El mensaje de Ceuta está claro

Imagen sintética creada con IA

Hasta el corazón de Europa han llegado los ecos del incidente de Ceuta. El mensaje, desde la sombra, es claro: si queremos, podemos.

1 de Agosto.- Los ecos de los incidentes de Ceuta han llegado al corazón de Europa. Tanto el canciller austriaco como, de manera mucho más prominente, la primera ministra Meloni, reaccionaron ante lo que consideran una grave deficiencia de la política de seguridad de las fronteras del Gobierno de España. Por supuesto, la realidad es muchísimo más compleja.

Basta observar el fenómeno con un poco de imparcialidad para ver que lo sucedido en Ceuta ha sido un ataque intencionado por parte del Gobierno marroquí, más que probablemente con la complicidad de los Estados Unidos. Ambos países tienen cuentas pendientes con España y con la Unión Europea y sobre todo los Estados Unidos han pretendido dejar la impresión de una Europa que no es capaz de resolver eficazmente lo que la ultraderecha mundial, a través de sus redes -uno de cuyos nodos, naturalmente, es el FPÖ– considera una “invasión”.

(¿Qué mejor manera de hacerlo que provocar la invasión?)

El Gobierno marroquí, por su parte, no puede perdonarle a España su acercamiento a Argelia.

Recordará sin duda el lector que mientras la selección masculina de fútbol ganaba el mundial, Pedro Sánchez aterrizaba en Argelia para garantizar el suministro de gas español y reducir así la dependencia del gas licuado que los Estados Unidos prácticamente obligan a comprar a la Unión Europea, desde que estalló la guerra de Ucrania.

La política exterior española, por el sur y, por ende, las fronteras exteriores de la Unión, dependen mucho de la evolución de esta rivalidad entre Marruecos y Argelia. Ambos países, por otra parte, están pasando en estos momentos por delicadísimos momentos en lo tocante a la economía (especialmente, Argelia) debido a una situación general que está golpeando severamente las muy frágiles (y muy corruptas) estructuras del Magreb. Desde los gobiernos de Rabat y de Argel se teme que haya estallidos de descontento popular. Qué mejor manera de librarse de ellos que facturar hacia Europa (o intentarlo) a los descontentos. España, durante la dictadura de Franco, tan similar a la autocracia marroquí, hizo exactamente lo mismo exportando emigrantes (hombres jóvenes) hacia Europa, especialmente Alemania. Tenían la ventaja de que eran, además, fuentes de divisas. España las necesitaba, Argelia y Marruecos las necesitan ahora.

Hace unos días, saltó a los medios una noticia de esas que llaman la atención. El Gobierno de Marruecos había bautizado con el nombre de Donald Trump a una gran autopista de reciente construcción que atraviesa el país. El asunto se entiende muchísimo mejor cuando se sabe que el monarca alahuita está enfermo desde hace años y que probablemente se esté acercando el delicado momento de la sucesión.

Rabat necesita el apoyo de los Estados Unidos para cuando llegue ese momento y también probablemente haya buscado ayuda con respecto a la rivalidad con Argelia.

El incidente de Ceuta es, más que probablemente, el pago de Marruecos por ese apoyo (Marruecos desactivó a su policía de fronteras durante veinticuatro horas, lo cual fue el detonante de la avalancha de entre cincuenta y sesenta mil personas que cruzaron la frontera). Una prueba de la crueldad de la monarquía marroquí es el hecho de que sabían que iba a haber muertos y que esta especie de mensaje mandado al Gobierno español y a Bruselas, este “si queremos, podemos”, le ha costado la vida a cincuenta y siete personas (que se sepa, de momento).

La Unión Europea y lo que representa, en términos de seguridad, democracia y humanismo, tiene muchos enemigos. Rusia, por un lado, desde un punto de vista ideológico y los Estados Unidos desde un punto de vista económico (la Digital Services Act es una china muy gorda en el zapato de las grandes tecnológicas americanas) tienen sueños húmedos con el hecho de que la Unión Europa o bien desaparezca totalmente o bien se vacíe de contenido.

Por el este, están los ataques híbridos, la situación de guerra no abierta con Rusia y por el sur, estos “incidentes” que se repiten con una sospechosa regularidad. Recordará el lector que hace exactamente un año, con la complicidad de los bulos propagados a través del antiguo Twitter, estalló una especie de incidente racial, muy parecido al de Ceuta en muchos sentidos, en la localidad de Jumilla. También ahí, curiosamente, estuvieron implicados marroquíes y también estuvieron implicados los bulos propagados por internet.

A las fuerzas implicadas no les importa sacrificar la vida de esa pobre gente, porque son carne de cañón de sus intereses económicos y políticos en el tablero de juego geopolítico global.

El mensaje está claro y da miedo. Es este: preparaos porque vamos en serio y, si queremos, podemos destruiros.

Por si no has tenido tiempo de leerlo todo

El texto sostiene que los incidentes migratorios en Ceuta no se deben a fallos de seguridad españoles, sino que responden a una maniobra geopolítica coordinada por Marruecos con la probable complicidad de EE. UU. Este ataque híbrido busca desestabilizar a la Unión Europea, favorecer la narrativa de la ultraderecha global y proyectar una imagen de debilidad europea. Marruecos utiliza la presión migratoria para desviar el descontento social interno, obtener ingresos por remesas y asegurar el respaldo estadounidense ante la rivalidad con Argelia y la próxima sucesión del trono, sacrificando vidas humanas para enviar un mensaje de fuerza a Bruselas y España.

Ideas principales

  • Reacción europea equivocada: Líderes conservadores europeos criticaron la seguridad fronteriza de España sin considerar la complejidad geopolítica tras el incidente de Ceuta.

  • Ataque intencionado y complicidad internacional: Los sucesos de Ceuta fueron orquestados por Marruecos, presuntamente respaldado por EE. UU., para perjudicar a la UE y reforzar el discurso sobre la «invasión» impulsado por la ultraderecha.

  • Represalia por Argelia y dependencia energética: El Gobierno marroquí reaccionó negativamente al acercamiento de España a Argelia para asegurar suministro de gas y reducir la compra de gas licuado a EE. UU.

  • Uso de la migración como válvula de escape: Marruecos y Argelia intentan desviar el descontento social por sus crisis económicas expulsando a jóvenes hacia Europa, utilizándolos además como fuente de divisas.

  • Búsqueda de respaldo estadounidense: Marruecos busca el apoyo de EE. UU. para la futura sucesión de la monarquía alahuita y su disputa con Argelia, pagando dicho respaldo con acciones de desestabilización como la de Ceuta.

  • Costo humano de los ataques híbridos: La desactivación temporal de la policía marroquí provocó un saldo mortal de decenas de personas, evidenciando cómo las potencias geopolíticas sacrifican vidas para presionar a la UE.

  • Acoso geopolítico a la Unión Europea: La UE enfrenta tensiones constantes mediante ataques híbridos y desinformación tanto desde el este (Rusia) como desde el sur, impulsados por potencias que buscan debilitar su modelo político y económico.


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