Siete defectos (gordos) del carácter austriaco

mozartCualquier amor, para ser adulto y duradero, debe de aceptar también las cosas menos buenas del objeto amado. Hoy, le damos leña al Affe que es aus Gummi.

11 de Mayo.- Ayer, hablando con „Arancha“ salió un tema recurrente entre los españoles que habitamos por estas tierras. Y es que, al fin y al cabo, uno de los factores que, a medio y largo plazo, terminan condicionando la felicidad del emigrante en su país de acogida es el saldo entre las expectativas que se hace ese emigrante y la realidad.

Fruto de cierto complejo tradicional, producto de los muchos años en que España vivió aislada del resto de Europa, los españoles tenemos „el extranjero“ y a „los extranjeros“ enormemente mitificados.

Desde España, ese lugar que nos parece habitado por rubias de carnes contundentes y sigfridos con pectorales en los que se pueden partir nueces, se nos antoja el colmo de la modernidad. Cuál es, sin embargo, nuestra sorpresa cuando, al enfrentarnos con el día a día en un país transpirenáico, nos damos cuenta de que en todas partes cuecen habas y que los extranjeros (en nuestro caso, los austriacos) tienen también sus „zonas erróneas“ con las que, si queremos tener éxito, tenemos que aprender a vivir mejor o peor. Y es que, queridos lectores, cualquier amor, para ser duradero y adulto, se tiene que cimentar en la totalidad del objeto amado (en este caso, el cascarrabias pueblo austriaco). Hay que aceptarles como son. Con lo bueno -que tienen mucho- pero también con lo malo.

He aquí una lista de imperfecciones típicamente austriacas con las que el español tiene que aprender a convivir con paciencia.

(DISCLAIMER: este post es, conscientemente, una generalización; el autor es PERFECTAMENTE CONSCIENTE de que hay austriacos y austriacas, generalmente las santas y los santos de sus lectores, a los que no se les puede poner un pero; aún así, se arriesga y enumera):Violinista

DEFECTO NÚMERO UNO: en una proporción mucho mayor que la que es normal en España los austriacos tienen un serio problema con el alcohol. Beben muchísimo más que los españoles, para más inri(quito) para emborracharse; o sea, con el objetivo primordial de emborracharse. El alcohol es tolerado completamente y se hace totalmente la vista gorda incluso ante casos sangrantes (esa gente que desayuna una lata de medio litro de Ottakringer por la mañana o toda la mitología que hay alrededor de los licores de alta graduación, o esa medio borrachera con la que hay mucha gente que hace su trabajo, a base de estar bebiendo todo el día, cada cierto tiempo, vino).

DEFECTO NÚMERO DOS: el puñetero tabaco (y yo añado: de los cojones). Austria es, para eso, el último bastión de la tabaqueras universales y, con un falso concepto del liberalismo y la tolerancia (curiosamente, la ultraderecha es la abanderada de la lucha contra el antitabaquismo) una minoría -los fumadores- se encarga de hacerle polvo las vías respiratorias a una mayoría.

Los dos defectos anteriores no quitan que:

DEFECTO NÚMERO TRES: los austriacos tengan una fiebre absurda por la pseudociencia y por la pseudo-vida-sana. O sea, que lo mismo se meten entre pecho y espalda una botella de vodka que, al día siguiente te ven mojar un poco de pan en aceite de oliva y te digan !Pero qué haces, comiendo esa grasaza! No hablemos, por supuesto, de los métodos para adelgazar y „desintoxicarse“ que se han puesto últimamente de moda, hechos de batidos y mejunjes.

DEFECTO NÚMERO CUATRO: Austria es un país muy clasista y una sociedad muchísimo menos permeable que la española. Hasta unos puntos que, si uno no está acostumbrado (¿Se acostumbra uno a ello alguna vez?) resultan absurdos. Eso de que uno vaya al banco y le llamen „Herr Diplom Ingenieur“ como en las películas de Cantinflas había „Lisensiaditos“ o que, claro, los Magister se traten con los Magister y los Doktor con los Doktor. Pero no solo por arriba. Cuando hablábamos de la victoria (esperemos que sólo parcial) del candidato tróspido, hacíamos referencia también al orgullo palurdo que hay en las capas bajas de la sociedad.Das problem

DEFECTO NÚMERO CINCO: Los austriacos, aceptémoslo, son bastante xenófobos y racistas. Y no me estoy refiriendo a los cafres del lado oscuro de la fuerza, ese temible 35% (ver punto cuatro) sino a un cierto racismo y cierta xenofobia de moderada y baja intensidad que impregna toda la sociedad transversalmente y de la que los austriacos NO SE DAN CUENTA. O sea, que no la perciben como no perciben el aire que respiran. Y a veces, uno tiene que escuchar comentarios que, como extranjero, le chocan mucho y a ellos les choca que a uno les choque. Ante esto, queridos lectores, queridos convecinos, hay que hacer una labor de pedagogía y desmotar esa cosa de „no, es que hay extranjeros y extranjeros y tú eres de los extranjeros buenos“ y decirles que no hay extranjeros buenos y malos, sino que hay personas buenas y malas. La primera vez le miran a uno raro, pero yo creo que si uno insiste, finalmente, la cosa terminará por calar.

