A partir de ahora, insectos en la mesa

A partir de ahora se podrán consumir en la Unión Europea alimentos elaborados con polvo de primos del simpático consejero de Pinocho.

24 de Enero.- Hoy, día 24 de enero, es un día que pasará a la pequeña historia de la alimentación europea. En el día de la fecha, entra en vigor el permiso concedido a la empresa Cricket One para introducir en la Unión Europea polvo de grillo doméstico, rico en proteínas, que puede ser utilizado como ingrediente en diversos preparados destinados al consumo humano.

Dentro de un lustro, otras empresas podrán también introducir grillo molido en la cadena alimentaria. El grillo vietnamita (tiene nombre como de grupo de rock de La Línea de la Concepción) podrá ser utilizado a partir de ahora en la elaboración de diversos comestibles como por ejemplo pan integral, galletas, barritas de cereales, levadura seca, salsas, platos a base de leguminosas (por ejemplo, los sucedáneos de carne de las hamburguesas “vegetales” o el queso sin queso), sopas y otros.

La cantidad está limitada a un cinco por ciento. Los productos que lleven grillo no pueden estar etiquetados como veganos, ya que los simpáticos parientes del consejero de Pinocho son, como todo el mundo sabe, animalitos.

Los científicos de la Unión Europea creen que es posible que algunas personas sean alérgicas al grillo sin saberlo, como los hay que son alérgicos a las fresas, los crustáceos o a los garbanzos, y recomiendan su investigación. De cualquier manera, de momento, al no haber ninguna prueba de que los grillos sean alergénicos, no es obligatorio poner ninguna advertencia en el etiquetado.

Por esa internet de Dios ha corrido el bulo de que los grillos contienen quitina y que producen cáncer. Es, como se le alcanza a cualquier persona alfabetizada, una idiotez. El marisquete contiene quitina a porrillo y todos lo comemos sin problema.

Antes de que mis lectores más conservadores o escrupulosos se echen las manos a la cabeza, les recuerdo que los insectos son parte de la dieta de muchas personas del planeta, porque son muy ricos en proteínas. Tienen además la ventaja de que una granja de grillos ocupa poco sitio y, a diferencia de las vacas o los gorrinos, los grillos emiten poco dióxido de carbono.

Por cierto, los grillos no son los únicos insectos que se pueden usar en Europa para la fabricación de alimentos. También comemos sin enterarnos las larvas del gusano de la harina (desde 2021), además de la langosta y las larvas del escarabajo del estiércol. También se utiliza la cochinilla, como colorante alimentario (¿O se pensaba usted que el yogur de fresa es de color rosita naturalmente?).

O sea, que todo lo que vuela (aunque sean langostas) a la cazuela.

El asco que a cada uno le dé depende, naturalmente, de su disposición a la aventura culinaria y de su memoria o costumbres, ya que los humanos, por aquello de que todo al final se mezcla en el mismo sitio, comemos muchas cosas que, consideradas fríamente, son una guarrada.

Las industriosas gambas, por ejemplo, que viven en el cieno. O los inocentes caracoles (un chupetón y hale). O la casquería (qué asco, la de sesos de cerdo que yo he comido de crío porque se pensaba que de lo que se come se cría). O las ostras, que mueren en nuestro estómago destruidas por nuestros ácidos gástricos.

En fin: no sigamos.

En general, en Austria la noticia ha sido una curiosidad más que otra cosa, pero en la Unión Europea, el gobierno de extrema derecha de Italia no ha visto con buenos ojos la posibilidad de hacerse unos espaguetis al polvo de grillo. Un eurodiputado ultra austriaco se ha pronunciado (en contra, naturalmente) advirtiendo de que esta norma que entra hoy en vigor será la puerta de entrada de los insectos en nuestra dieta (estoy seguro, por otra parte, que la mayor parte de los bichos son más sanos que el Red Bull).

 

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