El futuro de Conchita Wurst

ConchitaEl domingo por la mañana empezará para Conchita Wurst un momento transcendental de su vida ¿Sobrevivirá a él? Le echamos un vistazo a las “víctimas” de ESC.

18 de Mayo.- Una regla tan vieja como el mundo dice que, mientras el fracaso suele ser obra de una sola persona, el éxito tiene siempre todos los padres posibles. Cuando una idea, una institución o un movimiento cualquiera tienen éxito, todo el que puede encontrar una relación, aunque solo sea tangencial, se sube al carro. Por ejemplo, todos los españoles que vivimos aquí hemos experimentado en nuestras propias carnes morenas cómo, cuando la selección española de fúrgol ganaba copas de la vida y eso, nuestros amigos, amantes, familiares políticos, compañeros de trabajo, pasantes, lo que fuera, trataban de acercarse a nosotros y obtener así por contagio un poco de “la gloria” reflejada.

Conchita y Adele: dos mujeres y un destino

Hace unas cuantas semanas, cuando se estrenó la película de Helen Mirren sobre la señora judía que recuperó el cuadro de Klimt para luego vendérselo a un industrial cosmético, un columnista del Kronen Zeitung y que pasa por ser persona muy influyente (por supuesto, entre gente que anda tan justita de currículum académico como de entendederas) dedicaba su espacio a meterse con Conchita Wurst y con el cartel que ha servido de anuncio para el Lifeball de este año. En el cartel, Conchita Wurst aparecía caracterizada como la Adele de Klimt. El columnista atribuía la decisión de la organización del Lifeball el propósito del industrial cosmético de no prestar nunca jamás de los jamases el cuadro para que se expusiera de nuevo en Austria. Era por una supuesta “decadencia” del mundo actual (una gilipollez) cuando lo que hace Conchita Wurst es tan viejo como el mundo. Las multitudes siempre han enloquecido con la ambigüedad sexual. Desde Marlene Dietrich (la mujer que más buena ha estado vestida de hombre) hasta Farinelli el castrato, al que no le faltaron nunca proposiciones de matrimonio a pesar de que las mujeres que se las hacían sabían que jamás podría tener hijos (una desventaja nada despreciable en su época).

Pues bien: ayer, en la edición dominical del mismo periódico, concretamente en el mismo suplemento ilustrado en el que escribe el cardenal Schönborn y la cabeza de la Iglesia Evangélica austriaca (por situarnos lo digo) había un artículo laudatorio con muchas fotos (entre ellas, algunas en las que estaba para matarle cuando iba e paisano y se llamaba Tom Neuwirth) a propósito de Conchita Wurst. El titular era “De joven marginal a estrella internacional”.

Conchita ¿Tendrá ese “something little extra”?

Conchita Wurst, efectivamente, ha alcanzado un cierto estrellato planetario pero ¿Durará? ¿Sobrevivirá Conchita Wurst a Eurovisión? ¿Tendrá la capacidad de reinventarse o quedará Tom Neuwirth prisionero en el personaje que inventó para dejar de ser un chico “marginal” como decía el Kronen Zeitung?

Si echamos un vistazo a las historias de los anteriores participantes austriacos en ESC, la verdad es que si Conchita sobrevive, la supervivencia tendrá tintes francamente heróicos. La regla general es que, para continuar con bien después de la fama efímera de Eurovisión, detrás del artista tiene que haber algo más que un golpe de suerte. El ejemplo paradigmático es Udo Jürgens, muerto hace poco, que después de Merci Cherie (le ganó a nuestro Raphael, que cantaba Yo Soy Aquel, que es una canción mucho mejor y Raphael tenía, entonces, mejor voz) se hizo una estrella de fama centroeuropea (aunque también compuso canciones para otros grandes de la música internacional). La lista de “muertos” que Eurovisión ha dejado por el camino es larga aunque muchos de los participantes, sobre todo de los setenta, sí que vivieron para contarlo. Por ejemplo, Karel Gott (el intérprete original de la sintonía de La Abeja Maya, llamado la voz de oro) o Mariane Mendt, que cantó fenomenal Wie a Glock´n que fue el primer temazo pop en dialecto, o Willi Resetarits (uno de los miembros de la fecunda familia Resetarits, comparable a nuestros Trueba).

Conchita está en un momento crítico, que empezará cuando, el domingo, se sepa quién será el siguiente ganador de ESC, rey durante un año de la eurotribu. Pero a mí me dice el corazón que le queda cuerda para rato.

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3 Responses to El futuro de Conchita Wurst

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