
De combatir en la Primera Guerra Mundial a revolucionar la historia del cine: descubrimos los años más oscuros y determinantes en la vida de Fritz Lang.
Puedes encontrar el primer capítulo de esta historia aquí.
9 de Agosto.- Habíamos dejado a Fritz Lang prácticamente recién llegado al planeta Tierra en el seno de una familia acomodada de judíos conversos al catolicismo. Los Lang se movían en un ambiente artístico y burgués, a pesar de que trabajaban con mucho éxito en el negocio de la construcción. El que sería el vástago más famoso de la familia Lang fue al colegio en el distrito ocho de Viena y, más tarde, en el curso 1909/1910 empezó unos estudios técnicos enfocados a la arquitectura, porque sus padres, como es lógico, encontraban que la construcción era un negocio seguro y una ocupación seria y respetable.
Los estudios de arquitectura de Fritz Lang duraron bien poquito. A los seis meses, el muchacho se debió de dar cuenta de que aquello no era lo suyo y tiró por otro camino, que ya no abandonaría, en diferentes formas, por el resto de su vida: el arte.
Después de haber sido rechazado en la escuela de arte de Viena (qué ojo tenía esta gente, virgen santa, espero que hayan mejorado), los padres de la criatura enviaron a Fritz Lang a estudiar arte primero a Múnich y más tarde a París.
Fue precisamente en la ciudad de la torre “infiel” en donde le sorprendió el principio de la Primera Guerra Mundial.
Fritz Lang pasó el inflamado verano de 1914 en la casa de campo de sus padres en Gars y allí seguía en noviembre de 1914 cuando la comisión de reclutamiento le consideró apto para el servicio. En enero del año quince Fritz Lang se alistó en el ejército austro-húngaro como voluntario y fue enviado al frente, en donde se distinguió por su valentía (bien pensado, este espíritu castrense le acompañó durante todo el resto de su vida).
Hay gente que dice que Lang pasó el año 1915 viviendo en un pueblo de lo que entonces era aún Estiria y hoy pertenece a Eslovenia (Luttenberg entonces, actualmente Ljutomer). Se habría alojado en casa de un abogado local.
Mientras aprendía todo lo necesario para su futura carrera militar, no abandonó las cuestiones artísticas, habiéndose entregado presuntamente a la alfarería (varias de esas piezas, firmadas y datadas, se conservan hoy en la filmoteca de Eslovenia).
Sin embargo, como sucede con otros detalles de estos primeros años de Fritz Lang, hay gente que cree que la estancia en Estiria, de haberse producido, debió de ser en realidad mucho más corta. Hablan a favor de esta hipótesis diversos hechos, entre ellos que se encuentran que Fritz Lang fue herido en el frente ruso a mediados de 1916, con lo cual podría ser que las piezas de cerámica de la filmoteca fuesen en realidad firmadas por otro Fritz Lang, que nada tuviese que ver con nuestro protagonista.
Tras esta herida, Fritz Lang estuvo recuperándose en Viena, en donde hizo diferentes contactos que le serían muy útiles en su futura vida de cineasta. En 1917 volvió a la guerra, en donde fue herido otra vez (vaya por Dios). Esta segunda herida hizo que en 1918 le declarasen no apto para el servicio.
En septiembre de 1918, poco antes de terminar la gran guerra, Fritz Lang se mudó a Berlín. En febrero de 1919 se casó en una ceremonia civil con Elisabeth Rosenthal, una actriz.
Durante mucho tiempo, Fritz Lang mantuvo este matrimonio en secreto, principalmente porque acabó muy mal. En 1920 y en medio de circunstancias que nunca se aclararán por completo, Elisabeth Rosenthal se suicidó, al parecer porque había observado la intimidad de su marido con Thea von Harbou, la cual, una vez viudo Fritz Lang, se convertiría en su segunda esposa y en un gran motor artístico para la etapa muda de Fritz Lang (a cuatro manos escribieron el guion de Metrópolis y de M, el Vampiro de Düsseldorf).
Las confusas circunstancias de la muerte de Elisabeth Rosenthal, cuyo certificado de defunción, además, no aporta grandes pistas, han llevado a algunos a pensar que Fritz Lang asesinó a su primera mujer para poder casarse con Thea von Harbou. La hipótesis parece más una elucubración espectacular que otra cosa.
A principios de los años 20, en un Berlín efervescente, empobrecido y deseando librarse del recuerdo funesto de la guerra, Fritz Lang entró en la industria del cine alemán, de la cual se convertiría en uno de sus puntales más destacados.
En el próximo capítulo de esta historia, abordaremos estos años que cambiaron la historia de la cinematografía mundial.
Por si no has tenido tiempo de leerlo todo (*)
Tras abandonar la arquitectura por el arte y sobrevivir a sus heridas en la Primera Guerra Mundial, Fritz Lang se trasladó a Berlín. Allí dio inicio a su carrera cinematográfica en los años 20, una etapa convulsa marcada por el trágico y envuelto en misterio fallecimiento de su primera esposa, su alianza con Thea von Harbou y su paulatina consolidación como uno de los grandes genios del cine mudo.
Tres ideas principales
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Vocación artística y paso por la guerra: Lang rechazó la arquitectura impuesta por su familia acomodada para formarse en arte, etapa que se vio interrumpida por su alistamiento voluntario en el ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, donde fue herido dos veces.
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El misterio de su primer matrimonio: Su enlace con Elisabeth Rosenthal estuvo lleno de controversia tras el presunto suicidio de ella en 1920 al descubrir la relación de Lang con la escritora Thea von Harbou, lo que incluso generó mitos infundados sobre un posible asesinato.
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Despegue en el cine alemán y tándem con Thea von Harbou: Su unión con Von Harbou impulsó definitivamente su carrera en el Berlín de entreguerras, escribiendo juntos clásicos indispensables del cine como Metrópolis y M, el vampiro de Düsseldorf.
(*) resumen obtenido por IA
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