Sí: coronavirus hasta el 2023 – no habrá besos, pero algo habrá -nuevo hospital en Viena – nueva definición de los síntomas de la Covid-19 – alguien no va a celebrar su cumpleaños – la desgracia de no saber coger espárragos – tres noticias curiosas
18 de Abril.- Muy buenas tardes y bienvenidos a la segunda edición de hoy de Viena Directo, con todas las noticias a propósito del coronavirus en español.
El „güeno“, el original, sin conservantes ni colorantes. Rechace imitaciones.
Antes de entrar, como siempre, en las cifras, me gustaría recordarle a mis lectores que mañana, a eso de las siete, estaré esperándoles en directo, para contarles lo que haya dado de sí la jornada y para charlar de lo que ustedes gusten.

Sin más, veamos cómo han evolucionado en las últimas horas los datos a propósito del coronavirus.
Según el Gobierno austriaco, a las tres de la tarde de hoy había en Austria 14637 positivos al test de coronavirus.
La buena, la buenísima noticia, es que de esos 14637, alrededor de 10200 se han curado ya, o sea que solo hay alrededor de 4000 personas pachuchas en Austria. Un dato muy requetebueno.
Y, sin más, veamos qué ha pasado en las próximas horas.

-El otro día me hacía yo eco de algunas opiniones científicas a propósito de cuánto puede durar la pandemia. Algunos de mis lectores tachaban de exageradas las previsiones de que esta guerra iba a durar, por lo menos, hasta el 2023 y contaban ya con que para después del verano estaríamos todos cachete con cachete y pechito con pechito.
Pues va a ser que no, parece ser.
Según uno de los médicos jefes del Franz Josef Spital, el doctor Christoph Wenisch, no va a volver pronto la normalidad a Austria (o lo que antes llamábamos así) y habrá que acostumbrarse a convivir con el coronavirus y la Covid-19, porque esto va para largo.
„La pandemia no se va a acabar hasta que haya una vacuna“ y eso, según Wenisch, no es probable que suceda antes de 2022 o 2023.
Mientras tanto, Wenisch se ha mostrado contento con la marcha de las cosas en Austria y ha recordado que la clave del éxito es mantener la distancia. O sea, que sin constancia en la distancia (valga el pareado) volveremos a liarla.
También ha dicho que, entre estate quieta y ponte bien, el Gobierno debería pensar en lo que hace con los niños y que quizá convendría que fueran a la escuela en verano, particularmente los más pequeños, que no se apañan con el Skype y con el Zoom y a los que, según Wenisch, el cual es padre, él mismo, de cinco hermosos churumbeles „no se les puede robar el futuro“.
En el programa Morgen Journal de la radio pública austriaca también ha tranquilizado a la audiencia a propósito de las condiciones en las que fallecen los enfermos más graves de coronavirus. Según Wenisch son falsas las informaciones que hablan de una muerte horrible (Qualvoll, ha sido el adejtivo que ha usado él, Qual es tortura) por asfixia. Ha indicado que eso son cosas de otros países (!!!) y que aquí los médicos no se han visto obligados a intubar a la mayoría de los pacientes.

-Las declaraciones de Weinisch son un jarro de agua fría (!Otro!) para los profesionales austriacos de la escena.
Recordarán mis lectores que la Secretaria de Estado, Ulrike Lunacek, dijo que a partir del 1 de Junio, „si cumplían las reglas“ (o sea, distancia de seguridad, cubrebocas, etc) los profesionales austriacos de las tablas podrían empezar a ensayar (solo a ensayar) para no oxidarse.
La mayoría de los directores de teatros de Austria se encuentran divididos entre el desánimo y el enfado e incluso se han registrado casos de jerifaltes escénicos que han acudido a la magia caribeña y han hecho muñecos de vudú con la efigie de la pobre señora Lunacek la cual, desde ayer, siente de pronto pinchazos en partes de su cuerpo que nunca le han dolido sin que se pueda precisar la causa.
No, ya en serio.
Martin Kusej, director del Burgteather (ese coliseo tan respetable que es un poco como las películas de Esteso y Pajares, o sea, que a la mínima sacan a los actores como su madre los parió) ha declarado que „el teatro es libertad (¿No lo decía yo? !Todos en bolas!) y en él las reglas de seguridad no valen, porque no puede haber distancias de seguridad“.
Herbert Föttinger, que dirige el Theater an der Josefstadt (qué precioso montaje vi yo allí AC -o sea „Antes del coronavirus“-) ha dicho lo mismo. O sea, que en el teatro no caben las distancia de seguridad (¿Quién se imagina un Nestroy con mascarillas?) y que si no se pueden mantener las distancias, no se puede hacer teatro.
Vaya por Dios.
Bogdan Roščić, el director de la Ópera Estatal, se ha mostrado mucho más pragmático. Un poco diciendo que „joé, si hay que ensayar, pues se ensaya“ y ha dicho „que ya se les ocurrirá algo“ que naturalmente, no habrá escenas de besos, pero que entre adultos y profesionales, tendrá que ser posible.
Y será, estoy seguro de que será.

