A partir de hoy, también se puede «bardear» en Austria

Hoy es un día histórico del que nos acordaremos en las noches de los inviernos futuros. A partir de ya, se puede “Bardear” en Austria.

13 de Julio.- Como quizá hayan notado ya alguno de los lectores de Viena Directo, he empezado un proyecto paralelo que está todavía en fase experimental. Se llama „FBV“ que son las iniciales de Foto Bernal Vienna. El lema, y no por casualidad, es „only real people“ o sea „solo gente real“.

Soy de la opinión de que estamos entrando en una nueva etapa de la Historia. Una etapa comparable a lo que supuso la implantación de la imprenta o de la escritura. Si en los noventa del siglo pasado internet fue la revolución, en esta década nos cambiará la vida la inteligencia artificial generativa.

Lo mismo que el teléfono móvil ha matado a los despertadores, a los relojes o a las cámaras de fotos (entre otros) y ya nadie, menos los camareros vieneses, hace cuentas tirando de lápiz y papel, dentro de poco será corriente que acudamos a asistentes de inteligencia artificial para cosas que hoy todavía hacemos a pelo, como por ejemplo escribir estos artículos.

De momento, sin embargo y mientras yo tenga salud, los lectores podrán estar seguros de que los artículos de Viena Directo no se escriben mediante neuronas artificiales, sino que hay una persona (servidora) que cada día les cuenta las quisicosas de la actualidad austriaca o cede a la volubilidad de sus caprichos para elegir historias curiosas relacionadas con la cultura en el sentido más amplio (eso será Foto Bernal Vienna).

En esta decisión no quiero que vean los lectores una postura reaccionaria. Sino puro y simple marketing. Soy el primero que se maravilla con las enormes posibilidades de la inteligencia artificial y “me froyo” muchísimo del trabajo que nos va a ahorrar a todos y de lo que vamos a adelantar pero creo que, de aquí a poco, el hecho de ser atendido “por un ser humano” será una garantía de atención personalizada y una cortesía y una atención hacia el cliente. Y los clientes de Viena Directo (y de Foto Bernal Vienna) son sus lectores, a los que aprecio un montón.

Aunque quizá también esta decisión mía venga de que, como soy un hombre nacido en el siglo XX, que el aparato más inteligente que utilizó en la escuela fue una máquina de escribir, desconfío de las ídems y si no guarreo un papel para hacerme esquemas y no “me trabajo” los documentos, me parece que estoy estafando a alguien.

A mí, como a muchos de mis lectores, supongo, me enseñaron que el aprendizaje cuesta y que hay que desconfiar de lo fácil.

 

El primer podcast de Foto Bernal Vienna. Háganme los lectores la caridad de suscribirse para apoyar este nuevo proyecto. Gracias mil.

Toda esta parrafada viene a cuento porque desde hoy está disponible en Austria, lo mismo que en el resto de la Unión Europea, Bard, la nueva herramienta de inteligencia artificial de Google.

Naturalmente, se puede usar en alemán, pero también en Español y en otras muchas lenguas (todavía no en gallego, vasco o catalán, pero según parece la posibilidad llegará pronto).

La herramienta se ha presentado junto con muchas nuevas funcionalidades nuevas que nos harán la vida más fácil. Por ejemplo, ya es posible fotografiar cualquier cosa y preguntarle a Bard a propósito del objeto fotografiado o pedirle que traduzca un texto que aparezca en la foto. También se le puede pedir a la máquina que nos redacte una receta pintiparada para el bacalao al pil pil y que nos la vaya leyendo en alto si es que no tenemos nosotros ganas. Y si el uso ha creado el verbo “googlear”, me apuesto los megabytes que pesa este texto a que no vamos a tardar mucho en “bardear”.

Bard ha llegado un poco más tarde a Europa debido a que la herramienta se alimenta de datos ajenos y las dudas a propósito de que respete la privacidad o los derechos de autor son…En fin, para qué contar lo que todo el mundo sabe. Quién sabe si no ha utilizado los miles de textos que hay publicados en Viena Directo para enriquecer sus modelos probabilísticos, por ejemplo.

Llama la atención que cuando uno accede a Bard desde Austria, el ingenio se deshace en disculpas y le pide a uno autorización para recoger datos que “mejoren la experiencia de usuario”. Como dice mi amigo Luis Tercero (entre los historiadores, famoso en el mundo entero) si uno quiere acceder a las infinitas capacidades de Bard, no hay más remedio que alimentar a Google por detrás (o sea, darle “feedback”).

Otra cosa curiosa es que, para curarse en salud (consecuencias legales) Bard dice que está todavía aprendiendo y que las respuestas que da no siempre son exactas.

O sea, que si uno le pide la receta del bacalao al pil pil y Bard le suministra una de suculenta fabada asturiana, no tiene uno derecho a quejarse sino que, como decía un maestro que yo tuve “la vista es la que trabaja y el párpado es el que baja”. O sea, que hay que “bardear” con sentido común. Que no le pase a la gente como esa gente que mete en el navegador una dirección y termina con el morro del coche incrustado en el fondo de un lago alpino.

Por último, antes de terminar, me gustaría hacer notar que en Google no son supersticiosos. Manda webs y bards que se hayan decidido a lanzar una nueva herramienta un día 13, y además, para colmo, la víspera del aniversario de la toma de la pastilla. Digooo, de la Bastilla.

Finlandia es un país pequeño, de apenas cinco millones y medio de habitantes, fronterizo con Rusia. Quizá su posición con respecto al resto de los países de Europa le haya dado a su cultura una huella de excentricidad. Baste un ejemplo: la pasión nacional de los fineses es el tango, hasta el punto de que se ha desarrollado una variante propia, el tango finlandés.

En abril de 1945, con las cenizas de la Alemania nazi humeando después de la segunda guerra mundial, se produjo en una pequeña localidad finesa,… ¿Quieres seguir leyendo este texto? No tienes más que pinchar aquí.


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