
Ups. They did it again. Otro correo enviado al destinatario equivocado. Inadvertidamente, la estrategia del Partido Popular austriaco ha salido a la luz.
2 de Octubre.- Extrañamente, en todos los trabajos sucede que hay desgracias, desperfectos, errores que, de una manera inexplicable, se ponen de moda. Suelen ser cosas tontas, distracciones. Cosas así. Por ejemplo, el mandar los documentos al destinatario incorrecto.
Hoy ha vuelto a pasar.
Por suerte no en el SPÖ, de manera que Andreas Babler puede dormir tranquilo. Por esta vez no se ha tratado de una manifestación de su (presunto) gafe.
En un momento de distracción (esas cosas pasan incluso entre gente que no necesitan ir al McDonald´s para tener una comida caliente), una persona que trabaja en el grupo parlamentario popular tenía que enviarle a otro trabajador un “proyecto” reservado y !Tracatrá! Inadvertidamente le ha mandado los planos del polvorín a alguien de la competencia. En este caso, de los Neos.
Ups.
No hay que sorprenderse. Como digo estas cosas son frecuentes. Todo el que ha trabajado en una oficina lo sabe.
El Parlamento austriaco debe de ser como un pueblo chiquitillo y todo el mundo debe de conocerse. Probablemente, la persona encargada de mandar hoy el correo había quedado alguna vez con otra persona que trabajaba en el grupo de los Neos. Pongamos que hablaron en la cafetería, qué sé yo, de cierta receta de galletas navideñas (ya se sabe que estamos al pelo de un calvo de que empiece a sonar Last Christmas por la radio) o de la agencia de viajes que le había hecho un descuento genial en su viaje a Mykonos. “No te preocupes, que te mando un correo”. El caso es que la persona del ÖVP que tenía que recibir el mensaje se llamaba, pongamos, Manolita Beckenbauer y la persona de los Neos Periquita Beckembauer. La persona del ÖVP que tenía que mandar el mensaje puso en el Outlook “Beckembauer” y, para su mal, eligió a la destinataria incorrecta.

Una desgracia.
Podría haber sucedido con una receta de galletas, pero ha sucedido con algo muchísimo más grave. Algo importante. El jefe de la persona que cometió el error ha tenido que salir a dar explicaciones, a quitarle (sudoroso) hierro al asunto. Un marrón.
El documento enviado por error contenía los planes del grupo popular austriaco para pedir una comisión de investigación en el Parlamento austriaco.
Una, en la que se analicen, se desmenucen, se esclarezcan, se pongan negro sobre blanco, se investiguen, en suma, anuncios, encuestas, campañas y demás de todos los partidos políticos del Parlamento austriaco en los últimos dieciséis años.
Y cuando digo todos, digo todos. Los Verdes, compañeros de coalición y de Gobierno, también.
Un asunto bastante desagradable, porque ha sido como si el Partido Popular austriaco hubiera querido extender una sospecha de corrupción también sobre sus compañeros de Gobierno.
Probablemente, a las personas que me estén leyendo les parecerá todo esto bastante extraño ¿A santo de qué sale ahora el Partido Popular austriaco con esto?
Pues es muy fácil. Los fontaneros del ÖVP se han hecho la siguiente composición de lugar: punto número uno, las próximas elecciones generales tocan más o menos dentro de un año, mes arriba mes abajo. Más pronto que tarde y, sobre todo, en todo el meollo del cogollo del repollo de la precampaña y de la campaña electoral, empezarán los juicios contra Sebastian Kurz en donde empezará a salir ponzoña de la llamada “Operación Ballhausplatz” que llevó al ex canciller a ejercer la segunda magistratura más importante del Estado austriaco.
De resultas de esto, se descubrirá (ellos, los fontaneros, saben que se descubrirá, porque es misión de los fontaneros saberlo todo) todo lo que se tenga que descubrir. Serán meses de asociación de las palabras “ÖVP”, “corrupción”, “encuestas”, “anuncios” y demás.
Esta comisión de investigación está (¿Estaba?) destinada a ser el contraataque del Partido Popular austriaco, con el propósito de demostrar que todos los partidos son iguales. O sea, lo que dicen las malcasadas. Aquello de “el mejor, colgao de un pino”.
Porque en el Partido Popular austriaco cuentan, naturalmente, con que los métodos que ellos utilizaron para hacer de un bachiller orejón y sin estudios un amago de “gran estadista” (traspaso de fondos públicos al bolsillo de ciudadanos privados incluido) deben de ser los mismos que el SPÖ, los Verdes, el FPÖ y los Neos han debido de utilizar para sus fines (espero que el lector me siga).
Más que probablemente, sin embargo, este error tonto, en el que no puede dejar de verse la acción ciega del destino, les ha dificultado la estrategia porque ahora, en cuanto propongan la comisión de investigación…Pues eso.
Lo que está claro es que a mí no me gustaría hoy estar en la piel de la persona que mandó el correo por error. Pobrecilla (o pobrecillo).
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