-Mientras tanto, y a imagen de lo que ha sucedido en otras ciudades europeas, por ejemplo en mi Madrid, se ha acondicionado como hospital un espacio en Viena que normalmente sirve para otros fines.
Ha sido el recinto ferial de Viena (Messe Wien). A este nuevo hospital de campaña irán solo enfermos de coronavirus, los graves y los que necesiten atención hospitalaria, al objeto de descargar a los otros hospitales de la capital y poder realizar con calma todos los tests que hagan falta.
Este espacio también acogerá a personas que, hasta ahora, estaban alojadas en recintos de cuarentena más pequeños tales como personas sin hogar, gente que esté de viaje y no tenga en Viena residencia fija, personas que vivan en pisos tutelados y, en general, gente que tenga dificultades para valerse por sí misma.
Habrá en total 1300 camas, de las que 880 ya están en condiciones de ser ocupadas. Para un veinte por ciento de esas camas hay respiradores.

-Hasta ahora nos han contado siempre que los síntomas más frecuentes de la Covid-19 son fiebre, tos seca, dificultades para respirar y algunos síntomas neurológicos, como la pérdida del sentido del olfato y del gusto y mareos o dolor de cabeza.
Hoy, el portavoz de Cruz Roja, Gerry Foitik ha dicho que la ausencia de fiebre alta no es suficiente para descartar la Covid-19, porque hay veces en que los enfermos no tienen fiebre.
O sea, que para que una persona sea clasificado como „sospechoso“ de estar pachucho debe presentar alguno de los síntomas indicados más arriba (la fiebre, ya digo, no parece impresecindible) y también debe de haber alguna constancia de que haya habido algún caso de coronavirus en el entorno de la persona afectada en los últimos catorce días. Asimismo, el diagnóstico „se enriquece“ si también aparecen otros síntomas, como por ejemplo, diarrea (with pardon).

-La Reina de Inglaterra, doña Isabel, cumple años dentro de tres días (por cierto, en la misma fecha que aquel caballero del bigotito, qué curioso). La soberana británica tendrá que soplar un nueve y un cuatro en su tarta de cumpleaños pero este año, con la que está cayendo, la verdad es que la pobre mujer no tiene el chichi para muchos farolillos (o sea, que no está de humor) y ha hecho saber que, si puede ser, que se suspendan los cañonazos que se dan todos los años por estas fechas para celebrar que vino al mundo.
El desfile militar „Trooping the color“ con el que se celebra todos los años el cumple de la señora Isa, se ha suspendido este año. TTC se suele celebrar en junio, cuando hay más probabilidades de que luzca el sol, porque en Abril, en el Reino Unido, suele hacer malo y tan magna ocasión quedaría deslucida.

-Pasando a temas mucho más importantes. Como recordarán mis lectores, Alemania y el Ducado de Luxemburgo se las han apañado para acoger a cincuenta menores de edad procedentes de esa vergüenza europea que, por otro nombre, lleva la isla griega de Lesbos.
Allí, malviven miles de nuestros semejantes, sin las mínimas medidas de higiene o salubridad, expuestos a todo tipo de catástrofes y enfermedades. Más grave es esto si se considera que estas pobres gentes vienen huyendo de la guerra.
El Ministro de Asuntos Exteriores alemán ha hecho un llamamiento a sus socios europeos (¿Socios? Ay que me desorino) bueno, eso, que ha hecho un llamamiento para que otros países europeos hagan lo mismo que Alemania. Las diferentes organizaciones que operan en Lesbos tratando de ayudar a los refugiados advierten que no hacer nada implicará, más pronto que tarde, el estallido de una enorme crisis humanitaria.
Se sabe que, en las próximas semanas, 1600 personas van a ser rescatadas de este moridero y llevadas a distintos países europeos.
Se conoce que, como dichos seres humanos no han acreditado ninguna cualificación en la recogida de espárragos, Austria se ha puesto de perfil.

-Y como en estos días no ha habido postre, hoy dejo tres noticias curiosas que, por suerte, no tienen nada que ver con escupidores ni gente así.
Pero dos, curiosamente, sí con mascarillas.
Un chófer de 45 años es el principal sospechoso de haber chorimangado 22.000 mascarillas de un almacén de Burgenland. Parece ser que el buen hombre entró en el almacén que una gran cadena de supermercados tiene en Eisenstadt y, después de entregar la mercancía que traía, metió en su camión las 22.000 mascarillas que eran para los empleados de la cadena de supermercados en cuestión.
Las mascarillas tienen un valor de cinco cifras (calculen mis lectores a cincuenta céntimos por pieza, por ejemplo). Aunque para pieza, el chófer.
Y otra de mascarillas.
En Mariahilferstrasse, zona comercial muy famosa de esta capital, ha abierto una tienda efímera de mascarillas (lo que las „moelnas“ llaman una pop-up-store).
Parece ser que esta noche pasada, un grupo de desconocidos intentó forzar la entrada de la tienda, para llevarse los tapabocas sin pagar ni un chulé.
En el local parece ser que hay almacenadas siete millones de unidades de tan codiciado producto por lo cual el propietario ha ofrecido una recompensa jugosa a quien proporcione pistas: 30.000 laureles.
Y como no hay dos sin tres: ha levantado gran revuelo en las redes sociales austriacas una foto de un grupo de personas en un balcón del Ministerio de Economía austriaco. El balcón era chiquitillo y las personas eran cinco, y obviamente no guardaban la distancia de seguridad. La ultraderecha se ha apresurado a pedir la dimisión de la Ministra de Economía (!!!) por permitir (!!!) que en su ministerio se celebre (presuntamente) una corona Party.
En el Ministerio han dicho que no era una party, sino solamente una tontería y una imprudencia, pero que a los cinco del balcón se les va a caer el pelo.
En fin, queridos lectores, con esto me despido. No sin antes recomendarles constancia en la distancia (de seguridad), lavado frecuente de manos y sobre todo, sentido común. Hasta mañana a eso de la una.

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