Economía circular en Austria

Foto botenida con AI (get img. ai)

Como hay muchas desgracias en el mundo, hoy vamos a hablar, por una vez, de una noticia que “es bien”.

1 de Febrero.- Estos días pasados se ha celebrado en Barcelona un juicio curioso. La justicia española le ha dado la razón a un trabajador que había denunciado a la matriz de Facebook, Meta. El trabajador, que penaba subcontratado moderando contenidos, argumentaba que los graves problemas que había sufrido tras ver suicidios en directo, degollinas, violaciones y demás, eran un accidente de trabajo y que la empresa americana debía indemnizarle.

Sin llegar a estos extremos, uno a veces se siente un poco igual. Solo que sin poder quejarse a nadie. Escribir Viena Directo (o sea, escribirlo bien) le obliga a uno a leer la prensa diaria de esta pequeña república, y la verdad, últimamente, se cansa uno de desgracias. Cuando no es la guerra de nunca acabar, mediante la cual el Estado de Israel está despanzurrando metódicamente a la gente que vive en la franja de Gaza (que sí, que tuvieron razones para empezar, pero hace ya tiempo que estamos en la fase de ensañamiento), son las excursiones que el neonazi austriaco más famoso hace a Alemania, las últimas ocurrencias malignas de Herbert Kickl, las desventuras de René Benko, etcétera.

Pero claro, si esta página tiene como lema “las noticias que importan” y si uno lo hace responsablemente, esas noticias hay que contarlas. Pero hay días, como hoy, en las que a uno solo le apetece contar noticias buenas, hacerse la ilusión de que no está contemplando el apocalipsis a cámara lenta.

Así que hoy, si las personas que tienen la paciencia de leerme todos los días no tienen inconveniente, vamos a hacer una pausa y vamos a contar una noticia que “es bien”.

Y es esta: con efecto inmediato, la cadena de librerías Thalia, líder en el ámbito de habla alemana, va a empezar a vender libros de segunda mano.

Y es que los que leemos mucho lo sabemos, que a veces desarrollamos (con perdón) una especie de síndrome de Diógenes en lo tocante a los libros.

Y sí: hay libros que son extensiones del corazón de uno, y libros que le han acompañado en mudanzas, en viajes, libros que ha leído uno mientras esperaba a su amor (hay amores tardones que dan para leerse La Regenta) o a esos amigos especialmente plastas (yo tenía un amigo, Pablo se llamaba, que llegaba invariablemente una hora tarde y claro, algo había que hacer). Sin embargo, también hay libros que los compras (o te los regalan) los lees (o los dejas a medias) y dices “pos mira” o “ya lo leeré alguna vez” y esa vez no llega nunca.

Para aliviar el problema de espacio en las casas que eso supone, Thalia se ha asociado con una empresa que se llama Bookbot.

Aquellas personas que quieran vender los libros que ya no quieran leer (ayudar a que encuentren otro hogar lleno de apasionados lectores de, por ejemplo, Paulo Coelho) pueden depositarlos en la librería de Thalia que les pille más a mano. Allí, les tomarán los datos y enviarán el libro a Bookbot, que limpará el volumen, lo adecentará, lo fotografiará y lo pondrá a la venta. Bookbot se queda con un cuarenta por ciento del precio y el cliente con el otro sesenta. El dinero puede ser transferido a la cuenta bancaria del vendedor o ser reutilizado en Bookbot.

 

Lucha contra la desinformación: está en tu mano

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