Resultados de las elecciones regionales en Tirol

Hall en Tirol (Austria)

Tirol ha hablado. Los populares tiroleses han sufrido un severísimo desgaste (aunque no tan severo como los más catastrofistas temían). Socialdemócratas y ultras, casi a la par.

25 de Septiembre.- Mientras la Unión Europea espera con el alma en vilo saber hasta dónde llegará el destrozo en Italia, en Austria tampoco nos hemos privado de tener nuestro pequeño temblor.

En Tirol, hoy ha habido elecciones regionales y el trastazo que ha sufrido el Partido Popular austriaco ha sido de los que hacen época.

Casi diez puntos de caida. Del 44% al 34%.

A la hora de escribir este artículo, no se sabe quiénese han quedado segundos, si la extrema derecha o los socialdemócratas, aunque todo parece indicar que los ultraderechistas han crecido varios puntos a costa de los votantes conservadores. El resultado de los verdes también ha sufrido un deterioro considerable, con lo cual la coalición que, desde 2018 ha gobernado en Tirol -región austriaca, por cierto, tradicionalmente conservadora- ha perdido la mayoría y habrá que barajar de nuevo las cartas.

NO HABRÁ COALICIÓN CON LA EXTREMA DERECHA

El jefe de los conservadores, en cualquier caso, ya ha dicho que, mientras él esté al frente del partido, no habrá coalición con la extrema derecha, así que la opción parece evidente: los socialdemócratas.

Dentro de esta nueva situación parece que hay una buena noticia.

Como era previsible, el partido de los antivacunas ha obtenido un resultado muy discreto y no consigue entrar en el Parlamento regional.

Los antivacunas, como en tiempos el Team Stronach, son un partido coyuntural que todos sabemos que duraría lo que durase la pandemia y, sobre todo, lo que le durase la gasolina que le aportaban los bulos impulsados por internet.

Cuando la pandemia, por lo que parece, está dando las últimas boqueadas -aunque el virus siga ahí, como todos sabemos- a los antivacunas les quedan dos opciones: la primera, disolverse sin más en la extrema derecha de la que salieron o bien, quién sabe, encontrar otro caballo de batalla, como las sanciones al gobierno de la Federación Rusa.

Este último caso no parece demasiado probable, porque para eso ya está la extrema derecha de toda la vida -había que ver la semana pasada a Dagmar Belakowitsch, portavoz de la ultraderecha en el Parlamento, bajarse de la escoba para clamar por la retirada de todas las sanciones-.

EN CLAVE NACIONAL

Naturalmente, es irresistible leer el resultado de estas elecciones en clave nacional y muchos medios austriacos ya se han apresurado a subrayar lo evidente: que el Partido que sostiene en estos momentos al Gobierno no pasa, ni muchísimo menos, por su mejor momento, que la coalición acusa muchísimo el desgaste de la pandemia y de la difícil crisis económica subsiguiente -crisis que, en contra de lo que sostiene la extrema derecha financiada por Putin, no se debe solamente al precio de la energía, sino que empezó a gestarse mucho antes de que empezara la guerra- ; por otro lado, y en un mecanismo de vasos comunicantes muy típico de la política austriaca, cuando la derecha pierde votos, la ultraderecha sube. Y, de momento, ha recuperado ya los niveles de intención de voto de antes del escándalo de Ibiza -en gran parte porque el votante típico de la ultraderecha considera la corrupción como un mal endémico del sistema y en parte porque, como se ha demostrado durante la pandemia, ese votante medio vive en un mundo paralelo construido a base de canales de Telegram, conspiranoia y bajo nivel educativo-.

En cualquier caso y, a pesar de los pesares, el canciller Nehammer puede respirar relativamente tranquilo.

La debacle en Tirol no ha sido tan severa como algunas encuestas habían vaticinado en un primer momento y el Partido Popular austriaco conserva la presidencia del Tirol, uno de sus bastiones.

Algunos observadores también han apuntado la posibilidad de que vuelva a reeditarse la coalición entre socialdemócratas y populares que, en Austria, ha sido el „business as usual“ desde el final de la guerra mundial. Visto así, un acuerdo de gobierno así en Tirol sería una especie de „entrenamiento“ para lo que podría venir a nivel nacional después de las próximas elecciones.

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