La policía austriaca desarticula una mafia de tráfico ilegal de personas

La policía austriaca ha desarticulado hoy una banda criminal. Su cabecilla era un ciudadano rumano de 28 años, viejo conocido de la policía austriaca.

12 de Mayo.- Cuando mi amigo Mohib, afgano, llegó a Austria hace siete años, era un chiquillo de dieciséis.

A la edad en que otros están preocupados en aprender a ser adultos, la vida le había forzado a él, como a muchos de sus contemporáneos, a dar un estirón. A los dieciséis, Mohib había conocido ya la cárcel, las palizas, la guerra, el miedo. Para que pudiera huir de su país y no fuera reclutado a la fuerza por los talibán o, peor, ejecutado sin más ni más por robar un mendrugo de pan, sus padres habían reunido la cantidad de dinero que les pedían las mafias y le habían puesto en un camino incierto que hubiera podido terminar perfectamente en cualquier cuneta, con un tiro por la espalda. O asfixiado en las traseras de un monovolumen.

Mohib tuvo suerte y, cuando pudo hablar de ello, mucho tiempo después, contó su historia a la revista Das Biber. Yo traduje aquí su relato.

Al leer hoy la prensa austriaca no he podido por menos que acordarme no solo de él, sino de todos los que fueron víctimas, como él, de las mafias, que se aprovechan de la necesidad de la pobre gente.

La policía desarticulado hoy una organización mafiosa que se dedicaba a introducir de mala manera a personas migrantes desde Hungría. En total, han sido detenidos 205 miembros de la banda, la cual, según parece, ha pasado a 36.100 personas. Entre ellas, niños de cortísima edad. Una vez en Austria, la organización desarticulada les escondía y luego les transfería a las manos de otros criminales, que les llevaban a Francia, a Alemania o al Benelux.

Entre otros delitos, también se le atribuyen a la banda los disparos a dos reclutas que prestaban servicio en la frontera de Austria en enero, así como la muerte por asfixia de dos migrantes en un coche.

La policía Austriaca se ha incautado además de ochenta vehículos pertenecientes a la organización criminal la cual, con su tráfico inhumano, ha obtenido presuntamente un beneficio de 152 millones de euros.

Las investigaciones empezaron en 2021, a raíz de que la policía detectó unos treinta viajes que, partiendo de Burgenland, terminaban en puntos del sur de Viena. La policía austriaca investigó y concluyó que todos eran atribuibles a la misma organización.

El trabajo conjunto con la policía rumana permitió averiguar que el jefe de la trama era un viejo conocido de la justicia austriaca. Un malvado de veintiocho años llamado Nicu Gavril O., que se había escapado de la prisión de Sankt Pöllten en 2020 durante un tratamiento médico.

La policía le ha encontrado en Letonia, en donde ha sido detenido y extraditado a Austria, en donde espera su proceso.

Otras piezas de la organización eran un taller de coches de la localidad de Biedermannsdorf, en donde los vehículos que utilizaban los criminales eran adaptados para su siniestro propósito. En enero se identificó un alojamiento en donde dormían los pasadores. La policía se incautó entonces de diecisiete vehículos.

Las pesquisas fueron detectadas por la organización que cambió entonces de ruta, desde Hungría, hasta Eslovaquia y la República Checa hasta baja Austria. Cambiaron también el tipo de vehículos utilizados por furgonetas pequeñas, en las que viajaban hacinadas hasta diecisiete personas.

Una estructura tan grande estaba administrada con un criterio claramente “empresarial”. La compra y transformación de los coches se realizaba de manera centralizada. Se compraban los coches en Austria y en Hungría. Los coches comprados en Austria se matriculaban en Hungría. En total, la policía se ha incautado de ochenta vehículos.

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