
La guerra de Gaza está complicando muchísimo la organización de Eurovisión 2026. Cada vez hay más voces contra la participación de Israel.
13 de Septiembre.- Este mes de mayo pasado Austria ganó el festival de la canción de Eurovisión.
Como ya contamos aquí, no fue cosa fácil, sobre todo porque una de las participantes, la televisión pública de Israel, hizo de las suyas y „dopó“ su candidatura, invitirtiendo sumas de dinero enormes para manipular el televoto. Un sistema sin las más mínimas garantías de ser representativo.
Se trataba, por supuesto, de intentar lavar la muy deteriorada imagen internacional del Estado de Israel, a causa de la masacre que su ejército está cometiendo en Gaza. A pesar de, digámoslo ya, estas dudosas manipulaciones, la representante israelí no consiguió la victoria.
Por poco, eso sí.
Es probable que se escuchara un enorme suspiro de alivio en las oficinas de la UER.
A esas alturas de 2025, la noción de que el Ejército israelí estaba haciendo en Gaza algo muy feo, empezaba a tomar cuerpo en la opinión pública de Europa occidental. Las personas, en el salón de su casa, veían las noticias en los telediarios y se sorprendían de la cachaza con la que las cancillerías de todo el mundo se estaban tomando el asunto. Especialmente las europeas. Aún por aquella época pocas personas de relevancia pública se atrevían a llamar a las cosas por su nombre.
Una de las primeras fue el ganador del festival de Eurovisión.
Apenas algunas horas después de haber ganado el certamen, dijo que no entendía cómo se había excluido a Rusia de la competición cuando empezó la guerra de Ucrania y en cambio Israel seguía mandando canciones como si no hubiera pasado nada.
Dijo también que se podía imaginar perfectamente un festival de Eurovisión en Viena sin la participación de Israel.
Por supuesto, las declaraciones no le salieron gratis y, desde entonces, se le indicó que era mejor que mantuviera un perfil bajo.
Desde ese momento, sin embargo, las cosas han cambiado muchísimo. Cada vez está más claro que el Estado de Israel ha decidido que “mejor una vez colorado que ciento amarillo” y se ha propuesto exterminar a todas las personas que viven en la franja de Gaza, para después repoblar la zona con personas afines. Esto, por muchas razones. La propia supervivencia política de Benjamín Netanyahu, cercado por casos de corrupción. Pero también por la presión de la parte de su Gobierno más de extrema derecha, como el Ministro de Finanzas, un tipo con el que cierto cabo austriaco hubiera simpatizado indudablemente.
Todo lo anterior ha dado como resultado que la organización de Eurovisión 2026 se esté complicando por momentos.
Hasta ayer, eran dos países, España e Irlanda, los que habían anunciado que no participarían en Eurovisión si Israel concurría, y así se lo habían notificado a la UER.
Ayer viernes fueron los Países Bajos, y su tele pública, Avrotos, los que anunciaron que no participarían en Eurovisión 2026 en el caso de que Israel participase.
La tele de los países bajos argumenta que no le es posible participar debido al sufrimiento que el Ejército israelí está causando en Gaza (una mayoría de expertos internacionales cree que ese sufrimiento puede calificarse de genocidio), del mismo modo, argumenta la gravísima erosión de la libertad de prensa infligida por el Gobierno de Israel que no permite que medios independientes puedan pasar a la franja de Gaza para informar y que extermina sistemáticamente a los periodistas gazatíes.
También argumenta que el Gobierno de Israel intervino en las votaciones de la edición de Basilea, con el objetivo de manipular el televoto, desvirtuando así el propósito del festival de ser apolítico.
El jueves fueron los irlandeses los que anunciaron que no participarían en Eurovisión el año que viene. Antes había sido España, a través de su ministro de cultura, Ernest Urtasun.
La retirada de España no sería ninguna tontería pues es uno de los Big Five, o sea, uno de los cinco países que más contribuye al festival y, por lo mismo, un peso pesado en el ecosistema eurovisivo.
Todo indica que no van a ser los últimos países que anuncien su retirada. Noruega y Eslovenia ya han anunciado que están meditando qué hacer si la UER sigue permitiendo que Israel participe.
¿Y los organizadores? La ORF ya ha anunciado que dará la bienvenida a la participación de Israel y ha recalcado que la decisión de participar o no participar es de la televisión pública israelí.
La cosa puede terminar en un fiasco de proporciones épicas, con un festival de Eurovisión de bolsillo. A lo peor, con dos participantes: Austria e Israel. La única parte buena es que el asunto se ventilaría en media hora. Como mucho.
Una pena.

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