Una excursión dominical cerca de Viena

caballerosPronto va a empezar el buen tiempo, así que hoy Viena Directo lleva a sus lectores a un lugar chulísimo para ir con niños.

8 de Marzo.- Hoy ha amanecido en Viena un día muy bonito. Sol, un cielo radiante y, en resumen, todas las señales de que el invierno está dando su brazo a torcer. Una maravilla, vaya. Yendo en el coche por el Ring, acompañado por el hijo de unos amigos –un chaval de la misma edad que mi sobrina Ainara- hemos empezado a hacer planes para futuros fines de semana. Si llueve, Haus des Meeres (el acuario que está en un bunker) o el Naturhistorisches Museum (el chaval ha leido que hay novedades en la sección de los dinosaurios, de la que es muy fan) y si hace sol…Bueno, si hace sol siempre podemos ir al castillo Kreuzenstein, en Baja Austria, que es una excursión dominical muy chula y que siempre se puede hacer con niños.

Casualmente, hoy, en la edición digital de Die Presse, daban noticia de un libro que trata de la historia de este edificio, colosal trampantojo o, mejor dicho, frankenstein arquitectónico formado por las partes de varios edificios. Lo curioso de Kreuzenstein es que contradice aquello del pato. O sea, aquello de “si anda como un pato, suena como un pato y huele como un pato, entonces es un pato”. Si uno se acerca a Kreuzenstein, efectivamente, uno piensa que está delante de un castillo medieval pero lo cierto es que es un gigantesco rompecabezas puesto en pie en el siglo XIX por un millonario austriaco, Johann Nepomuk Wilcek, el cual, por cierto, como yo he descubierto hoy, tuvo una vida digna de un personaje de novela de Julio Verne.

El explorador del polo norte

Wilcek viajó por todo el mundo pero principalmente por los dos escenarios principales de las grandes exploraciones del siglo XIX: África pero, sobre todo, el polo norte. La primera expedición polar austro-húngara, que capitaneó, descubrió la llamada Franz-Joseph-Land o Tierra de Paco Pepe, que es un grupo de islas polares de las que Austria no tomó posesión nunca, por cierto porque, al estar la expedición financiada con fondos privados, Wilcek no pudo reclamar aquellos peñascos áridos y gélidos para su emperador, del que, por cierto, era un rendido fan.

Ya de vuelta en Austria,Wilcek se dedicó, con una insistencia que muchos hubieran calificado hoy de maníaca, a levantar Burg Kreuzenstein. Como era inmensamente rico (había hecho fortuna con el carbón) Wilcek no reparó en gastos. Se desplazó por toda Austria y Europa comprando partes de castillos y monasterios para componer el Exín Castillos más grande que el niño más mimado pudiera soñar. Hoy en día, Burg Kreuzenstein es un rompecabezas de partes traidas de Austria, Alemania, España y Francia, ensambladas de manera que parecen lo que no fueron nunca. Wilcek utilizó como base una ruina preexistente, que databa del siglo XIII y de la que solo quedaban fragmentos irreconocibles devorados por las malas hierbas.

El carbón y el dinero

Al principio, en una época en la que la industrialización y el progreso técnico llevaba a mucha gente (como hoy) a tratar de regresar a una arcadia medieval que nunca existió, Wilcek intentó que las partes que había comprado se ensamblaran utilizando métodos de la edad media. Sin embargo, pronto desistió y, a golpe de talonario, hizo que llegaran hasta su castillo los medios técnicos más avanzados que la era de la máquina de vapor podía garantizar.

Combustible no le faltaba, por cierto. En Austria, cuando alguien tiene mucho dinero se dice que “Er habt viel Kohle” (o sea, que tiene mucho carbón). Wilcek, que había hecho su fortuna con este mineral, está en el origen de esta expresión.

Hoy en día Burk Kreuzenstein es un lugar estupendo para ir con niños (en primavera, durante todo el verano y hasta el principio del otoño hay exhibiciones de cetrería que a los más pequeños les encantan). De vez en cuando, sin embargo, el castillo está cerrado porque en él se ruedan películas y series de vez en cuando. Las más famosas han sido “Los tres mosqueteros” (la de Disney) y “Los pilares de la tierra”.

Novios

¿Has escuchado ya el nuevo programa de Zona de Descarga? En la edición de esta semana, un lector argentino nos desvela sus dudas y nos pregunta sobre su futuro en Austria. También te llevaremos a La Paninoteca, un restaurante para chuparse los dedos y, por último, hablaremos de los problemas del Estado austriaco con los herederos del que fue el primer propietario de una de las obras de arte más importantes del mundo !Gran menú, gran menú, señor!

 

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