Hoy ha sido, probablemente, el último día del verano en Austria. Y con la llegada del otoño llega también otra temporada: la de la fotografía de estudio.
15 de Septiembre.- Hoy ha debido de ser uno de los últimos días del verano en Viena. A partir de este fin de semana la climatología se va a poner de acuerdo con el calendario, y empezará a hacer más fresco y será el momento de sacar la ropa de entretiempo.
También tocará abandonar la fotografía de exteriores y dedicarse más al estudio. Mi propósito para el nuevo curso es hacer un reportaje de estudio a la semana y, naturalmente, el publicar alguna de las fotos en el blog (siempre con permiso de los modelos).
Tengo que reconocer que el permiso para publicar las fotos de la modelo de hoy me ha costado poco conseguirlo, porque se trata de mi madre. He aprovechado que estaba de visita para hacer algo que tenía muchas ganas de hacer y es, naturalmente, el hacerle a mi señora madre una sesión de estudio como Dios manda, de manera que pueda tener también ella fotos en condiciones para poner en sus redes sociales y en su blog y demás (esto de los blogs, en mi familia, es genético).
Y sí, lo sé: desgraciadamente, ni mi hermano ni yo hemos heredado los ojazos azules de mi madre. Unos ojos que, por cierto, son un reto para un fotógrafo, porque es difícil hacerles justicia con la cámara (espero haberlo hecho bien).
Lo que sí hemos heredado mi hermano y yo (eso creo, por lo menos) es su carácter alegre y valiente, y su capacidad de tomarse los problemas y la vida en general con sentido del humor, su capacidad para ponerse nuevos retos y superarlos sin importarle demasiado que las cosas, a primera vista, estén en su contra (por ejemplo, como yo he tenido que trabajar desgraciadamente mientras estaba aquí, mi madre, ni corta ni perezosa, se cogió un diccionario, salió a la calle y, con el libro y su capacidad de persuasión, hizo la compra).
Fue un placer hacerle fotos y la verdad es que esa primera frialdad que siempre se experimenta al estar rodeado de los diversos chismes que implica necesariamente la fotografía de estudio le duró minuto y medio, y luego se puso a hacer cosas y a posar y a mirar directamente a la cámara con el desparpajo que pueden ver mis lectores.
Por cierto, que si mis lectores quieren tener una sesión de fotos como esta, de ellos mismos o de sus seres queridos, no tienen más que escribirme un correo en el formulario de contacto de este blog o a vienadirecto(algarroba)gmail.com.
Por muchísimo menos de lo que piensan, tendrán tendrán unas fotos como estas. Soy rápido, económico y me muevo a donde me necesiten. Es lo que tiene disfrutar con tu trabajo.



Deja una respuesta