tiene en St. Johann (debe de ser uno de los pocos casos en el mundo). El titular del reportaje empezaba (lo han adivinado) con dos palabras que, en Austria, suenan a film de cachondeo: Top Secret.


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