DEFECTO NÚMERO CINCO: un poco parecido a lo anterior: la sociedad austriaca es mucho más machista que la española y, aunque sea tabú y esté mal visto decirlo, las mujeres son las primeras que son machistas y están de acuerdo en el machismo. Hay expresiones en el lenguaje totalmente peyorativas hacia las mujeres, anuncios en los que se utiliza a la mujer de la manera más grosera posible, trabajos que solo se conciben si están realizados por mujeres etcétera, etcétera, etcétera. Chicos, españoles, hay que predicar con el ejemplo.

DEFECTO NÚMERO SEIS: Los austriacos, frente a un problema, sobre todo si el problema afecta a una colectividad, tienden a no poder manejarlo desde el punto de vista emocional y se enrocan en la negación, en el aquí no pasa nada, y en el silencio. Los españoles, generalmente, hacemos chistes (a veces bastante negros) sobre estas situaciones; pero los aborígenes son in-ca-pa-ces porque, como con las tres reglas de los robots de las novelas de Asimov, hacer determinado tipo de chistes atenta contra una de las leyes fundamentales: la autoridad no se cuestiona. Sea esa autoridad un jefe, un alcalde, un presidente o, como me contaba ayer Arancha, el letrero de un lugar turístico con una indicación ostensiblemente absurda.

DEFECTO NÚMERO SIETE: directamente relacionado con nosotros. Hay muchos austriacos -sobre todo los de una generación mayor- que tienen una idea bastante peculiar de lo que es la integración. La integración es un camino que, desde los habitantes del país de acogida y desde los que llegan, debe conducir a un punto medio, que es la convivencia. Sin que el extranjero pierda su cultura, tiene que encontrar un acomodo en la otra. Pues no. Ellos se quedan quietos y esperan que el extranjero se ponga los lederhosen. Con los resultados esperables.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

7 respuestas a «Siete defectos (gordos) del carácter austriaco»

  1. Avatar de Sergio
    Sergio

    Encuentro muy divertido las entradas de este Blog.
    Saludos desde Barcelona.;-)

    1. Avatar de Paco Bernal
      Paco Bernal

      Muchas gracias Sergio! Saludos desde Centroeuropa 🙂

  2. Avatar de Maria Blanco
    Maria Blanco

    En los 20 años que resido en Austria he visto todos esos defectos del carácter Austriaco y te felicito . Son todos ciertos.

  3. Avatar de Sandra Romero Petit-Breuilh
    Sandra Romero Petit-Breuilh

    ME GUSTA MUCHO ESTA PAGINA,ERES MUY BUEN OBSERVADOR.

    AQUI HAY UN DICHO POR LOS ESTRANJERO.

    QUE BONITA SERIA VIENA SIN LOS AUSTRIACOS
    WIE SCHON,WARE WIEN OHNE WIENER.
    Y ESO ES VERDAD EL AUSTRIACO TIENES MUCHISIMOS DEFECTOS PORQUE SON MUY ACOMPLEJADOS.

    1. Avatar de Alphonse Martínez
      Alphonse Martínez

      Totalmente cierto 👌 además son muy pueblerinos rurales no saben lo que es vivir en una gran ciudad, yo los veo como 30 años atrasados en comparación con España. Me sorprendió bastante cuando vine aquí no era lo que yo esperaba. Además son bordes y aburridos y a las 6 de la tarde se van a dormir como las gallinas. Desprestigian mucho otros países como Italia, Francia o España

  4. Avatar de Anselmo
    Anselmo

    No se le puede pedir peras a un olmo.

    Los austriacos indudablemente tendrán sus virtudes, tal como se deduce del hecho de que han sabido crear una sociedad eutaxica con una economía floreciente. Pero es evidente que, además de ser germanos, su cultura está muy marcada por el luteranismo. Por otro lado es normal que experimenten cierto complejo de inferioridad, no sólo por haber sido incapaces no ya de constituir un imperio, sino ni tan siquiera de tener unas mínimas posesiones coloniales así como de haber perdido dos guerras mundiales. Que, en el caso de la Segunda, supuso su ocupación por el ejército soviético, con los consiguientes abusos sobre sus mujeres de toda edad.

    Por otro lado, el sentimiento de culpa por haber cooperado, o por no haberse opuesto, a la política de exterminio de determinadas minorias étnicas llevada a cabo durante el período nazi, tiene necesariamente que provocar un sentimiento de culpa y de vergüenza en todos aquellos austriacos psiquiátricamente sanos.

    Por tanto no estamos hablando de un pueblo normal, sino de un pueblo con sobrados motivos para estar acomplejado y atormentado.

  5. Avatar de Maria
    Maria

    Jolín, llevas razón, yo añadiria también la falta de paciencia y el histerismo, tanto en hombres como mujeres, si no se hacen las cosas al modo austriaco ya tienes bronca, les entra ansiedad, nerviosismo, confusión, porque ya no pueden controlar y se deben adaptar a los planes de otro… También diría la falta de espontaneidad… Y el miedo a opinar, viven paralizados..y sufren por ello, en fin…un saludo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.