Inmigrantes y delito: una combinación de éxito

Cesto con cítricosEl partido ultraderechista austriaco FPÖ ha dado a sus miembros algunas indicaciones sobre la línea oficial de la organización en lo tocante a los inmigrantes.

20 de Mayo.- „ Formamos miles de titulados superiores todos los años utilizando dinero del contribuyente y, una vez que tienen su título en el bolsillo, los mejores se marchan del país para vender sus conocimientos, adquiridos aquí, en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia o Dios sabe dónde. Por el contrario, nosotros cogemos mayoritariamente y a gente sin cualificar (ni siquiera terminan el colegio) a los que intentamos, con poco o ningún éxito, educar a costa del dinero del contribuyente. Todo esto es un completo sinsentido y a lo único que conduce es a una caida del nivel educativo y a un tirón HACIA ABAJO del nivel social. Los criterios para aceptar a un inmigrante deben obedecer solo a la educación. Los emigrantes del mañana deben estar ya educados y no ser familias numerosas sin educación que vienen aquí a aprovecharse de nuestro sistema público. Lo que necesitamos es un sistema de criterios como el de los Estados Unidos”.

Qué: cómo se les ha quedado el cuerpo a mis lectores.

La cita no habla de la “movilidad exterior”, expresión felizmente acuñada por la Ministra de Trabajo española, Sra. Dña. Fátima Báñez (¡Qué hubiéramos hecho antes sin ella!) sino es un comentario a esta noticia aparecida en la edición digital del periódico vienés Die Presse. La noticia (la resumo brevemente para aquellos de mis lectores que no se sientan con ganas o con fuerzas de leerse el artículo) es la siguiente: debido a las apreturas que el FPÖ –la ultraderecha- está pasando en lo tocante a los sondeos, parece ser que, en casa de los azúles ha sonado la hora de aplicar el famoso refrán inglés: “When it rains, run for cover” (cuando llueva, busca refugio hasta que escampe). Esto, en el lenguaje del partido que dirige el ínclito HC Strache consiste en concentrarse en aquellos temas que el electorado austriaco percibe como propios de la ultraderecha: los extranjeros y la política migratoria.

Con vistas a esto, el FPÖ ha elaborado un documento (o así) llamado “Manual para la Política Liberal” (Handbuch Für Freiheitliche Politik), en donde los miembros de la formación reciben los mimbres con los que armar un discurso sobre los inmigrantes del tenor siguiente: siempre que tengan un micrófono o artilugio grabador delante, los políticos del FPÖ deberán encargarse de poner de relieve que los inmigrantes (o sea yo, mis amigos, muchos de mis lectores) somos no solo causantes de la elevación de la tasa de criminalidad y de paro (naturalmente, lo que yo hago, podría hacerlo un austriaco perfectamente, así que le estoy quitando el trabajo a un nacional que, mientras tanto, llora en las oficinas del AMS) sino que, además, somos responsables de que se esté gestando en Austria una burbuja inmobiliaria, por no hablar del problema sanitario que suponemos, ya que somos los responsables de que ciertas enfermedades se extiendan (textual).

Inmigrante y delito: un binomio de éxito

Buscando el titular, la nota de prensa habla de que el FPÖ ha dicho que propondrá “expulsar a los inmigrantes que hayan cometido delitos”. La vieja táctica: juntar “inmigrante” y “delito” en la misma frase: resultados probados.

Si mis lectores hacen el ejercicio de cambiar “extranjeros” o “inmigrantes” por los creyentes de la religión hebrea, habrán podido encontrar perfectamente el origen histórico de este sofisticado mecanismo conceptual. Es lo que podríamos llamar “la retórica epidemiológica” que se popularizó en el tenebroso periodo de entreguerras. Esto es, la contraposición entre el cuerpo social sano, formado por gente rubicunda, apolínea y feliz (la “raza pura”, como si dijéramos) y el elemento extraño, corruptor, la bacteria causante de la enfermedad (el emigrante ahora, el judío entonces).  Ahora bien ¿Hasta qué punto es verdad y los inmigrantes que venimos a Austria somos personas sin formación que provienen de países ignaros y que sólo quieren, con perdón de la expresión, “chupar de la teta de la vaca”?

Naturalmente, todos los años vienen a vivir a Austria inmigrantes (últimamente más, por las condiciones en que anda la economía). Principalmente porque la economía austriaca los necesita: a pesar de las fantasías de la ultraderecha, austriaca o de cualquier otro país, ninguna economía, salvo quizá la china, puede hoy en día sostener en serio una estrategia de “autarquía laboral”. Ahora bien: la economía austriaca es una economía desarrollada, muy intensiva, por ejemplo, en tecnología e I+D, esto es, los puestos para personas sin baja cualificación que ofrece son muy limitados y están prácticamente reservados a los nacionales (es lógico que así sea, porque son los que dominan el idioma). Los extranjeros que llegan (llegamos) con un nivel de cualificación bajo son expulsados por la propia economía –todos tenemos la costumbre de comer todos los días y sin trabajo no se pueden conseguir laureles con los que comprar macarrones-. Por eso, cada vez que alguien me contacta preguntándome por las posibilidades de encontrar trabajo “de lo que sea” yo no tengo más remedio que contarle la dura realidad. O sea, que tiene muy pocas posibilidades.

Por cierto (y de una forma que resulta muy tranquilizadora) el resto de los partidos como era de esperar han calificado las opiniones expresadas por el FPÖ de anacrónicas, de tono racista e insostenibles. Gracias a Dios.

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3 Responses to Inmigrantes y delito: una combinación de éxito

  1. Bad Vöslauer dice:

    Nada nuevo bajo el Sol (o bajo la lluvia en este caso), cambie usted EPR por la patria ibérica y a nuestro querido HC por digamos Herr Glez-Pons o Floriano, el problema es que en este caso muchos de l@s migrantes conocen perfectamente la lengua comparten apellidos y nombres con los autócton@s y el sistema económico está basado en precisamente gente con baja cualificación, una más que incipiente burbuja inmobiliaria y el resultado final nos lo conocemos. Claro que todos los desmanes cometidos por un@s y por otr@s no tienen nada que ver, ell@s van a lo suyo como tod@s es decir a por el vil metal, la situación de l@s demás y más si cabe de los recién llegad@s que no les reconocen al pasar por la calle o no se levantan de la silla como medida de cortesía se la trae al pairo, o mejor dicho al paro.

  2. Jorge dice:

    A lo largo de la historia, la inmigración siempre ha ayudado a los paises a su desarrollo. La diabolización del inmigrante puede tener diferente matiz de un pais a otro, pero todo se resume en una sola caracteristica: Miedo, miedo al que viene de exterior, el cual lo he podido percibir cuando estuve por Francia, Suiza y Austria.
    Cuando tengas tiempo te recomiendo leer este interesante articulo de Susan George:
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1882
    Otra vez mas, muy buen blog
    Saludos desde Perú
    Jorge

  3. Pingback: ¿Existe el techo de cristal? | Viena Directo

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