Sopa de picadillo inglesa

A lo largo de estos años, he escrito varias historias e historietas sobre los vínculos entre Austria e Inglaterra. Aquí van algunas.

5 de Mayo.- Mañana será la coronación del rey Carlos III de Inglaterra (iba a escribir del nuevo rey de Inglaterra pero nuevo, lo que se dice nuevo, no es exactamente).

El Reino Unido era un gran imperio. Cuesta creerlo hoy en día, pero así fue. Ayer estuve cenando con una amiga que vive y trabaja en Inglaterra, más concretamente en la ciudad que Asterix conoció como “Londinium” y por la que más tarde se paseó Sherlock Holmes, y esta amiga contaba y no acababa a propósito de lo mal que está todo en esos reinos desde que les dio por marcharse de la Unión Europea.

Restaurantes que tienen que cerrar porque no hay personal, hospitales que se caen a cachos y que ya no cuentan con personal comunitario para curar a los enfermos, mercancías que se quedan sin entregar porque los camioneros polacos no las llevan. En fin: un desbarajuste.

Mañana habrá pompa y boato, pero será el pálido recuerdo de un antiguo esplendor.

Con este motivo, traigo aquí artículos que, a lo largo de los años, he ido escribiendo para conmemorar las relaciones entre Austria y el Reino Unido de la Gran Bretaña. Revisando estos artículos, la verdad es que son historias muy pintiparadas.

Por ejemplo: si yo hablo del poeta W.H. Auden, probablemente no sepan algunos de mis lectores de quién hablo. Con seguridad alguno caerá si les recuerdo la película “Cuatro Bodas y un Funeral” y el poema que se recita en el funeral, que es de Auden. Probablemente la mejor elegía que se haya escrito nunca.

-Pero Auden era de Nueva York, provincia de Nueva York -dirá algún lector.

Un poquito de paciencia. Resulta que el novio de W.H.Auden sí que era inglés. Más inglés que las baked beans. Se trata de Christopher Isherwood, natural de Cheshire.

-Otro que no lo conoce ni su padre.

Joé, qué incordio. Que sí, que sí que lo conoce ¿Usted ha visto Cabaret? Pues Cabaret está basado en una novela de Isherwood -”Soy una cámara”-. Isherwood vivió en Viena y luego en Berlín. Y con Auden vivió en Austria, en Kirschtetten, en donde está enterrado Auden.

Otra conexión mucho más evidente entre Inglaterra y Esta Pequeña República es el fúrgol.

Ingleses fueron los que les enseñaron a jugar a los austriacos y más concretamente los jardineros que el barón Rotschild importó de Inglaterra para que le cuidaran las orquídeas de sus invernaderos.

El nazismo tuvo la culpa de que la familia Freud, cuyo patriarca fue muy partidario de la farlopa, como todo el mundo sabe, fuera trasplantada al Reino Unido.

Súbditos de su majestad británica fueron Lucien Freud, el famoso pintor, ese genio del siglo XX, lo mismo que su hija, Bela, diseñadora de moda si no me falla la memoria.

Un inglés, el duque de Malborough (antepasado, por cierto, de nuestro Mambrú) y un austriaco, el príncipe Eugenio de Saboya, mantuvieron una sonada disputa de esas que solo puede tener la gente que cumple dos condiciones: estar forradísima y aburrirse mucho.

El duque y el príncipe discutieron a cuenta de cómo era mejor plantar los jardines (es verídico, esto). El príncipe Eugenio era más partidario del orden barroco en tanto que el duque de Malborough era más partidario de “mejorar” la naturaleza creando paisajes con apariencia natural pero más perfectos.

Por lo demás, el nuevo rey de Inglaterra visitó Austria en 1986 con su difunta, la princesa Diana de Gales.

Como pasaba siempre, al ser ella más vistosa, se llevó de calle a los fotógrafos. Ahora sabemos que, probablemente, él llamó a su actual mujer, Camilla -entonces Parker-Bowles- para contárselo.

Las vueltas que da la vida. Mañana, les coronarán a los dos.


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