Verde Viena que te quiero verde

VerdeHoy se ha inaugurado en Viena el parque más grande en 40 años. Descubre por qué se llama como se llama.

8 de Julio.– Hoy ha sido el último día del mandato del presidente Fischer, un político del que se puede decir que ha tenido una trayectoria prácticamente irreprochable.

Nos ahorramos el hacer comparaciones con otros compañeros suyos de oficio (y así, por qué no, nos ahorramos también soltar el lugar común que todos mis lectores tendrán en mente en estos momentos).

En fin: el presidente se ha despedido del parlamento austriaco en pleno, y hubiera sido bonito que hubiera podido entregarle los trastos de matar (naturalmente, es un decir) a VdB. No ha podido ser, vaya por Dios y si Él, y este amable pueblo quieren, VdB sucederá a Fischer en octubre, aunque con algunos meses de retraso sobre el calendario previsto.

En su último mensaje como presidente por la red social, ilustrado con una foto en la que se le puede ver con su mujer Margit, ambos de espaldas, el presidente Fischer ha dado un viva a Austria y también un viva a una europa unida y en paz, y se ha expresado su afecto no solo a los austriacos, sino también a todas las personas que no lo somos pero sentimos que nuestro hogar es este país tan hermoso.

Hoy sin embargo, hablaremos de otro austriaco grande cuya figura se agranda según pasan los años.

Me estoy refiriendo, naturalmente, a Helmut Zilk.

El verde

Antes que alcalde de Viena, Helmut Zilk fue una popular figura de la televisión austriaca. La administración de este municipio la ocupó durante diez años, entre 1984 y 1994 y se puede decir que, gracias a Zilk (y probablemente también gracias a su esposa, la actriz, bailarina y gorjeante soprano, Dagmar Koller) Viena dejó de ser, lentamente, la ciudad oscura, seria y un poco ceñuda que era y se abrió a un mundo que hoy la mira con una admiración que está totalmente justificada.

Iniciativas de Helmut Zilk son, por ejemplo, el Museo Judío ya que el alcalde de Viena fue un gran odiador del nazismo; también, en su haber está el haber iniciado el monumento a las víctimas del holocausto de la Judenplatz; con la ayuda inestimable de Zilk se inició el Lifeball un evento de importancia comparable al Baile de la Rosa, en Mónaco y que, además, a diferencia del Baile monegasco, sirve para algo: o sea, no solo para promover la tolerancia hacia la diversidad, sino también para obtener fondos que se utilizan para financiar la lucha contra el SIDA.

Como alcalde, Helmut Zilk representaba lo mejor de la vieja Austria, con su seriedad (un poco también para la galería y algo de mentirijillas, para qué nos vamos a engañar) y se dejaba ver con gusto, paseando por el distrito uno, en compañía de un asistente, al que le iba dictando las cosas que veía que no estaban bien (por ejemplo, si alguna farola estaba fundida); el asistente tomaba nota y luego transmitía al departamento correspondiente la queja del alcalde. Aquellos funcionarios que no arreglaban a tiempo los desperfectos, podían contar con una bronca jupiterina de don Helmut el cual, según cuentan, tenía unas cóleras temibles.

También eran famosas las peleas épicas que tenía en público con su señora, „Daggie“ Koller, mujer simpatiquísima pero también de armas tomar. Yo tengo amigos que les han visto a los dos tirarse los trastos en una tienda del aeropuerto de Schwechat de una manera en que solo pueden tirárselos esas parejas que, cuando se pasa el fragor de la batalla, no pueden vivir uno sin el otro. Como pudo verse durante el tiempo en que Helmut Zilk estuvo convaleciente de la pérdida de gran parte de una de sus manos, debido a un paquete bomba que le envió un pirado llamado Ernst Fuchs.

Zilk murió el día 23 de octubre de 2008, apenas 15 días despúes de que el líder ultraderechista Jörg Haider se estampanase contra un muro de cemento al volante de su lujosa berlina. Y hoy, casi ocho años después, la ciudad de Viena ha inaugurado un parque en el distrito en el que Zilk nació, Favoriten, y que lleva su nombre.

Cuando esté terminado, el parque, que es el más grande que se ha inaugurado en Viena en los últimos cuarenta años, tendrá 72.000 metros cuadrados de extensión (hoy están utilizables dos tercios de esa superficie) y quiere ser un espacio verde que provea zonas de descanso no sólo a Favoriten, sino también a su distrito frontero, Margaretten, así como al nuevo barrio que ha crecido arracimado alrededor de la estación central, y que tiene un nombre muy bonito, por cierto, el Barrio del Solsticio. La población de Viena está creciendo y la ciudad también prevé que crezca el número de parques. En vez de „un jardincito para cada uno“ se prevé que haya grandes parques públicos que sirvan para punto de encuentro entre las diferentes generaciones y para esparcimiento público.

En poco más de veinte años, las zonas verdes de Viena han crecido en un 15%.

No es de extrañar que, cuando se hacen encuestas sobre la calidad de vida, salgan los resultados que salgan.

Un placer, oiga.


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Comentarios

Una respuesta a «Verde Viena que te quiero verde»

  1. Avatar de Ernesto Pastore
    Ernesto Pastore

    …»…. al que le iba dictando las cosas que veía que no estaban bien (por ejemplo, si alguna farola estaba fundida..», ésto mismo hacía Maximiliano, hermano de FJ y cuñado de Sissi, cuando era emperador de México y paseaba con su carruaje por la ciudad capital u otros lugare,s con su secretario áulico Blasio, diciéndole «apunta Blasio, apunta», y Blasio escribía y escribía durante horas.

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