San Leopoldo, rey de Austria: ese sexmachine del medievo

Muerte de la virgen
La muerte de la Virgen en un relicario de marfil que se encuentra en la cámara del tesoro de Kloserneuburg (A.V.D.)

 

A su indudable talento político, se le unió una gran inteligencia natural y un vigor sexual solo comparable, por lo extraordinario, a la fertilidad de su señora, doña Agnes: hoy, en Viena Directo, la historia de Leopoldo III, rey de Austria: el único político de este país que ha llegado a santo.

 15 de Noviembre.- Día de San Leopoldo, Rey de Austria. Santo patrón de los funcionarios de EPR (Esta Pequeña República) y protector de Niederösterreich. Durante todo el día de hoy, tiene lugar en Klosterneuburg el último mercado del año, y se pueden degustar los riquísimos vinos que los señores canónigos producen en sus ubérrimos viñedos desde el siglo XII, aquella fresca mañana del mundo.

Klosterneuburg merece, sí o sí, una visita. Y no sólo por el tema del vinete (un gran aliciente, oyes) sino también porque es un lugar cargado de historia cuyo conocimiento resulta imprescindible para entender los acontecimientos de los últimos novecientos años de esta parte del mundo.

Hoy contaremos solamente aquella parte que se refiere a San Leopoldo (Leopoldi, como le conocen los austriacos).

Póngase mis lectores cómodos que vamos a empezar el cuento.

Érase una vez un pequeño estado, llamado por sus habitantes Ostarrichi, embrión de lo que será la futura potencia europea. Los gobernantes de Ostarrichi, son vasallos del sacro imperio romano germánico. A finales del siglo XI y principios del siglo XII, no corren buenos tiempos. El emperador viejo, Enrique IV, está alcanzando el final de su ciclo vital como gobernante y el aspirante a macho alfa del Sacro Imperio Romano, el futuro Enrique V, ve la oportunidad de arrebatarle el trono. Padre e hijo se enzarzan en una guerra y nuestro Leopoldo, haciendo gala de esa virtud tan austriaca que es la de saber nadar y guardar la ropa, se pone del lado correcto. Cuando el hijo sucede a su cascado padre, el nuevo emperador le concede a Leopoldo la mano de su hermana, Agnes de Weiblingen, duquesa de Suavia.

Los dos novios son algo viejos para la época (casi cuarentones) y ambos son viudos de matrimonios anteriores. Pero, por supuesto, nadie esperaba de Leopoldo ni de Agnes que fueran la Lucía Lapiedra y el Rocco Sifredi del siglo XI, ni mucho menos que se amasen tiernamente. El matrimonio era abiertamente político: Enrique V, haciendo al margrave Leopoldo cuñado suyo, quería tenerle contento para que le guardase bien las fronteras del reino frente a los peligrosos bárbaros del este.

Sin embargo, después de todo, la cosa salió bien y el matrimonio de Agnes y el margrave de Ostarrichi fue muy feliz. Los dos murieron muy viejos (Leopoldo con más de sesenta años y Agnes pasó de los setenta, edades ambas matusalénicas para la época) y la margravina de Ostarrichi, que tenía el don de quedarse embarazada con solo tender los calzones de su santo esposo (nunca mejor dicho lo de santo), echó a este mundo con su colaboración un total, atención, de DIECISIETE hijos (mas los ONCE que ya traía del matrimonio anterior). Toma ya.

Kloster Neuburg
El monasterio de Klosterneuburg (A.V.D.)

Con razón Leopoldo dio cuarenta años de paz a Ostarrichi: el hombre, que debía de estar hecho un torete, se pasaba el día dale que te pego procreando.

Por descontado, cuando uno desahoga la testosterona en los campos de batalla del amor, se convierte en un ser pacífico que solo quiere hacer cosas buenas por sus semejantes. Así que, comprensiblemente, del mucho yacer con su santa Agnes, el bueno de San Leopoldo dio en preocuparse por el prójimo y de ahí a la religión solo hubo un paso.

