
Faldas cortas, tatuajes neonancis, elecciones de infarto en España y, por supuesto, el famoso “piquito”, la noticia de este año.
29 de Diciembre.- El mes de julio suele ser aquel en el que “la calor” nos derrite los sesos. A juzgar por algunas historias que uno lee en la prensa, podría pensarse que hay mucha gente que debería tirarse por la sombrita más a menudo. Es el caso de un muchacho (animalico) que planeó junto con otros atentar en el desfile del orgullo gay, que ya ves tú, qué le habrán hecho los gays a nadie. Pues nada: el jovenzuelo, erre que erre. En principio, se dijo que había sido una cosa de grupos de telegram (los mismos en los que también se encuentran los ultras de Kickl y toda la patulea de los cenutrios antivacunas) pero luego parece ser que había más.

JULIO
Otra que debería tirarse por la sombra es la directora de un colegio de la región austriaca de Flachau, la cual lanzó una batería de prohibiciones indumentarias que solamente (por of course) regían para las chicas y no para los condiscípulos con pito. Porque ya se sabe que las mujeres, “descendientas” de la pérfida Eva, tienen como principal misión que la sangre acuda profusamente al miembro viril y huya con rapidez del cerebro, nublando así el juicio del varón. Incluso, como en tiempos del “cuandofranquismo” la directora se había provisto de unas camisetas holgadas (y largas) para tapar las carnes de aquellas alumnas que acudiesen demasiado descocadas.
Esto se hacía, naturalmente, para protegerlas a ellas.
Lo mismo dicen los talibanes. Que les ponen burka a las pobres afganas para que no peque nadie.
Más sesos recalentados por el sol de julio. En Braunau am Inn, por lo que sea, hay de vez en cuando algún incidente relacionado con lo “neonanci”. No en vano esta la casa natal del tito Adolfo (en la cual le cambiaron los pañales pero de la que era imposible que conservara memoria). Este julio pasado, un tipo con el cuerpo tatuado con esvásticas y mierdas así estaba tomando el sol (mal melanoma le dé) en la piscina de esta bonita localidad. Un turista alemán, ofendido por el espectáculo de este cerdo asándose a la intemperie, le quiso denunciar a la policía la cual hizo todo lo posible por dejar estar el tema. Al final, el tatuado terminó entre rejas.
En julio fueron también las elecciones generales en España. Un buen número de personas se llevaron un sofocón al repasar los escaños una y otra vez, y las sumas, y las combinaciones, y ver que no les daba. Otro cierto número de personas respiró aliviada, porque ya veían de ministro de cultura a Ortega Cano o de portavoz a Mario Vaquerizo, y no podían con la vida ante la perspectiva.

AGOSTO
Después de esta curva peligrosa, entramos en el repaso de agosto. Nada más empezar el mes, un pobre paisano de Vorarlberg le prendió fuego a su casa (y peor, se quemó él) al intentar hacer una paella sin contar con los instrumentos adecuados. Gracias a Dios sobrevivió y la desgracia quedó en las pérdidas materiales.
También el cielo se deshizo en agua sobre Austria (¡Madre, qué trajín de catástrofes!). Fue uno de los productos del cambio climático que ya nos azota y que a nuestros dirigentes, dado lo que hacen por evitarlo, les importa un pepión. El caso que el mar Mediterráneo está a la temperatura del caldo de carne Starlux, el agua se evapora, se transforma en nubes, esas nubes pasan por encima de los Alpes, se enfrían y ¡Raca! Catástrofe que te crió.
También se les hincharon las narices a los habitantes de Hallstatt, meca de los amantes de los puzles de diez mil piezas. Los paisanos, hasta las napias de turistas, decidieron tapiar las vistas más famosas de su pueblo, al objeto de que los japoneses y demás personas curiosas dejaran de venir a visitarles. No es probable que haya funcionado mucho. El derecho al pataleo, más que otra cosa.
Y el 21 de Agosto, la noticia del año: el entonces presidente de la Federación Española de Fútbol besó a la jugadora Jenny Hermoso. Fue, por cierto, el colofón de una tarde durante la cual, llevado por la euforia, se tocó la entrepierna (gesto muy comentado) y también sobó lo suyo a su majestad la Reina. Qué lejos estaba él de imaginarse que aquella tarde de excesos iba a salirle tan cara. Nada menos que su carrera le ha costado. La noticia también llegó a Austria y, si bien no causó la misma controversia que en España, sí que se habló sobre el famoso “piquito”.

SEPTIEMBRE
Qué bonito septiembre, con su aroma libro nuevo. Apenas comenzado el mes, Sebastian Kurz estrenó un par de películas consagradas a glosar lo mucho y bueno que ha hecho por este país. Lo malo es que pronto se supo que, dado el relativo interés que el personal tenía por verlas, el mismo Kurz había comprado muchas entradas de cine al objeto de que pareciera lo que no es.
Una que parecía lo que no era (vamos, lo que no era para nada) era la “fementida” sobrina de un oligarca ruso que sirvió de gancho para hacer saltar por los aires las carreras políticas de Strache y de Gudenus. Tanto viaje a Moscú para nada. No “semos náiden”.El caso es que en septiembre supimos por fin cómo se llamaba la muchacha. Era (es) una letona (que Strache dirá que rima con “lagartona”) que atiende por un nombre como de soprano, Una Saukuma. “Ande” andará.
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