Y mientras tanto, en Amstetten…

Un anciano frente a un tranvía

Historias que acaban de empezar y sombras del pasado que quedan borradas para siempre. Ein und aus. Así es la vida en Austria.

Una campaña electoral que se tuerce

Todo estaba preparado: la coalición bicéfala que gobierna Austria, con las encuestas en la mano, tenía la campaña electoral lista para la vuelta de las vacaciones estivales (si se puede llamar estío a esto, por cierto).

Unas cuantas peleas en broma, como las de Juanito Valderrama y Dolores Abril, , temas sobre los que Armin Wolf pudiera preguntar sin hacer mucha sangre (la ayuda familiar y las ayudas a la adquisición y construcción de viviendas) y, al día siguiente de los comicios, la comedia de que negociamos para tener, un mes después, una nueva coalición rojinegra gobernando Austria y a Sebastianico el Corto como el ministro más joven de la Segunda República.

Sin embargo, parece que no va a ser todo tan fácil como los asesores de campaña se las prometían.

Y es que no todos los días te quiebra la segunda empresa del país.

Un zapatazo como el de Alpine (decíamos ayer) supone, en el terreno político, unos cuantos miles de votantes no ya cabreados, sino inseguros, que es casi peor. Gente que, con el puesto de trabajo pendiente de un hilo, mira a los superiores en el escalafón (esa cosa tan germánica) buscando respuestas que premien la confianza que tienen depositada en La Autoridad.

¿Y qué hace La Autoridad cuando la pillan, como en este caso, con el tafanario al aire?

Pues según lo que tenga que perder.

El Partido Socialista Austriaco (SPÖ), que tiene mucho que perder porque va en cabeza en intención de voto para las próximas elecciones, ha propuesto una inyección coyuntural de fondos en la economía austriaca de 500 millonetis de laureles anuales de aquí a los próximos tres años, sobre todo para ayudar a que el sector de la construcción, al que Alpine pertenece, levante un poco cabeza.

Nada que no se le pudiera ocurrir a un economista que haya leido el Playboy con un artículo sobre Keynes en un rato perdido.

¿De dónde han de sacarse esos millones? (milqui en total, que no es moco de pavo) Pues, por ejemplo, de la subasta de frecuencias de televisión, telefonía y radio.

Su compañero de coalición, el Partido Popular (ese “enemigo íntimo” que diría Antonio Gala) ha puesto el grito en el cielo tildando la propuesta de poco seria (“unseriös”) y ha ofrecido mucho menos, ya que en el Partido Popular Austriaco está más por dejar que la economía se autorregule y porque el sector público se meta lo menos posible en la actividad empresarial libre.

Lo cierto es que, con el objeto aparente de hacer buena la ley de Murphy, parece que el Gobierno va a inyectar pasta pública en donde no parece que se vaya a necesitar (más que para hacer más ricos a según qué señores que ya gozan de una posición saneada, se entiende). Porque lo que el Gobierno va a hacer va a ser crear proyectos (túneles, carreteras, puentes) para que los nuevos propietarios de Alpine (Porr) puedan seguir facturando.

No está mal, pero los que de verdad van a tenerlo crudo para encontrar un trabajo van a ser los que, cuando Alpine y Porr se fusionen, van a ver sus funciones duplicadas: esto es, las personas que, hasta ahora, han llevado la administración de Alpine (contables, administrativos, etcétera). Para esos, la ayuda no va a alcanzar.Krampus

Cemento de secado rápido

Entretanto, la bonita localidad de Amstetten, marco incomparable de belleza sin igual, va a sepultar lo que, involuntariamente, se había convertido en su mayor atracción turística: el sótano siniestro de sesenta cuadrados y lúgubres metros en donde Fritzl, el llamado Monstruo de Amstetten, tuvo encerrada a una de sus hijas y a varios hijos/nietos hasta que su liberación produjo como consecuencia uno de los primeros récords de visitas de este blog.

Una empresa constructora, a cuyos empleados, por cierto, se les ha prohibido terminantemente pisar el búnker en donde el carcelero tuvo encerrada cruelmente a su familia, inyectará en tres etapas sucesivas cemento en el sótano de los horrores (sótano que, por cierto, algunos miembros de la juventud de Amstetten, ansiosos de emociones fuertes, utilizaron para hacer botellón a la luz de las linternas –y porque no hubo muertos, que si no también se hubieran llevado la güija-).

A diferencia de otras víctimas (nuestra Natascha), los expresidiarios de Fritzl no quieren saber nada de la luz pública y se afanan (lógicamente) en tratar de acostumbrarse a la normalidad recién conquistada.

Lo único que se sabe a ciencia cierta, eso sí, es que el sótano se condena para que la llamada Casa de los Horrores, pueda ser vendida. El producto de la transacción servirá para financiar la educación de los más pequeños de la familia Fritzl.

 

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