¿Quién es Tassilo Wallentin?

Tassilo Wallentin, abogado de 48 años, columnista del Kronen Zeitung, ha anunciado que se presenta a Presidente de Esta Pequeña República pero ¿Quién es él?

(*) La foto que ilustra este artículo procede de la página web de Wallentin

16 de Agosto.- Lo primero que llama la atención cuando uno se pone a buscar información sobre el abogado Tassilo Wallentin es que controla su imagen al milímetro.

En todo internet hay prácticamente solo una fotografía suya, que es la misma que puede verse en su perfil de la Wikpedia.

Le muestra tal y como es, guapo, con esa expresión de estar pasando mucha hambre (o de tener una intensa vida interior) que tienen la mayoría de los modelos profesionales.

Los labios carnosos y sensuales, el pelo peinado hacia atrás, un ojo ligeramente más grande que otro (es normal: menos Brad Pitt no hay nadie que tenga el rostro totalmente simétrico), camisa a medida, quizá de Knize, famosa sastrería vienesa del Graben, corbata color petróleo y traje.

Puede ser que la vaga expresión de tristeza también se deba a que nació el día 23 de Diciembre de 1973, que es una fecha, quieras que no, que es mala para nacer, porque los regalos de cumpleaños siempre te los dan el día de navidad.

Son cosas que imprimen carácter.

En cualquier caso: Wallentin, después de haber sido cortejado por Herbert Kickl, al objeto de poner su cara en los carteles del FPÖ para las elecciones presidenciales, ha anunciado que se presentará a presidente -o que, por lo menos, lo intentará- sin ningún partido detrás, como “independiente”.

Otra característica que delata el férreo control de Wallentin sobre su imagen pública es lo escueto de su perfil de la Wikipedia.

Menos es más, deben de pensar él y sus asesores. O quizá, quien quiera saber lo que pienso que me lea en el Kronen Zeitung todos los domingos, que para eso tengo una página completa en ese periódico.

Tassilo Wallentin es abogado, dirige un bufete especializado en casos espinosos (corrupción, malversaciones varias, entre otras cosas) y quizá por deformación profesional está acostumbrado en moverse por terrenos pantanosos como Pedro por su vivienda (propia o alquilada).

Lo fundó tras quitarse el pelo de la dehesa en los Estados Unidos, en donde realizó diferentes másteres (de los de verdad, no de esos que se compran a tanto el kilo de papel impreso en ciertas universidades españolas). Allí trabajó y se familiarizó con la cultura estadounidense, fundada sobre una tradición jurídica en la que nada es verdad ni es mentira, sino que depende de tu poder adquisitivo. Si pagas a un abogado suficientemente bueno, la verdad es lo que tú digas.

A partir de 2004 (a los treinta), Wallentin, siguiendo esta sabia doctrina, libró de las fatigas de la trena a Helmut Elsner (caso BAWAG), aquí fue donde tuvo que vérselas con Armin Wolf.

Políticamente, Wallentin se encuentra en esa zona gris que separa el ala dura del ÖVP de las tinieblas de la extrema derecha. Hay indicios que permiten suponer que considera a los ultras como a gente burda, de esa con la que uno se junta solo si no tiene más remedio.

Es probable que se considere a sí mismo “un liberal” , mis lectores ya me entienden, según el significado que la palabra ha adoptado desde que la Alt Right americana decidió cubrir sus vergüenzas con un término otrora prestigioso.

Esta calculada ambivalencia llevó a que apareciese en la lista secreta de nombres (side letter) que formó parte de los acuerdos de coalición entre el FPÖ y el ÖVP. Su nombre sonaba para magistrado del tribunal constitucional.

Este es el nivel.

Parece ser que no pudo llegar a un acuerdo con Herbert Kickl porque renunció a hacer una campaña de gritos y antivacunas. No se veía en el papel, según parece. Y, como ya llevo dicho varias veces a lo largo de este artículo, Tassilo Wallentin es una persona que sabe que su capital, como cantaba Rubén Blades, es “el tumbao que llevan los guapos al caminar”.

De manera paralela al derecho, Tassilo Wallentin ha ejercido de columnista desde que volvió de América en 2004. En las páginas de los periódicos se ha pronunciado a propósito de gran variedad de temas, desde los pobres refugiados hasta la filosofía, las ciencias naturales y la teología (!).

Cada cierto tiempo, Wallentin reúne sus articulitos en sendos libros que se venden bastante bien porque hay cierto tipo de columnista que tiene mucho éxito con cierto tipo de señoras, de esas que quedan los domingos para tomarse un punschkrapfen en Aida.

Para poder presentarse a presidente, Tassilo Wallentin necesita reunir 6000 firmas. Todavía está empezando, pero ha conseguido ya un apoyo importante (un tanto saltimbanqui, pero un apoyo): el de Frank Stronach.

No se sabe si Wallentin pensará que semejante simpatizante pega con su imagen o no. Lo ha incluido en su perfil de Wikipedia. Algo es algo.

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