Van der Bellen

Críticas a VdB por unas declaraciones de hace casi diez años

Van der Bellen

Ser criticado por cierta gente no hace daño, sino todo lo contrario. Debe considerarse como un mérito. 

11 de enero.- Una de las cosas para las que uno tiene que estar preparado cuando escribe para el público es para la crítica.

Es natural: como yo trataba de explicarle el otro día a un lector (cuando dijo lo que dijo, no me ha debido de leer mucho, pero bueno) uno no escribe para decir lo que la gente quiere oir (o leer) sino para contar lo que pasa según su leal saber y entender. Cae por su peso que, en esas condiciones, no todo lo que uno escribe le tiene que gustar a todo el mundo. De ahí, claro, las críticas.

Una de las formas de prepararse para ellas es discriminar.

Porque hay críticas y críticas. Si son fundadas y vienen de personas con dos dedos de frente (y eso se nota de manera inmediata) pues uno trata de enmendarse para el futuro o de argumentar su posición lo mejor que sepa. Si a mano viene, uno admite su error si lo hubo y ya está. Si las críticas vienen de gente que no sabe dónde tiene la mano derecha, pues uno, la verdad, pasa. Si la cosa va a mayores, por ejemplo mediante insultos y cosas así, pues uno bloquea a quien sea y a otra cosa.

A lo largo de la historia de esta página, siempre que ha habido alguna noticia de alcance, también ha surgido el subsiguiente sarpullido de gente boba y mala. Para sufrir nacemos. En 2015, con la crisis de los refugiados, salieron de sus cuevas todos los racistas. Entre 2020 y 2022, los antivacunas con su cochambre de “dieta alcalina” y demás zarandajas. Y ahora, debido a la movida situación internacional, los “venezuelólogos”. De ellos, los más fastidiosos son esos de “si usted no ha estado en Venezuela, no opine”.

Paciencia y barajar. También esto pasará.

Uno tiene que tomarse las críticas de esta gente como lo que son, o sea, primero, como exabruptos de personas que no saben lo que dicen o, peor, gente que, por lo general, critica los artículos de uno sin haberlos leido ni haberse parado a considerar con calma lo que ha escrito. En segundo lugar, y dependiendo de la profundidad de la estupidez del crítico, uno debe considerar esas críticas como timbres de gloria.

En una palabra y hablando mal y pronto: si a uno le critica un gilipollas es porque uno no lo es. No hay que preocuparse: el mundo está lleno de personas razonables que, por lo general, piensan dos veces antes de soltar un exabrupto.

A lo que voy.

El Presidente de Esta República, Alexander van der Bellen, no tiene un pelo de tonto, así que es muy probable que se tome las críticas de esta misma manera que yo. O sea, como gajes de su oficio.

Si es inteligente tendrá un grupo de personas de confianza de cuyo criterio se fíe y en paz.

Como es tradicional, van der Bellen se dirige todos los primeros de enero a sus conciudadanos, para comentar los sucesos del año que se ha terminado y para explicar su opinión sobre asuntos candentes que pueden marcar el futuro de la Nación. Esos discursos se publican en las redes sociales y los puede comentar cualquiera, como es natural.

El conocido miembro de la extrema derecha Martin Sellner, jefe que fue de los llamados identitarios, grupo concomitante con el neonazismo, comentó el discurso de este año de van der Bellen desenterrando una frase que el Bundespresi pronunció al principio de su mandato. Dijo en aquella ocasión que, debido a la islamofobia reinante, una época llegaría en que muchas mujeres no musulmanas se cubrirían la cabeza por solidaridad con las mujeres musulmanas oprimidas. O cosa así. La salida de pata de banco levantó no poca polémica y el presidente, entonces, se vio en la necesidad de matizar sus palabras diciendo que él no era especialmente amigo de velos y pañuelos. Sellner desenterró la primera frase pero no mencionó la matización posterior.

El vicepresidente de los Estados Unidos “DJ” Vance, comentó la frase en las redes sociales mencionando la “irresponsabilidad de ciertos políticos europeos” en tanto que otro político estadounidense, del Partido de Trump, dijo que Van der Bellen se podía meter su aseveración por ese orificio del cuerpo por donde nunca entra el sol (no lo dijo así, mencionó el orificio en cuestión).

Ser criticado por gente semejante (“descomunal” hubiera dicho Don Quijote) debe de ser para Van der Bellen más motivo de orgullo que otra cosa. Es probable que haya leído lo sucedido, haya meneado la cabeza y haya dicho “a otra cosa, Schmetterling”.


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