Con el tiempo, cuando dejó de estar para defender ninguna frontera, Leopoldo se retiró a su monasterio de Klosterneuburg (y digo “su” porque lo había pagado él).

Cuenta la leyenda que, el día de su boda con Agnes, sorprendió a los recién casados una racha de viento repentina y el rico velo de la magravina salió volando por los aires para desconsuelo de la desposada. Y es que el velo valía un potosí, porque era de seda oriental (imaginen mis lectores que reciben de regalo de boda un Ferrari Testarossa y, el día de la boda, se les estampana contra un árbol). Leopoldo consoló a su esposa como pudo, pero el velo no apareció. Llega la noche. Agnes y su esposa gozan del vínculo matrimonial hasta que el torete del margrave cae rendido. En tan beatífico estado, se le aparece la virgen María en sueños y le dice:

-Leopoldo, en el lugar en donde aparecerá el velo de tu mujer dentro de un año, me construirás un monasterio.

Leopoldo se despierta y le comunica a Agnes la milagrosa profecía de Nuestra Señora. Agnes, como hacen todas las mujeres, aparentaría escucharle, le diría que sí, y luego se daría la vuelta y se dormiría de nuevo (la muy incrédula).

Sin embargo, el velo apareció exactamente un año después, en perfecto estado, colgado de las frondosas ramas de un saúco.

Alrededor de este árbol, que se conservó durante unos cuantos siglos en un relicaro especial (hoy una de las obras maestras del románico) el bueno de San Leopoldo construyó Klosterneuburg.

Hoy en día, el velo se guarda en una urna de cristal especial en la cámara del tesoro del monasterio.

 

Articulo publicado en Historias de la Historia con las etiquetas: , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 Responses to San Leopoldo, rey de Austria: ese sexmachine del medievo

  1. v dice:

    Magnífico relato. Siempre resulta apasionante descubrir algo nuevo sobre la Historia de Austria, algo que yo desconocía completamente. Espero que si algún día volvemos allí podamos visitar el Monasterio de Klosterneuburg que parece que merece más de una visita y más de dos. Gracias Paco por descubrirnos hasta el último rincón de Austria. Se nota que amas mucho a ese país.
    Por cierto, mi abuelo paterno se llamaba Leopoldo y sí, había nacido un 15 de Noviembre. Ahora ya sé quien era el santo que le dió su nombre y cuál es su historia. Lo he descubierto gracias a ti. Los caminos del señor son infinitos.

  2. Pingback: Por qué soy "fans" del pueblo austriaco | Viena Directo

  3. Pingback: Viena a las tres: San Leopoldo | Viena Directo

  4. Cecilia noemi dice:

    Es increible que habiendo vividoun anio en Austria y visitado variadas veces El Kloster….desconociera tan amorosa historia…..me agrado saber de ese ligar, Y, espero volver al mismo..para recrearme con esa visita mas una vez..

  5. Cecilia noemi dice:

    Si puedo agregar que es unos de los lugares del mundo que he conocido que mas me Han gustado….de bellezasinfinitas, salud, educacion, seguridad ,ccosmopolita, Lo tiene todo, las termas de Obeerla, sus museos , sus paeques, su aturaleza,susIglesia……en una MelAnge de maravillas….

  6. leopold dice:

    me alegro mucho de conocer la interesante biografia de mi santo patrono pues me llamo leopoldo y aqui en andalucia solo se conoce al buen hombre de fray leopoldo de alpandeire que no tiene tan noble y aristocratico linaje como el prolifero y real santo austriaco que a dios rogando y con el macho dando gano el pichichi de la paternidad con 11 + 17 vastagos digno de recors guines con razon fuera pacifista ya que no le quedarian ni tiempo ni fuerzas para ninguna guerrita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.